La Ideología Del Amor

"París en Cajas"

Recuerdo que un día vi un estado en el WhatsApp de ella y me pregunté: "¿Qué va a pasar?". En ese momento, sentí que mi propia voz interior me hablaba... sonará un poco tonto, pero era como escuchar a la conciencia, como ese personaje de las películas de Disney. Tu conciencia te grita lo que está pasando, tu mente te lo afirma, pero tú manipulas a tu corazón para que lo niegue. Esa es la verdad, y yo estaba convencido de ello.

​Al ver ese mensaje, le pregunté: "¿A dónde vas a ir?". Ella, bastante a la defensiva, me respondió: "Ya vienes otra vez con tus pendejadas. Tengo un viaje a México y voy a ir por tres días; me sirve para conocer".

​Yo conocía bien la Ciudad de México. Recuerdo que le platicaba anécdotas de cuando iba con mi familia; conozco tantas partes que puedo andar por allá perfectamente sin necesidad de un guía. Así que le dije: "Te acompaño". Su respuesta fue tajante: "No, no quiero que me acompañes porque voy con un compañero y ese compañero, obviamente, va a dormir conmigo".

​Le di mil ideas, incluso le propuse pagar mi propia habitación, pero a todo me decía que no. Se terminó yendo. Durante el viaje, ella parecía eternamente feliz; subía fotos a sus estados desde la habitación del hotel. Pero me di cuenta de algo: era un cuarto con dos camas individuales, y en la otra cama había cosas de mujer. Era obvio: se había ido con una compañera. ¿Por qué seguía insistiendo yo en engañarme si era evidente? Rocío me negaba que yo fuera su esposo.

​Tengo que reconocer que yo tuve la culpa en parte. Al principio yo cometí ese error, pero después lo enmendé y nunca más la negué. Ella, en cambio, lo siguió haciendo.

​Recuerdo que fue cuando perdí un año escolar —nos conocimos a una edad muy temprana, como ya saben—. Me puse a estudiar inglés y ella me acompañó a inscribirme. En la entrevista, entre tanta pregunta, salió la duda: "¿Estás casado o en una relación?". Yo respondí que no. "¿Y quién es la persona que viene contigo?", insistieron. "Nadie, es una amiga", dije.

​En este libro no pretendo ponerme cara de santo ni de perfecto. Cometí ese error, la negué. Ella escuchó la entrevista y su cara de decepción y tristeza me lo dijo todo. "Es que me negaste", me reclamó. Fue algo intencional, pero no "de adrede" para herirla; simplemente se me salió. Supongo que tenía miedo al "qué dirán", a que me juzgaran por ser tan joven y casado. Estaba bajo la influencia de las expectativas de mi madre y sus valores de cuidar las apariencias. No me fijé en que estaba lastimando a quien amaba. Me arrepiento de eso.

​En ese momento ella me advirtió: "Okay, como tú lo haces, yo también lo voy a hacer de ahora en adelante". Yo le pedí perdón, pero no tenía justificación. Me porté mal y no planeo hacerme el mártir.

​Así que ahí estaba yo, viendo sus estados de WhatsApp, sintiéndome morir. Esa noche no dormí pensando en qué habría hecho con "él". ¿Por qué mentirme? ¿Por qué decirme que iba con un amigo cuando era una mujer? Algo estaba pasando que yo no quería aceptar. Cuando regresó del viaje, llegó feliz pero distante, más apegada al teléfono que nunca.

​Empezó a aferrarse más al gimnasio y yo me estaba cansando. Ya no aguantaba que todo el tiempo me amenazara con dejarme. Hasta que un día me dijo: "Tramita el divorcio porque ahora sí va en serio, te voy a dejar".

​Yo no creí que lo fuera a hacer. Me aferré a ella. Los papeles se habían invertido; ahora ella me estaba dando una cucharada de mi propia medicina. Mi mamá me daba el consejo de: "No demuestres tu dolor ni tu tristeza, porque le vas a dar más motivos para hacerlo". Pero, ¿cómo no mostrar lo que sentía si estaba destrozado?

​Pasó el tiempo y el divorcio formal no llegaba, pero algo cambió. Yo estaba muy deprimido. Cuando ella salía, yo me quedaba llorando, sumamente mal. Mis padres veían que no estaba bien. Ella parecía esperar que yo reaccionara, pero yo seguía el mal consejo de mi madre de quedarme callado y fingir que me valía madre, cuando por dentro me moría de dolor.

​Ese día iba yo llegando y la vi: estaba guardando todas las cosas que habíamos comprado en París cuando vivíamos juntos. Me puse muy mal. "¿Qué estás haciendo?", le pregunté. Ella solo me miró y dijo: "Te dije que te iba a dejar, no me hiciste caso".

​Tienen que ver el siguiente capítulo para saber qué más hizo esa noche.

2026 Gabriela González Calette (Gabby Rose Noir). Todos los derechos reservados.

​Esta obra, incluyendo todos sus capítulos, personajes y universos narrativos, está protegida bajo las leyes internacionales de derechos de autor. Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial de este contenido, así como su distribución, transformación o almacenamiento en cualquier sistema de recuperación, sin el consentimiento previo y por escrito de la autora.

Título de la obra: la ideología del amor

Autora: Gabriela González Calette

Nombre de autora: Gabby Rose Noir

Contacto: fridagabbycalette@gmail.com



#606 en Thriller
#256 en Misterio
#214 en Suspenso

En el texto hay: suspenso, mistica, misterio amor

Editado: 14.03.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.