La Ideología Del Amor

"Tragarse el Orgullo, Escupir el Dolor"

Es increíble cómo a veces nosotros mismos nos saboteamos, cómo nosotros mismos hacemos algo que, sin querer, nos perjudica. En esa época no había tantas redes sociales como ahora; recuerdo que lo más maravilloso que en esa época había referente a redes sociales era una aplicación de un producto muy famoso, una bebida muy famosa que todo el mundo toma y que es muy adictiva, de color negro. Era un área virtual en la cual tú te conectabas y era una ciudad virtual; era lo más famoso en esa época y lo más maravilloso. También te conectabas, chateabas con otras personas y ahí mismo conocías a gente.

​Ahí mismo yo me conectaba cuando la soledad te invade, cuando el tanto rechazo te invade. Pues sí, a esa edad, cuando tanta inseguridad te invade también, llegas a buscar otras maneras de buscar el amor. Esa es la palabra que yo siempre tuve hasta que llegué a mi comprensión y a mi ideología del verdadero amor. Yo llegué al punto en el que tenía que buscar, de alguna manera, el verdadero amor; lo tenía que encontrar. Entonces, si no era de manera física —porque al parecer no era lo mío—, pues tenía que ser de manera virtual.

​Entonces, me agarré de las redes sociales; ese fue mi comienzo en ellas. Conocí a una persona ahí y llegó el punto en que me conectaba para chatear con ella. Se llamaba Rocío. Platicaba con ella, charlaba, pero al mismo tiempo tenía mi situación tan intensa en la escuela; tenía la situación del bullying tan intensa. Elizabeth estaba cada vez alejándose más de mi entorno, pero ahí estaba; ya no la tenía yo tan cerca de mi vida.

​Recuerdo cuando estábamos en ese momento volviendo al punto en el que le iba a confesar a esta chava mis sentimientos. Pues se lo confieso, pero ¡vaya sorpresa que me llevo al decírselo! Fue un rechazo total el que yo recibí por parte de ella. Por parte de Daniela recibí un rechazo total, pero un rechazo silencioso, que fue lo más humillante que puede uno recibir. Y recuerdo que lo primero que hizo ella fue decírselo a sus amigos y amigas, por lo cual recibí, a la hora del ensayo, la burla por parte de todos y todas los que estábamos ahí ensayando para la obra.

​Nos teníamos que regresar nosotros en camión. Entonces, ella decía: "¿Por qué no se sientan juntos?". Estaban acomodando los lugares en los asientos y decía: "¿Por qué no se sientan juntos? Porque Daniela y Caleb tienen mucho de qué hablar". Pues sí, nos sentábamos juntos, pero el silencio invadía. Lo que hice yo para salvar la situación fue armarme de valor; me tragué mi orgullo, me tragué mis lágrimas. Ya sé, "los hombres no lloran", "los hombres se quedan callados", "son rudos, malos, machos"... yo no. Yo me tuve que tragar eso. Me lo tragué, por primera vez dejé de ser insensible y dije: "Yo no tengo nada que hablar con ella". Me levanté, di media vuelta y me fui. Yo no me iba a regresar con ellos. Le marqué a mi papá y a mi mamá y dije: "Me voy a regresar, ¿pueden venir por mí?". "Claro que sí, ya van para allá". Y vinieron por mí.

​Me fui a la casa de una tía. "Dile a tu tía que te recoja, que te deje entrar a su casa, que ahorita van a ir por ti". Me dejó entrar, estaba con ella y les dije que vinieran solos. De ahí me alejé totalmente de Daniela. La amistad de casi todo lo de la preparatoria se había acabado, al igual que el bullying estaba a punto ya de terminar; estaba ahí a punto de parar ese martirio. Yo juré que cuando terminara la preparatoria, al terminar en esa escuela, yo iba a alzar los pies y besar el suelo y decir: "¡Hasta que por fin!". Iba a "rayarle la madre" a la escuela y a toda la gente que me hizo bullying hasta el cansancio.

​Otro de los días que recuerdo del salón de clases... lo recuerdo muy en especial porque, si me pongo a redactar cada uno de ellos, voy a hacer cinco libros de todas estas situaciones, pero no nos saldremos del tema. Uno en especial es en el que están diciendo las compañeras de salón —eran las típicas niñas fresas— y decían: "Vamos a hacer un conteo de los chavos que se visten y se peinan bien. ¿Quién se peina y se arregla bien?". Pero el punto no era ese, el punto era burlarse ahí, en el doble sentido de la situación. "¡Por favor! Caleb se peina y se arregla bien, y se peina muy bien", y por detrás oía las risas. Por un breve momento yo estaba disfrutando de la situación, creyendo inocentemente que nadie se estaba burlando de mí, que todo era maravilloso, que todo era bello, que no había burlas ni nada. Entonces, disfruté esos segundos cuando por atrás escucho las risas y yo: "Ay, no puede ser posible". Pues sí, ese fue uno de tantos momentos en los cuales yo tuve que aguantar el bullying tras intentar conocer el amor.

​Otro de los más humillantes que tuve que soportar fue cuando fui a unos... esto es lo más "top" que van a recibir, que no creo que nadie haya vivido como yo lo viví. Me tocó ir a un evento de XV años. "Te vamos a acompañar para que te arregles, te pongas un esmoquin, te vistas bien y vayas guapo y presentable". Pero yo no sabía lo que me esperaba cuando asistiera a esa fiesta. Cabe mencionar que era un salón enorme. Me sentía muy pensativo, muy nervioso, muy dudoso; no sabía lo que estaba pasando. Tenía mis dudas y mis sospechas de lo que realmente estaba sucediendo.

​Entonces, cuando entré a ese salón... era un salón muy, muy grande, lujosísimo, todo de dorado. Las escaleras estilo Cenicienta, muchos vidrios de cristal en forma redonda como tipo calabaza de la Cenicienta, lujo y joyas por doquier. Recuerdo muy bien que mis padres y yo entramos, subimos las escaleras, vimos el salón, los lujos, camareros con una vestimenta muy rimbombante... y nos la presentaron a ella. Su familia, obviamente, y mis padres eran amigos, se conocían. Al acercarme a ella, ¡vaya sorpresa me llevé para terminar de bajarme la autoestima! No lo van a creer. Definitivamente tienen que ver mi siguiente capítulo. Ya regresaremos al punto de la ciudad virtual también y qué pasa con esta chava que conocí ahí. Ya llegaremos a esa situación también. Tienen que leer el siguiente.



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En el texto hay: suspenso, mistica, misterio amor

Editado: 01.02.2026

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