La hija fea del conde

Capítulo 12

En la mañana siguiente

Michael: todavía no puedo creer que nuestra princesa se haya casado. Aunque nosotros sabemos que merecía tener una mejor boda.

Amelia: por supuesto que lo sé. Ahora su esposo se encargará de que no sufra y lo que realmente te molesta es que esté casada con el hijo de Alexander.

Michael: me molesta como no tienes ni idea. Solamente que tuve que soportar su presencia al ser el mejor amigo de nuestro hijo y si hubiera sabido que esto pasaría lo hubiera evitado.

Amelia: te recuerdo que nadie decide de quien enamorarse. Pero este día me di cuenta de que ellos están enamorados, solo debemos de observarlos y sabes que Alexander ya no siente nada por mi. Además, tus celos te hacen imaginar cosas y hablando de otra cosa llegó el momento de que nuestros otros hijos elijan con quien casarse.

Michael: ellos sabrán cuando lo harán. No quiero que tomen una decisión precipitada si lo hacen antes de tiempo y todavía no te he dicho cuanto te amo.

Amelia: te habías tardado en decirmelo. Nada más que para ti es una hermosa costumbre hacerlo y como siempre te escucharé, porque me gusta que lo hagas.

El mira a su esposa para después decírselo y el amor que sentía por ella era demasiado, ya que sabía que tenía que expresarselo de la mejor manera que sabía y eso era a través de los besos. Michael se acerca a su esposa y en ese preciso momento la besa, él se separa de ella cuando lo termina y ellos simplemente sonríen.

En la casa de Mateo Lawless

Mateo: nuestra primera noche como marido y mujer fue demasiado especial. Porque ahora sí puedo decir que eres completamente mía.

Alma: deberías de aprender a comportarte. No debemos de hablar de este tema, ya que alguien más puede escuchar nuestra conversación y te pido que no lo menciones, por favor.

Mateo: es que sientes vergüenza y eso lo entiendo. Debes de recordar que estamos en nuestra casa y que en este lugar podemos hablar sobre eso.

Alma: no quiero seguir hablando de lo que pasó y parece que te gusta verme avergonzada. Pero si no quieres que durmamos en recámaras separadas será mejor que no lo hagas y ahora me pregunto qué fue lo que sentiste cuando viste a mi hermana el día de ayer.

Mateo: eso jamás pasará y no sentía nada por tu hermana. Solamente tuve ojos para ti, estoy segura que te diste cuenta de eso, porque no dejaba de mirarte.

Alma: estás seguro de eso. Además, tenía que aclarar eso contigo, ya que no quería quedarme con ninguna duda y más sabiendo que nuestro matrimonio es real.

Mateo: acaso pensaste que te convertirías en mi esposa de nombre. Sabes que eso sería imposible, porque ni yo mismo sé cuando te empecé a ver como mujer.

Alma: en cambio yo te veía como una persona inalcanzable y que me tenía que acostumbrar a verte. Nada más que eso cambió cuando me empezaste a besar.

Mateo: tenía que besarte para sentir que era lo que se sentía al hacerlo. Pero siempre que lo hacía despertabas en mí sentimientos que no entendía.

Alma: los sentimientos y mucho menos el amor debe de entenderte. Seguramente ese fue el primer error que cometiste conmigo y eso pasó porque no aceptabas lo que sentías por mi.

Mateo: en ese sentido, tienes razón. Necesitare decirte a partir de este día todo lo que me haces sentir, ya que no deben de haber malentendidos entre nosotros.



#1022 en Otros
#189 en Novela histórica

En el texto hay: celos, posesivo, romance

Editado: 08.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.