La Ideología Del Amor

"Entre el vicio y el compromiso":

Créanme que yo no me esperaba que se encontraran; yo no lo planeé. Se me olvida haber planeado, pues "quien no siente nada" no hubiera elegido que las cosas se dieran así. No en el momento en el que yo salgo del área de cafetería con Rocío, me dirijo al área de canchas y, en ese entonces, venía Daniela. Como por hecho, en breve, con su grupo de —ya saben de qué tipo se rodeaba ella—, entonces se acercan y sus amigos dicen: "Mira, mira con quién viene, mira con quién viene Daniela. Qué rápido te olvidó". Y le decían sus amigos: "¿No vas a hacer nada, Daniela? ¿No vas a hacer nada? Te la están bajando, Daniela, ¿no vas a hacer nada?".

​Se acerca, da unos pasos, se acerca a Rocío y dice: "Nada más no voy a hacer nada porque no vale nada". Y son nada. Se van riendo, se dan la media vuelta y se fue. Nomás todos se nos quedaron viendo atrás; los maestros también, todo el mundo. Fue bastante frustrante la situación. Iba a parar ahí con ellas y, después de eso, ya como que ella lo asimiló, como que se dio cuenta del error que había cometido. Se dio cuenta de que no iba a haber marcha atrás, se dio cuenta de que ya todo se había roto, de que me había perdido. Y que, por más que lo cortaran bajo una cara de dureza, pues realmente yo sabía la verdad; realmente yo sabía que le dolía. Pero pues, desgraciadamente, era una persona que se rodeaba de muy malas compañías. Entonces importaba más lo que le dijeran sus amigos que realmente lo que sentía.

​Entonces pues así pasó, ¿no? Ya de ahí no nos volvimos a dirigir la palabra para nada. No volví a saber de ella ni terminando la preparatoria. Poco tiempo después, ya no. Para nada. Siguió su rumbo y yo seguí con el mío. La vida es muy sabia y la vida sabe por qué hace las cosas.

​Me acuerdo que una vez, cuando salíamos y convivíamos todo el tiempo juntos, hubo dos situaciones. Una: una vez va a mi casa y me dice "mira", y me trae un perrito y me lo regala. Me dice: "Mi mamá, acompáñame a su casa". Y la acompañé. Y mientras con eso de dejarla, sus padres vendían zapatos en Francia, entonces decía este su padre... Me lo encontré y me dijo: "De verdad me da mucho gusto que platiquen, me da mucho gusto que tú tengas esa amistad con mi hija Daniela, de verdad. Porque se junta con unas compañías que de verdad no me agradan, pero me da mucho gusto que tú, teniendo los padres que tienes, sabiendo quién eres, me da mucho gusto que platiquen, que conversen. Y a ver si tú logras que se aleje de esas personas que de verdad no me agrada nada que estén alrededor de mi hija". Pero pues yo decía: "Bueno, pues yo ojalá, ¿verdad?". Me callaba y decía: "Ojalá se dé algo".

​Pero pues la vida nos separó y solamente Dios sabe por qué. Es la verdad. Dios es muy sabio y Dios pone a cada quien en su lugar. Y pues Dios sabe por qué, porque una santa pues no era. Cuando íbamos en el camión por la preparatoria, pues siempre iba ya de último. Cuando ya no nos hablábamos, iba tomando, fumando y hasta en el área de atrás hacían su fiesta en el aire... iba el camión. Se empezó a juntar con una bola de muchachos y muchachas que tomaban y fumaban. Yo no hago nada de eso. Me acuerdo que hasta en sus fiestitas que hacían hasta atrás, hasta se sobaban; tenían los mentados "fajes" (espero sepan ese término). Entonces este era lo que tenían hasta atrás y ella se sobaba con varios hombres hasta atrás. Entonces este era bastante increíble cómo cambió su modismo y cómo cambió su forma de ser desde que nos alejamos. Cambió muchísimo su forma de ser. Pero dejándola pues a un lado, pues sí, la vida nos separó. No volví a saber de ella.

​En ese día, cuando llego a mi casa, pues mi madre me puso una buena regañada como debe de ser. Me dice: "En primera, ¿cómo se te ocurre haber pasado a la escuela sin haber avisado? No tuviste suerte de que no te regañaran, de que no te corrieran. Que no se vuelva a repetir. Por eso te cambié a esta escuela, para que cambiaras tu forma de ser. ¿Vas a seguir con ese comportamiento o vas a cambiar? Por eso estás aquí. Si no vas a entender, pues entonces te voy a mover a un internado al extranjero. Otra: yo no me opongo con que ustedes estén juntos. Tu papá va a hablar con ustedes más al rato, pero por favor, compórtate. Es escuela, no quiero que te corran. Aquí ya no puedes volver y sabes el porqué. Entonces, por favor, compórtate, Caleb. Que no se vuelva a repetir esta situación".

​Ahí quedó el tema. Más al rato nos habla mi papá y nos dice: "Okay, tengo enterado del percance del otro día, que se pasó a la habitación Caleb y estuvieron un rato. Y mira, yo no me voy a ir con medias tintas, ni me persino, ni soy un santo ni nada. Yo ya tengo conocimiento de que tienen relaciones ustedes. Nada más les voy a decir lo siguiente: no tienen ni la edad ni la madurez para tener un hijo o hija. Cuídense, síganse conociendo y si va a surgir algo formal, pues adelante". Y dice: "¿Tú quieres a mi hijo?", le dice. Y etcétera. Pues mi hijo pues ya sabe que sí, con intenciones serias. Y dice ella: "Pues yo también lo quiero, lo quiero bien".

​Y pues ahí me acuerdo que perfectamente ya se acababa el tiempo para volverla a llevar. Yo ya me estaba cansando de esa situación, yo ya me estaba hartando de que iba y viniera, fuera y viniera, fuera y viniera. Yo ya no podía más. Estaba cansado, ya estaba frustrado. Yo ya la quería tener conmigo. Yo ya quería que estuviera conmigo. Yo ya quería dejar esta situación, ya quería que parara. Ya estaba harto de la dependencia y de que si tenía dinero o de que no tenía dinero para venir; de que si tú te portaste bien vienes y si no te portaste bien no vienes. Esto ya me estaba hartando. Entonces yo tenía que hacer algo al respecto, tenía que planear algo para que ya se quedara conmigo.

​Antes de ese drama, me acuerdo bien que yo le dije a mi mamá... estuvimos platicando como pareja formal que ya éramos y decíamos: "Tenemos que decirles que ya estamos teniendo relaciones y que queremos tener relaciones ya bien, bien, pero en un punto íntimo y solos". Ya las teníamos, pero era como que tenerlas pero no había penetración, no había todavía nada, pero ya había algo. Entonces enfrentamos a mi madre. Mi madre, apenada, avergonzada: "Voy a platicarlo con tu papá y vamos a ver qué vamos a hacer, hijo".



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En el texto hay: suspenso, mistica, misterio amor

Editado: 01.02.2026

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