¿Qué es lo que nos hace amar a una persona? ¿Hasta qué punto somos capaces de permitir de llegar? ¿Es acaso el cruce de dos miradas lo que nos hace olvidar por completo todo? Olvidar los defectos, olvidarte de uno mismo y perderte. Ese pequeño cruce de miradas, el primer vistazo, es lo que te hace creer que esa persona es divina.
Estaba viendo una película de una cantante de Londres muy famosa; tenía una voz muy particular. Era una cantante de jazz que yo admiraba bastante; me gustaba mucho su tono de voz tan particular. Parecía que era una persona de color siendo de tez blanca. Admiraba su voz preciosa, guapísima, una belleza sin igual. Me dio mucha tristeza hasta dónde la llevó el amor; la llevó a tal punto de perderse en las drogas y tuvo un final fatal.
Eso me lleva a lo mismo: ¿Hasta dónde somos capaces de permitirnos a nosotros mismos saltarnos el respeto a nosotros mismos por estar con esa persona a la que decimos amar, en la que decimos que es nuestra alma gemela? Esa ideología del amor nos hace —y nos está haciendo— perdernos a nosotros mismos por completo. Me tomó mucho tiempo darme cuenta de que la historia de Romeo y Julieta no existe en realidad; eso es simplemente una obra literaria que tiene un final fatal, y eso pasa en la mayoría de las personas. Eso me pasó a mí. No todos somos dignos de tener ese final de cuento de hadas que en Romeo y Julieta tuvieron.
Cambiando un poco el punto referente a Elizabeth: yo ya no hablaba con ella. Me acuerdo una vez que me iba a quedar de ver con ella para platicar, siendo amigos todavía, pero en una situación ya insoportable, incómoda, poco tolerante, soportando suficiente sus humillaciones tanto públicas como a mis espaldas. Mi padre se da cuenta al venir a casa y me dice:
—"Oye, ¿te quedaste de ver, Caleb, con Elizabeth? Porque la acabo de encontrar; iba junto con una persona y estaba hablando pestes de ti. Caleb, por favor, aléjate de esta persona; ya estaba burlándose de tu apariencia, de ti mismo. Aléjate de esta amistad tan tóxica que tienes a tu lado".
Eso me bastó para yo alejarme de ella; fueron palabras suficientes para yo cortar de tajo esa amistad, entre muchas y demasiadas.
Regresando al momento de la fiesta de los quince años: cuando a Rubí yo le pregunto que si quiere platicar conmigo, la respuesta fue bastante cortante y tajante. Se le veía el coraje en la mirada, la rabia en la mirada, y me dijo: "No". Eso bastó; me di media vuelta, me retiré y eso bastó para que me decepcionara, porque por mi parte no había ningún problema. O sea, sí, yo estaba platicando con Rocío en la ciudad virtual, pero estaba dispuesto a conocerla a ella. ¿Por qué no? Estaba frente a mí, cosa que con Rocío no tenía; era algo virtual que yo no sabía quién era. Yo no la conocía; no había manera en ese entonces de saber cómo era, si era real o si era un viejo de 90 años fingiendo.
Ante esa respuesta, o sea, no había ningún problema. ¿Por qué no conocernos? ¿Por qué no cruzar palabra? ¿Por qué no darnos una oportunidad? Estaba yo frente a ella, hermosa, divina... Sí, yo también estaría enojado en su situación, exactamente; tener el mismo coraje. Yo lo tenía porque no me tomaron la opinión, pero pues no vi ningún problema, ¿no?
Al día siguiente, yo tuve que tomar asiento porque recibí una sorpresa increíble. Estaba mi padre, abrió la puerta y me dice:
—"Vinieron los padres de Rubí a verte".
Y yo reaccioné con una cara de sorpresa increíble y me dice:
—"Sí, quería invitarte a salir Rubí y vino a buscarte".
Y yo: "¿Qué? ¿Pero por qué no me hablaste?".
No tuve respuesta de mi padre; supongo que también se quedó por la sorpresa por la respuesta de ella en la fiesta, pues no pensó, ¿verdad? Y todo pasó tan rápido. Cómo es el destino, cómo es la vida... Yo tenía diez minutos de haber salido de mi casa. A veces la vida nos dice las cosas de una manera tan directa que no queremos verla; que nos aferramos a una situación, a un amor imposible, a un flechazo que la misma vida nos indica que no es por ahí. Que tal vez sí, pero que si la otra persona no se dio, pues adelante, da igual o mejor. Pero uno no se da cuenta en el momento.
Me la volví a topar años atrás; yo estaba de vacaciones en León, España. Lo que es el destino, lo que es la vida, lo que es la oportunidad de otra vez intentar... pero desgraciadamente Rubí venía de la mano de otra persona. Y yo tenía que ver el siguiente capítulo para ver qué estaba haciendo y con quién. Este laberinto de corazones es una cosa inexplicable. Esta ideología del amor, la ideología de Romeo y Julieta, destruyó por completo a toda la humanidad. Tienen que leer el siguiente...
Editado: 01.02.2026