La Ideología Del Amor

"Puertas Cerradas".

Recuerdo muy bien mis nervios; recuerdo que estaba sumamente nervioso ante esta situación. Yo no sabía lo que iba a pasar o no tenía la conciencia para saber hasta dónde iba a llegar esta acción que yo había tomado. La respuesta de Rocío fue simple y hermosa: "Sí", pero aún así callada, porque de su boca no salía nada más que un pensamiento dentro de su cabeza y una reacción de prender el carro.

​Empezamos el camino. En el transcurso intenté hacer plática porque me sentía muy feliz. Apagué el teléfono, obviamente; en ese entonces, repito, no había tanta tecnología como la hay hoy en día. Apagué el teléfono, lo cual era bastante simple; no había nada por donde te siguieran, no había tanta cosa como ahora (GPS, etcétera). Lo apagabas y ni quién se diera cuenta. Me acuerdo que en el transcurso yo estaba platicando con ella, le decía así, plática sin sentido, y lo feliz que me hacía sentir que ya estábamos juntos, que queríamos estar juntos, que íbamos a empezar una vida juntos. Lo cual ella reacciona de una manera muy cruda y nerviosa, lo cual era bastantemente comprensible. Me dice: "No me hables, Caleb, estoy muy nerviosa. Por favor no hables, no quiero ser grosera pero no me hables, estoy muy nerviosa. La verdad siento que cometimos un grave error, pero quiero estar contigo, entonces adelante".

​"Adelante", decía yo, "¿te arrepientes?". Y dice ella: "Para nada me arrepiento, no creas que me arrepiento. Simplemente estoy muy nerviosa y te pido que guardes silencio mientras llegamos a donde tenemos que llegar, a la granja, para poder yo estar tranquila y pensar qué vamos a hacer".

​Cuando llegamos a la granja, las puertas se nos cerraron a los dos. No tuvimos la aceptación que habíamos pensado. No lo sé, no nos aceptaron, no nos quisieron. Entonces teníamos que buscar un lugar en donde vivir. La opción de sus padres de ella en ese momento no la pensamos; entre los nervios y todo lo demás, pues no lo pensamos. No hubiese sido más fácil ni con sus padres ahí en París, pero pues simplemente no lo pensamos. La realidad, los nervios... pues no.

​Entonces tuvimos que buscar un lugar en donde estar. Teníamos el carro, pero no teníamos un hogar. Entonces nos habíamos traído el carro Beetle amarillo de mi mamá. ¿Era rastreable? Eso creo, no sé si en esa época los carros hayan sido rastreables; verdaderamente lo desconozco, pero creo que sí. Tocamos una puerta de un hostal de una señora muy famosa ahí en el pueblo que le daba asilo a los muchachos de la universidad. Nosotros nos amparamos en una ciudad muy llena de estudiantes; la ciudad se llama Campos Elíseos. En la ciudad estaba esta persona, que nunca le pregunté el nombre, realmente no me acuerdo; de una de esas veces que pasa lo que pasa y simplemente no sabes el nombre de la persona.

​Ahí estuvimos. Nos dijo que sí nos quedábamos, que sí nos aceptaba, pero que teníamos que ayudarle en la cocina. Yo le ayudaba a limpiar y a cocinar en lo que pudiera. Ya sé que suena extraño porque yo, al ser hombre, pues debo de ser el que hace las cosas de limpieza, lo más básico; pero a mí se me daba más la cocina, entonces yo entré en el área de la cocina y apoyaba, y Rocío me apoyaba en lo que pudiera, o sea, lo más simple. Ella hacía lo más simple, yo hacía lo más pesado y a la vez comíamos de ahí. Pero con tantos nervios de lo que estaba pasando, la verdad, el hambre no se nos iba por completo.

​Me acuerdo que la primera noche que dormimos en la habitación pasamos un buen de frío. No sabíamos lo que nos esperaba. Dijo: "Caleb, tienes que prender el teléfono para ver qué está pasando con tu mamá. Tienes que saber qué está pasando, no podemos quedarnos así. Yo tengo que hablar con mis padres", decía Rocío, "no puedo también yo estar así, han de estar preocupados".

​Pero no sabíamos qué estaba pasando. Al prender el teléfono, pues pasa lo siguiente; verdaderamente un asombro total. Y obviamente las muchas llamadas que veo son de mi madre, y al recibir una llamada, no van a creer de quién fue. Creo que ya lo sospechan, pero tienen que saber lo que pasa. Mis nervios y los de ella estaban al tope; teníamos también... yo tenía mucho miedo y creo que ella también. Tienen que saber lo que pasa en el siguiente capítulo.



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En el texto hay: suspenso, mistica, misterio amor

Editado: 01.02.2026

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