Raimund se apartó, intentando sofocar el rugido de su lobo. El olor de fresas con flores lo perseguía, lo enloquecía, recordándole que Natalia era su mate. Pero él se negaba a aceptarlo, se obligaba a mantener la distancia, a fingir que nada había ocurrido.
Natalia, sin sospechar nada, estaba en la fiesta por una razón sencilla: su amiga de la infancia, Elena Márquez, la había convencido de acompañarla. Elena siempre había sido extrovertida, la chispa que sacaba a Natalia de su timidez.
—Ven, quiero que conozcas a mi hermano —dijo Elena con una sonrisa, llevándola hacia un joven alto y simpático.
El hermano se llamaba Brandon Márquez. Su trato fue cálido desde el primer momento, y Natalia, agradecida por la amabilidad, entabló una conversación ligera con él. Hablaron de música, de viajes, de cosas simples que la hacían sentir cómoda.
Pero Raimund, desde la distancia, observaba. Cada palabra, cada sonrisa que Natalia compartía con Brandon, era como un golpe directo a su instinto. El lobo dentro de él gruñía, molesto, reclamando lo que consideraba suyo. Raimund apretó la mandíbula, luchando contra el impulso de intervenir.
El hombre quería ignorarla. El alfa no podía soportar verla con otro.
#1264 en Fantasía
marcada por el destino, natalia atrapada y rechazada por el alfa, el vinculo que no debia existir
Editado: 14.04.2026