La Humana Rechazada por el Alfa

CAPITULO 31 EL RUGIDO CONTENIDO

La mañana en Moscú seguía su curso, pero dentro del café el tiempo parecía haberse detenido. Natalia estaba sentada frente a Brandon, con las manos entrelazadas, mientras Elena observaba con una sonrisa satisfecha. El murmullo de las conversaciones ajenas y el aroma del café recién hecho creaban un ambiente cálido, casi perfecto… hasta que una sombra comenzó a crecer en la entrada.

Raimund había bajado de su oficina. No podía soportar más la imagen que lo atormentaba desde las alturas: Natalia riendo con otro hombre, Natalia dejando que alguien más ocupara el lugar que él había rechazado. Sus pasos eran firmes, pero cada movimiento estaba cargado de rabia contenida. El lobo dentro de él rugía, exigiendo salir, reclamar lo que consideraba suyo.

Marcus lo seguía de cerca, preocupado. Sabía que el alfa estaba a punto de perder el control, y si eso ocurría en público, las consecuencias serían irreparables.

Raimund entró al café. Sus ojos se clavaron en la mesa donde Natalia y Brandon estaban juntos. El silencio se volvió pesado, como si todos los presentes sintieran la tensión que emanaba de él. Brandon, al notar la presencia del alfa, apretó con más fuerza la mano de Natalia, como un desafío silencioso.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Brandon con voz firme, rompiendo el aire cargado.

Raimund no respondió de inmediato. Su mirada estaba fija en Natalia, en esa expresión que intentaba mostrarse tranquila pero que temblaba bajo la superficie. El vínculo seguía vivo, y él lo sentía con cada respiración.

—No tienes derecho a estar con ella —dijo finalmente, con un tono bajo pero cargado de poder.

Elena se levantó de golpe, interponiéndose entre los dos.

—¡Basta! —exclamó—. Natalia decidió darle una oportunidad a mi hermano. Tú la rechazaste, Raimund. No puedes venir ahora a reclamar lo que dejaste escapar.

Las palabras de Elena fueron como un golpe directo al orgullo del alfa. Raimund apretó los puños, luchando contra el impulso de arrancar a Natalia de la mesa. Marcus puso una mano en su hombro, intentando contenerlo.

—Jefe… no aquí —susurró el beta, con voz grave—. Si pierde el control, la perderá para siempre.

Natalia, atrapada entre las miradas, sintió que el mundo se dividía en dos. Brandon le ofrecía seguridad, un camino humano, estable. Raimund le ofrecía fuego, intensidad, un destino que la consumía. Su corazón latía con fuerza, incapaz de decidir.

El café entero observaba en silencio, como si fueran testigos de una batalla invisible. Brandon no retrocedía, Elena defendía a su hermano, Marcus intentaba contener la tormenta… y Raimund, dominado por los celos, estaba a un paso de desatar el caos.

El capítulo cerró con esa tensión suspendida en el aire: Natalia atrapada entre dos mundos, Brandon dispuesto a luchar por ella, Elena firme en su defensa, Marcus temiendo lo peor… y Raimund, con los celos ardiendo en su interior, al borde de reclamar lo que nunca dejó de sentir.




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