La Humana Rechazada por el Alfa

CAPITULO 17 EL DESPERTAR DE LA LUNA

Natalia abrió lentamente los ojos, confundida. La habitación estaba en penumbras, iluminada apenas por la luz de la luna que entraba por la ventana. Su cuerpo se sentía pesado, como si hubiera corrido kilómetros, y apenas podía recordar cómo había llegado hasta allí.

Un destello de memoria la golpeó: la calle, el dolor en su pecho, la oscuridad… y unos brazos fuertes que la levantaban. Se llevó la mano al rostro, temblando.

—¿Qué… pasó? —susurró, con voz débil.

A unos pasos de ella, Raimund se mantenía en silencio, observándola con los ojos aún encendidos por el vínculo. Había acariciado su rostro mientras dormía, incapaz de resistirse, pero ahora la lucha interna lo consumía. El alfa estaba dividido entre el hombre que la rechazaba y el lobo que la reclamaba.

Marcus, su beta y amigo más cercano, se cruzó de brazos en la puerta. Su mirada era firme, cargada de preocupación.

—Raimund, no puedes seguir aquí. La manada ya sospecha, y tu lobo está al borde de perder el control. Es hora de salir.

El alfa apretó los puños, su respiración agitada. Miró a Natalia una última vez, con una mezcla de rabia y ternura, antes de apartarse.

—Ella no es mi destino —gruñó, aunque su voz temblaba como si dudara de sus propias palabras.

Marcus lo tomó del hombro, obligándolo a retroceder.

—Puedes repetirlo mil veces, pero tu lobo ya decidió. Si sigues negándolo, terminarás destruyéndote… y a ella también.

Natalia, aún débil, escuchó fragmentos de aquella conversación. No entendía del todo, pero algo en su interior le decía que esas palabras estaban ligadas a los sueños, al dolor, y a la extraña conexión que la quemaba por dentro.

La luna brillaba más fuerte esa noche, como si quisiera dejar claro que el destino ya estaba marcado.




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