La Humana Rechazada por el Alfa

CAPITULO 11 EL DESAFIO DEL DESTINO

Raimund se encerró en su oficina después de la fiesta, con la rabia ardiendo en su pecho. El eco del aroma de fresas y flores seguía persiguiéndolo, como una marca imposible de borrar. Su lobo rugía, exigiendo que la buscara, que la reclamara.

—¡No! —gruñó, golpeando el escritorio con fuerza, haciendo temblar los cristales—. No permitiré que me controle.

El alfa sentía que la diosa luna lo había traicionado. ¿Cómo podía darle como mate a una humana débil, ajena a su mundo, incapaz de comprender la fuerza de un alfa? Para él, aquello era una humillación.

—Los humanos no son mates… —repitió con furia—. ¡No son dignos de la línea de los alfas!

Su lobo, dentro de él, se agitaba con violencia. Cada vez que Raimund intentaba negar el vínculo, el animal rugía más fuerte, desgarrando su interior. Era una batalla constante: el hombre contra la bestia, el orgullo contra el destino.

Marcus entró en la oficina, preocupado por el estado de su líder.

—Raimund… —dijo con voz grave—. Estás desafiando a la diosa luna. ¿Entiendes lo que eso significa?

El alfa lo miró con los ojos encendidos, respirando con dificultad.

—Prefiero desafiar a la luna antes que aceptar a una humana como mi mate.

Marcus lo observó en silencio, sabiendo que esas palabras podían condenarlo. El destino ya estaba marcado, y luchar contra él solo traería dolor.

Mientras tanto, Natalia, en su casa, intentaba dormir. Pero esa noche, los sueños la envolvieron: imágenes de ojos oscuros, de un lobo que la observaba desde la penumbra, de un vínculo que no comprendía. Se despertó agitada, con la sensación de que algo la estaba buscando.

El destino había comenzado a tejer su hilo, y ni el rechazo del alfa ni la incredulidad de la humana podrían detenerlo.




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