La semana había sido un muro de silencio. Natalia intentaba convencerse de que podía seguir adelante con Brandon, pero cada noche, al cerrar los ojos, la mirada de Raimund volvía como un fuego que no se apagaba.
En el despacho de Black Enterprises, Marcus observaba a su jefe con creciente preocupación. Raimund apenas hablaba, apenas dormía. El alfa se había convertido en una sombra, consumido por el orgullo y los celos.
—Jefe… —dijo Marcus, con voz grave—. No puede seguir escondiéndose detrás de contratos. Si no enfrenta lo que siente, la perderá para siempre.
Raimund levantó la mirada, sus ojos grises cargados de tormenta.
—Ella eligió. Yo no voy a mendigar.
Marcus se acercó, firme.
—No es mendigar. Es luchar. Y si no lo hace, Brandon ganará sin esfuerzo.
El silencio fue un golpe. Raimund apretó los puños, y por primera vez en días, se levantó de su silla.
Mientras tanto, Natalia caminaba con Brandon por el parque. El joven intentaba hacerla reír, pero ella se detuvo de pronto, mirando el horizonte.
—Brandon… —susurró—. ¿Y si nunca dejo de sentir lo que siento por él?
Brandon la tomó de los hombros, con firmeza.
—Entonces tendrás que elegir, Natalia. Yo estoy aquí, dispuesto a luchar por ti. Él no.
Las palabras quedaron suspendidas, pero antes de que Natalia pudiera responder, una presencia rompió el aire. Raimund apareció, su figura imponente deteniendo el mundo alrededor.
—No vuelvas a hablar por mí —dijo, con voz grave, mirando a Brandon directamente.
Natalia dio un paso atrás, sorprendida. Brandon se adelantó, desafiante.
—Llegas tarde, Raimund. Ella ya tomó su decisión.
El alfa lo miró con furia contenida.
—La única decisión que importa es la suya.
Natalia sintió que el corazón le golpeaba el pecho. Dos hombres frente a ella, dos caminos opuestos. Brandon le ofrecía seguridad, Raimund le ofrecía fuego. Y ella, atrapada, debía elegir.
El capítulo cerró con esa tensión: Raimund rompiendo el silencio, Brandon dispuesto a enfrentarlo, Marcus observando desde la distancia, Elena lista para intervenir… y Natalia, atrapada en el filo de una decisión que podía cambiarlo todo.