Había pasado una semana desde aquel enfrentamiento en el café. Moscú seguía con su ritmo frenético, pero para Natalia los días se habían vuelto pesados, como si cada hora cargara con el eco de las palabras de Raimund.
Brandon la acompañaba, intentando llenar el vacío con su presencia. Caminaban juntos por las calles, compartían cafés y conversaciones, pero Natalia no podía evitar que su mente regresara a la mirada del alfa, a ese rechazo que la había marcado más que cualquier caricia.
—¿Sigues pensando en él? —preguntó Brandon una mañana, mientras la observaba en silencio.
Natalia bajó la mirada.
—No quiero… pero no puedo evitarlo.
Elena, que estaba cerca, intervino con firmeza.
—¡Ya basta, Natalia! Raimund te rechazó. Mi hermano está aquí, dispuesto a darte lo que él nunca podrá. ¿Por qué sigues aferrada a un fantasma?
Natalia no respondió. El silencio fue su única defensa.
En otro lugar de la ciudad, Raimund se había encerrado en su oficina. Una semana de silencio, una semana de rabia contenida. Marcus lo observaba con preocupación. El alfa apenas hablaba, apenas dormía. Solo trabajaba, como si los contratos pudieran borrar el vacío que Natalia había dejado.
—Jefe… —dijo Marcus con voz grave—. No puede seguir así. La está perdiendo, y usted mismo lo decidió.
Raimund levantó la mirada, sus ojos oscuros cargados de tormenta.
—Ella eligió. Yo no voy a mendigar.
Marcus apretó los labios.
—No es orgullo lo que la va a traer de vuelta. Es verdad. Y si no se la dice, Brandon se la dará.
El alfa se levantó de golpe, golpeando la mesa con fuerza.
—¡No me hables de él! —rugió—. Ese hombre no sabe lo que significa tenerla, sentirla, marcarla.
Marcus lo miró en silencio, sabiendo que el lobo dentro de Raimund estaba a punto de romper las cadenas.
Mientras tanto, Natalia caminaba con Brandon por el parque. El joven intentaba hacerla reír, pero ella se detuvo de pronto, mirando el horizonte.
—Brandon… —susurró—. ¿Y si nunca dejo de sentir lo que siento por él?
Brandon la tomó de los hombros, con firmeza.
—Entonces tendrás que elegir, Natalia. Yo estoy aquí, dispuesto a luchar por ti. Él no.
El capítulo cerró con esa tensión: Natalia atrapada entre dos mundos, Raimund consumido por los celos y el orgullo, Marcus intentando salvar lo que quedaba, Elena presionando a su amiga… y Brandon, decidido a no soltarla, aunque tuviera que enfrentarse al alfa.