La Ideología Del Amor

​"El Yo del Espejo y la Herida del Patio"

Porque a veces lo que queremos, o lo que amamos o anhelamos, nos causa tanto miedo cuando se supone que debería de ser lo más simple, lo más sencillo; porque es algo que queremos y anhelamos, y que sabemos en el fondo —algo nos dice— que es lo correcto, pero nos causa miedo. Y no tiene sentido, porque no debería de causarnos esa sensación; debería de causarnos seguridad, tranquilidad y paz. Pero algo pasa en nosotros que nos causa todo lo contrario: nos causa muchos nervios, mucha inseguridad y mucha intranquilidad.

​Quizás es el miedo a perderlo todo, a que sea tan bueno que no sepas cómo tomarlo o, simplemente, por ser tan bueno tienes miedo de perderlo; como si fuera un diamante enorme y grande que no quieres ni tocar porque tienes miedo de que al caerse se rompa en mil pedazos. Es algo muy normal en mí y siempre me he preguntado si yo solamente soy el que me siento así o si hay alguien más que se siente igual.

​Recuerdo cuando era un adolescente, tenía unas ideas raras. Siempre he creído —ahora son muy famosas en las redes sociales— eso de que atraviesan el espejo y que van a la segunda dimensión y cosas así; que atraviesan chavas los espejos y que se quedan atrapadas en la cuarta dimensión. Es algo tan gracioso ahora con las redes sociales porque yo siempre he creído y he tenido esa idea. Recuerdo que cuando tenía quince años me miraba en el espejo, me quedaba parado largas horas viéndome y decía: "Wow, ¿habrá otra vida a través del espejo?". O sea, ¿qué habrá detrás de ese espejo? Siempre tenía la idea de que había otra versión mía, como una película famosa que tiene otros padres... así tenía la idea de que había otra vida diferente, otro yo teniendo la vida que yo no podía o no me atrevía a tener, porque tenía miedo de hablar, tenía miedo de decir y miedo de pedir perdón.

​También recuerdo que había en aquel entonces los libros de Geografía, enormes y grandísimos, que no cabían en la mochila de aquella época cuando estabas en primaria. Recuerdo que había un dibujo muy especial de unas montañas donde había muchos animales; me llamaba mucho la atención porque había de todo tipo de animales, era como la portada del libro. Había de todo en la portada, pero me acuerdo que yo decía: "¿Qué habrá detrás de todas esas montañas?". Yo tenía la idea de que hubiera un mundo perfecto; un mundo en el cual yo podía atreverme a decir y hacer lo que yo quería y sin miedo. Conforme avance mi historia me van a entender, porque fui perdiendo el miedo a hacer y decir lo que yo quería; cómo el miedo fue dominando mi vida en muchas formas, pero a la vez fui causando daño en muchas personas por también decir y hacer lo que yo quería.

​Recuerdo un momento de mi vida, antes de continuar con mi historia... recuerdo que hubo un momento de mi adolescencia en el cual, en lo poco que había de redes sociales o de interactuar con personas de otras ciudades (obviamente no había aplicaciones de cita ni nada de eso, o sea, nada que ver, no había de dónde ni cómo), me acuerdo que obtuve el teléfono de una persona, de un chavo, en lo poco que había. Era una página nada más para interactuar y conocer gente, pero no era una página de citas; no recuerdo ya el nombre, pero era un blog muy famoso. Era lo único que tenías para conocer gente diferente de otras ciudades. Recuerdo que obtuve el teléfono de "X" chava; obviamente el nombre ya ni lo recuerdo y no tiene importancia el nombre de ella realmente, pero el mensaje es este:

​Me acuerdo que era un día que era el cumpleaños de mi padre. "¿Por qué no vienes a platicar con tu padre, a convivir con la familia?". Mi madre estaba bastante molesta porque ya había hecho eso, estaba bastante enojada. Su reacción fue: me agarró del pelo, me llevó hasta el patio (teníamos un patio que comunicaba la casa en el cual hacíamos nuestras fiestas) y delante de los invitados, familiares y amigos —nada más quedaba ya la poca familia más cercana, que era mi tío y familia— me dio de cintarazos. Yo me acuerdo cómo gritaba de dolor. Yo no entendía qué había hecho y, hasta la fecha, mi poca madurez o su poca capacidad me deja entender qué hice para merecer esos cintarazos de tal manera. Recuerdo pedir ayuda; recuerdo que mi padre no intervino. Recuerdo yo pedir ayuda y nadie se acercaba. Recuerdo que la esposa de mi tío dijo: "Ya estás exagerando, ya deja de pegarle". Y pues mi madre los corrió; les dijo que se retiraran, que lo iban a arreglar como familia. Ya sé, son los errores que te dejan marcado y que dices: "Chin". Quedan vacíos y quedan huecos en tu alma los cuales no sabes cómo llenar.

​Un momento de mi infancia quedó muy marcado, en el cual nunca tendré respuesta y nunca me interesó tener respuesta: mi madre tiene la idea de llevarme a vivir con mi tía por parte de ella. Me lleva a vivir con ella cuando yo tendría como unos 10 u 11 años, más o menos. Decide que viva un tiempo con mi tía. Mi sensación fue... creo que sería muy tonto decir exactamente cuál fue mi sentimiento, pero mi pensamiento fue: "¿Qué hice mal? ¿En qué me equivoqué para que mi madre tomara esa decisión, para que mi madre decidiera hacer eso?". Nunca obtuve una respuesta, nunca quise yo preguntar ni saber la respuesta de por qué estuve yo ahí por tantos años con esa tía. Pero recuerdo muy fervientemente cuando mi madre un día decide retirarme de con mi tía. Yo amaba vivir con ella; tenía mucha paz, mucho amor. Recuerdo el dolor cuando me separaron de ella. Yo decía: "No", yo no me podía ir de ahí. Me acuerdo llorar, patalear con el corazón roto y destrozado. Yo me quería quedar a vivir con ella, era muy feliz con ella. Recuerdo cómo se me partió el corazón en mil pedazos al no poderme quedar; recuerdo cómo el de ella también se partió al verme ir. Son puntos muy claves que tal vez puedan entender: la búsqueda desesperada de algo que yo no tenía y que había perdido.

​Volvamos a mi historia. Cuando mi madre llegó al restaurante, llegó con una vestimenta bastante imponente: toda de negro y con lentes. Se le veía que había estado llorando, se le veía decepcionada, mucho, muy enojada. Mi padre no había ido; eso fue muy importante porque mi madre era siempre la de la palabra final. Al sentarnos y platicar, obviamente empezó la charla: "Estamos muy decepcionados de ti", etc., etc. Todo lo que ya saben que dice un papá: "No debieron haber hecho las cosas así", "nos preocuparon", "decepcionaron a sus papás".



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En el texto hay: suspenso, mistica, misterio amor

Editado: 01.02.2026

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