La semana de silencio había sido un tormento. Raimund no podía soportar más la distancia, ni el vacío que Natalia había dejado. El orgullo lo había mantenido encerrado, pero el lobo dentro de él rugía, exigiendo lo que era suyo: su mate.
Marcus lo encontró en la oficina, con la mirada perdida en los ventanales.
—Jefe… —dijo con voz grave—. No puede seguir así. Si ella es su mate, no hay orgullo que valga. El vínculo no se rompe con palabras.
Raimund cerró los ojos, respirando hondo.
—No puedo mendigar.
Marcus lo miró con dureza.
—No es mendigar. Es reclamar lo que el destino ya decidió.
Las palabras golpearon como un despertar. Raimund se levantó, con la decisión marcada en sus ojos. El alfa había callado demasiado tiempo.
Mientras tanto, Natalia caminaba sola por las calles de Moscú. Brandon estaba ocupado, Elena había insistido en acompañarla, pero ella necesitaba un momento de silencio. El viento frío le recordaba cada palabra de Raimund, cada mirada que la había marcado.
De pronto, una voz rompió la calma.
—Natalia.
Ella se giró, y allí estaba. Raimund, imponente, con la tormenta en sus ojos.
—¿Qué haces aquí? —preguntó ella, con un hilo de voz.
Él dio un paso hacia adelante.
—Buscando lo que nunca debí dejar escapar.
Natalia retrocedió, confundida.
—No puedes venir ahora, después de todo lo que dijiste.
Raimund apretó los puños, pero su voz fue firme.
—No vine a pedir perdón. Vine a decirte la verdad. Tú eres mi mate. No importa cuánto lo niegue, no importa cuánto intente alejarme. El vínculo está ahí, ardiendo en mí.
Natalia sintió que el corazón le golpeaba el pecho.
—¿Y qué esperas que haga con eso? ¿Que olvide todo el dolor?
Él se acercó más, con la mirada fija en ella.
—Espero que escuches lo que tu corazón ya sabe. Brandon puede darte calma, pero yo soy el fuego que te consume.
El silencio se volvió pesado. Natalia temblaba, atrapada entre el miedo y el deseo. Raimund estaba frente a ella, reclamando lo que siempre había sido suyo.
El capítulo cerró con esa tensión: Natalia enfrentando la verdad del vínculo, Raimund decidido a buscar a su mate, Marcus observando desde la distancia, y el destino preparando el terreno para un enfrentamiento que ya no podía evitarse.