La Historia de Ely

Mis Hermanos

Como ya les mencioné tuve muchos hermanos, entre el mayor y yo existe una diferencia de 20 años y entre el menor y yo solo 3.

El mayor de mis hermanos Raúl era muy jovial, alegre, divertido, galán, le encantaban las chicas  a más no poder y se metía continuamente en grandes líos de falda.  Prácticamente era quien se encargaba de mí, escogía mis vestidos y me llevaba con él a todas partes y a sus conquistas solía decirles  que yo era su hija esto lo hacía con la intención de comprobar la aptitud que asumían, si se espantaban y salían corriendo o si poco les importaba.  Ahora creo que simplemente era un machista y mujeriego.

Raúl fue quien me enseñó a leer, siempre que me veía jugar me regañaba y me pedía que buscara el cuaderno y el libro de lectura y me castigaba por largo rato deletreando todo escrito que veía a su paso.

Muchas pero muchas novias después alguien logro engancharlo definitivamente y se casó….. Eso sí siguió los pasos de mis padres y tuvo también muchos hijos, ocho para ser exactos.

Mi hermana mayor una morena espectacular, alta, de caderas anchas se casó cuando yo tenía alrededor de cinco años, al cabo de un año nació su primera hija así que a la edad de 6 años yo me convertí en tía por primera vez.

Como ya les mencioné anteriormente en casa  dormíamos 2 en una litera y 2  en otra, solo los más grandes tenían su propia cama y su propio cuarto, solo cuando se efectuaba el matrimonio de alguno de los mayores es que podíamos soñar con la posibilidad de que se nos asignara su cuarto pero ya imaginaran que al ser una de las últimas esta opción era casi nula para mí.

 Así entre estrecheces, desavenencias, envidias y ánimos mal encaminados fuimos creciendo uno a uno, entre mis hermanas había mucha intriga, envidia, celos, discordia por quien era la mejor o la preferida la que atraía más a los chicos, la más obediente, la más todo, cosa contraría entre mis hermanos quienes solo se peleaban por sus juguetes o su ropa.

Mi hermana Nadia quien me llevaba una diferencia de 3 años y medio eran super complicada y super mimada, con respecto a mí siempre se estaba comparando, lo ideal hubiese sido encontrar en ella una compañera afín, una hermana con quien jugar y compartir pero no era así,  siempre estaba lastimándome con sus amigas, todo el tiempo me recalcaba que ellas eran más hermanas que yo, nunca entendí, de verdad, jamás hice nada para merecerme esas palabras, por el contrario siempre estuve allí para ella, en todo lo que me fue posible le apoye.

 

Recuerdo en mi época de liceo que solía traer algunos compañeros y compañeras a casa para estudiar para algún examen o a realizar algún trabajo en equipo, en las oportunidades en las que venía solo un chico  ella se aparecía bien arreglada y nos interrumpía, más de una ocasión trató de conquistar a alguno.

Cuando tenía 17 años había un chico de nombre Alexander que me atraía mucho y al parecer yo también a el, siempre estaba buscándome o preguntando por mí, cuando Nadia se enteró comenzó a negarme y decir que yo no estaba en casa y se ofrecía a conversar con él mientras supuestamente esperaban a que yo llegara. 

Todo terminó en un romance entre ellos que solo duró 11 meses porque ella quedó embarazada  y se fueron a vivir juntos a la ciudad natal de él.  Cuando la bebé estuvo a punto de nacer ella me pidió que la ayudara a volver,  alegaba que no se llevaba bien con la familia de Alexander y que entre ellos la relación no marchaba todo lo ideal que ella pretendía. Para ese  entonces tenía un empleo de medio tiempo y pude cubrir los gastos de traslado, ella nunca cambió, las experiencias vividas nunca pasaron por ella, actualmente tiene muchos hijos todos de  padres diferentes.

Cuando realizaba las gestiones para traerla de regreso con su bebé se me presentó la oportunidad de hablar con Alexander, este me pidió disculpas y cuando le pregunté porque lo había hecho me contestó:  Ella se me insinuó miles de veces y me dijo que con ella podía tener algo que yo no estaba dispuesta a darle.

 

 

El pobre tenía razón, eran tal para cual un pobre idiota de mente con otra estúpida loca descarriada. Entiendo que el sexo es importante pero no era algo que quería tomar a la ligera y permitir que por experimentar una emoción de momento cualquiera pudiera acceder tan fácilmente a lo que yo consideraba mi templo, mi virtud.

Tenía la certeza que cuando decidiera que pasara seria el momento perfecto con la persona correcta y sería maravilloso.

Cuando  traje  a Nadia de vuelta mi madre la recibió a regañadientes, creo que lo hizo más por la bebe que por ella  y está en vez de agradecer y crecer le causó más desdichas a mamá porque la confrontaba, la criticaba, la humillaba por todo y la hacía llorar a menudo.

Cuando mamá enfermó y estuvo muchos días en hospitales nunca fue a ayudarnos o prestarnos apoyo, nunca se ofreció a cuidarla.  Hoy por hoy vive felizmente  con su familia en la última casa que mi madre compró y habitó hasta sus últimos días.  Pienso que nunca estuve de acuerdo con esta decisión de  mis hermanos de otórgale esta vivienda, creo que ella merecía trabajar arduo por sus metas y no esperar que simplemente le cayeran del cielo tan afortunadamente.

Probablemente estaba siendo egoísta en ese entonces pero siempre he sido partidaria de que las cosas hay que ganárselas y obtenerlas con mucho empeño.




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