La Ideología Del Amor

"No me dejes ser Invisible"

Algunas veces has visto esa película... hay una muy famosa que se llama Invisible, pero hay una muy particular que me encanta respecto a un chico al que lo mata una chava y que todo el tiempo está detrás de ella porque, al parecer, aún le queda un tiempo más de vida. No es una película muy buena, Invisible; esa palabra me definió en varios momentos con Alma, en varios intentos de estar con ella, varios momentos que no pasaron.

​En ese evento que había en la escuela, estaba sentada, pero me llamó la atención hacia quién era la mirada que ella tenía. Su mirada era dirigida hacia un mismo sexo, lo que era bastante obvio para todos menos para mí. Me acuerdo que me decían: "Es que tú eres el único que no...", pero no decía que no te fijabas cómo camina, cómo se expresa, cómo se mueve... es igual que un hombre. Yo no me daba cuenta, nunca me percaté. Es que había tantos momentos que me hacía pensar que también yo le gustaba, que también había algo; entonces, todo fue producto de mi imaginación. En ese momento, a mi mente vino la imagen de un globo: cómo lo pinchas y se sale el aire lentamente. Así me sentí. Era sorprendente que yo no me había dado cuenta; bastante obvio, bastante tonto.

​Después de eso, corrió el rumor de que se iba a salir de la escuela porque ya había reprobado todas las materias y la habían dado de baja. Y sí, se salió. Mi mundo se vino abajo, obviamente en silencio. No se salió de la escuela; días después, mi grupo de amigas dijeron: "Va a venir Alma, va a venir Alma a vernos". Era como si viniera Brad Pitt, ¿no? Y pues yo fui, yo quería verla aunque sea de lejos. Cabe mencionar que su actitud ya fue bien diferente hacia mí: no me miraba a la cara, se portaba totalmente arrogante, antipática, y todas lo comentamos en el grupo de amigas. "Oye, Caleb, ¿te das cuenta de que vino pues hubieran de platicar?", y yo: "Sí me percaté, ya no es la misma, ya cambió bastante".

​Poco tiempo después me enteré de que ella tenía una pareja por fuera. Les va a sorprender: era un chico, andaba con él. Y yo dije: "Que... ¿pues que no es gay?". No sé, yo... no éramos de ciudades diferentes, cabe mencionar. Corrió el rumor de que se había embarazado y, efectivamente, tuvo una hija, preciosa por cierto. Me enteré muchos, muchos, muchos, muchos, muchos, muchos años adelante; pero después, muchos años adelante, fue gay ya declarada. O sea, ¿un caso de relación fuera, experimento para comprobar si era o no era? Pues así de gacho, así pasó y así fue. Pues Alma se fue de mi vida así de rápido.

​Y Elizabeth pues se quedaba a mi lado presumiéndome sus logros. Ella era la típica chica que tenía 10 en todo, pero era de una familia de una pobreza considerable. Yo, hijo de arquitectos, siempre lo tuve todo, nunca me quejé. En la mente, familia era altas y bajas, pero respecto a lo material, pues nunca me llegó a faltar nada. Sí la regué bastante fuerte como hijo, ocasioné varias disputas familiares —llegaremos a ese punto muy leve ahorita—, pero cuando yo sacaba malas calificaciones era pésimo; cuando me entregaban la boleta era pésimo, pero aún así obtenía todo lo material que yo quisiera. Y notaba en Elizabeth el enojo en su mirada, pero no se podía ir de mi vida. Era algo frustrante.

​Y me enteraba que me decían... hubo una amiga que me dijo, se llamaba Laura, me dijo: "Oye, te lo voy a decir, la verdad no te la habíamos querido decir, pero ¿por qué no intentas no dirigirle la palabra a Elizabeth por dos días? Es que todos y todas están diciendo que eres bien chocante. Tiene ella una reputación considerable, ¿que no te has dado cuenta de la situación? Sí o no... ¿por qué no intentas no hablarle para que te des cuenta?". Así pasó. Dos días en la escuela no le hablé. Me llevé una sorpresa de que todo mundo no le hablaba porque todo mundo hablaba pestes de ella, y dije: "Dios mío, ¿qué estoy haciendo?". Intenté alejarme ya de ella, ya no era la misma, la situación ya era bastante tensa. Eso fue antes de que yo me alejara de ella por completo, mucho antes.

​Y ahí conocí a una persona de mi ciudad. Para trasladarnos al colegio nos íbamos en un autobús de la ciudad que nos movía hacia la escuela, y ahí yo conocí a otro de mis crush, como le dicen ahora actualmente. Ahí conocí a otra chava que me fleché de ella, se llamaba Daniela, y me fleché de ella. Nos volvimos muy amigos, bastante amigos. Fue una relación de altos y bajos —hablo de relación de amistad—, pero el bullying seguía en aumento también. Y Elizabeth seguía echando su veneno hacia mí.

​Recuerdo una ocasión en la que estábamos con esta Elizabeth y yo, y vi a otra que me mes... y me dijo: "¿Ya sabes quién va a ir?". Yo: "¿Quién?". "Esta chava que le gustas, Liliana. ¿Por qué no vas?". Yo no sabía si vaya a ser de mi agrado ir a ese evento... era otra kermés de la escuela. Pues para ir a ese evento, ella en toda la noche no nos dejó estar a solas, pero la situación ahí no se detuvo. Me marcó a mi celular y me dijo: "Oye, ¿por qué no vienes? Vamos a tener una pequeña fiesta, te espero, ven". Yo iba a ir, le dije a mi mamá y dije: "Okay".

​A pesar de los intentos de Elizabeth de sabotearnos en cada momento, en cada evento, en el mismo autobús no nos dejaba estar a solas, no dejaba platicar, se acercaba a mí y me volvía yo mudo. Era como si me pusieran cinta en la boca, me la cosieran; no podía yo dirigir la palabra a ella. Pero hubo un problema en esa noche: cuando me dijeron mis papás que ya iba yo rumbo para ese evento, esa fiestita que hicieron, me enteré de una situación respecto a ella. Ella era drogadicta, entonces, y tenía una cierta condición. Entonces yo me alejé por completo. También otro amor que se me iba.

​Después dirigí mi atención hacia quien era mi actual amiga. No había mucha charla porque tenía su bola de amigas y yo tenía las mías, pero respecto a Daniela siempre fuimos muy amigos, estuvimos en el mismo salón. Me defendía en cada uno de los bullying que yo sufría. Hubo uno en el cual yo estaba llorando y me consolaba y me decía: "No llores, por favor no llores, no les des el gusto de verte llorar". Se apersonaba Daniela. "Pero no lo puedo soportar, ya sé que soy un hombre, me debo de quedar callado y no debo de llorar, pero no puedo soportar". "No llores", me dijo, "porque si lloras me vas a romper el corazón, y eso no es lo que me gusta de ti". Cuando lo confesó me quedé yo así, y me decían mis amistades: "¿Qué, no te das cuenta? Le gustas. ¡Aviéntate, declárate!".



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En el texto hay: suspenso, mistica, misterio amor

Editado: 01.02.2026

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