La Humana Rechazada por el Alfa

CAPITULO 21 ENTRE LA NOCHE Y LA MAÑANA

La luna aún brillaba sobre el lago de Valle Sereno cuando Raimund se detuvo frente a Natalia. Su lobo rugía con fuerza, reclamando lo que era suyo, y por primera vez no permitió que nadie se acercara a ella. Su cuerpo atlético imponía respeto, y esos ojos grises la llamaban con una intensidad que la paralizaba.

Marcus, a unos pasos detrás, observaba con cautela. Sabía que el alfa estaba al borde de perder el control, pero también comprendía que el vínculo era demasiado fuerte para contenerlo.

Natalia retrocedió, confundida entre el miedo y la atracción. El aire estaba cargado, y cada respiración parecía un suspiro compartido con él. Raimund dio un paso más cerca, su voz grave resonando en la noche:

—No dejaré que nadie te toque.

El silencio se rompió con el murmullo del agua del lago y el canto lejano de las aves nocturnas. La tensión se mantuvo hasta que los primeros rayos del amanecer comenzaron a iluminar el horizonte. La noche cedía lentamente, y con ella, el instinto del lobo se calmaba.

Natalia lo miró, con el corazón acelerado. Nunca lo había visto tan humano, tan vulnerable y al mismo tiempo tan dominante. Raimund, por primera vez, no apartó la mirada.

Marcus se acercó, rompiendo el momento.

—El día comienza, Raimund. Debemos irnos antes de que la manada sospeche.

El alfa apretó los puños, luchando contra el deseo de quedarse. Finalmente, dio un paso atrás, pero sus ojos grises se mantuvieron fijos en Natalia, como una promesa silenciosa.

La noche había terminado, pero la mañana apenas comenzaba… y con ella, un destino imposible de detener.




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