La Ideología Del Amor

​"Vendas de mil clavos y el sabor del olvido"

​¿Qué es para ustedes el amor? ¿Un sentimiento, una necesidad de estar todo el tiempo con alguien, de llamarle, de verle o de querer pasar el día entero a su lado? ¿O es acaso una idea, como en las películas de época, donde te convencen de que no concibes la vida sin el otro? Esa creencia de que sin esa persona eres nada, que eres basura o te sientes vacío.

​En aquel entonces, no medí las consecuencias. Desgraciadamente, es aquí donde entra el deseo de viajar en el tiempo para detenerlo; para simplemente haber tomado la iniciativa y cumplir mi palabra. Pero no fue así.

​Cuando entré a su casa, todo gozaba de una aparente perfección; no física, sino una armonía familiar envidiable. Como dicen: "a veces el diablo se viste de gala". Es asombroso cómo el engaño nos pone una venda clavada con mil clavos y asegurada con mil candados para no dejarnos ver la realidad. ¿Qué podía hacer yo? Me sentía fuera de lugar, sentía que debía irme porque no pertenecía ahí. Me percibía juzgado por mi apariencia, por ese episodio de rebeldía que siempre demuestro en mi físico. Lo que más luz refleja es mi pelo; es lo primero que muestra mi resistencia.

​Yo ya sabía que ellos eran de una religión diferente a la mía —Testigos de Jehová—, pero en ese entonces no tenía conflicto con ello. Con el tiempo comprendí que el problema no era la fe, sino la carencia de valores y principios de las personas; esa era la realidad que ocultaban.

​Me invitaron a pasar, pusieron una película y me ofrecieron botana. Yo estaba sumamente nervioso por la impresión que causaba mi aspecto y por el miedo que me invadía. Me interrogaron de pies a cabeza. En un instante de vulnerabilidad se me escaparon las lágrimas; al notar que abría mi corazón, ellos parecieron tranquilizarse. Sin embargo, cuando me levanté para despedirme —pues dependía del autobús y Georgina tenía que llevarme a la central porque yo no manejaba—, ocurrió algo pequeño pero revelador: se me cayó la botana al suelo.

​Parece una tontería, pero créanme que no lo es. La mirada de su madre lo dijo todo: una expresión de molestia increíble. Inmediatamente, Georgina se agachó y me reclamó muy enojada: "¿Qué hiciste?". Yo, apenado, me disculpé e intenté ayudar, pero ella me cortó: "No, no te levantes, yo lo limpio. Ya déjalo así". La madre remató con un tono desafiante: "Pues ya tíralas; ya las ensució, ya no sirven".

​¿Cómo nos llega lo que creemos que es amor? Quizás es solo la urgencia de encontrarlo a la fuerza, de creer que si no tenemos una pareja al lado no somos nadie. Yo estaba aferrado a esa idea y eso me llevó a una decepción tan tremenda que me exprimió el alma. Ahora mismo, se me han quitado las ganas de buscar a alguien.

​Por eso nace este libro. No es que no crea en el amor; si tú tienes una relación estable, ¡adelante!, tienes ese boleto premiado. Pero si vas de tropezón en tropezón, acepta tu soledad, ámala y abrázate a ella. La soledad no es más que el miedo a estar con uno mismo. No digo que para mí sea fácil o un camino de rosas, pero estoy aprendiendo a hacer las paces con ella.

​Al llegar a la central de autobuses todo parecía en orden, pero yo seguía confundido. Continuaba saliendo a escondidas con aquella chica de ojos verdes preciosos, sabiendo que debía dejarla porque ya tenía un compromiso con Georgina. Estaba dispuesto a abandonarlo todo por ella, y eso es lo que hoy me estresa: yo realmente iba decidido a terminarlo todo.

​Recuerdo que cité a Georgina. Convencí a mis padres y me permitieron ir solo a su encuentro, pero mi mentalidad era firme: esa noche iba a terminar la relación. Cuando llegó por mí, me dijo: "No iremos a casa con mi mamá; iremos a un motel un rato y luego a donde quieras". Mi pensamiento no variaba; yo seguía cortante y serio, centrado en mi decisión.

​Entonces ocurrió lo extraño. Ella me trajo comida. En esa época yo era muy disciplinado con mi alimentación, era extremadamente estricto. Me insistió mucho para que me comiera una gelatina con yogur. Tuvimos el encuentro sexual antes de que yo probara bocado, y mientras tanto yo pensaba: "¿Qué estoy haciendo aquí si quiero estar con la otra chica?".

​Le repetí varias veces que teníamos que hablar, pero su insistencia fue tajante: "Tienes que terminarte la gelatina, no dejes nada". Me lo repitió tres veces. Me creerán loco, pero al terminarla, se me "borró el cassette". Se me olvidó a qué iba, se me borraron las ganas de estar con la chica de los ojos verdes. Fue como si naciera un afecto repentino, inexplicable y ciego hacia Georgina; un deseo de quedarme con ella sobre quien fuera y como fuera.

​Lo que siguió fue una locura. Se hizo tarde, perdí el último transporte y terminé quedándome en su casa, a pesar de que ella iba alterada y gritándome en el camino. Su familia aceptó que me quedara, pero dormiría en la habitación de la hermana.

​Me da mucha vergüenza y frustración recordar lo que les dije a mis padres esa noche para justificarme. Había tantas señales para salir corriendo y no las vi. Dañé a mucha gente y me destruí a mí mismo. Pero para saber qué les dije y cómo continuó esta historia, tendrán que seguir leyendo los siguientes capítulos.

2026 Gabriela González Calette (Gabby Rose Noir). Todos los derechos reservados.

​Esta obra, incluyendo todos sus capítulos, personajes y universos narrativos, está protegida bajo las leyes internacionales de derechos de autor. Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial de este contenido, así como su distribución, transformación o almacenamiento en cualquier sistema de recuperación, sin el consentimiento previo y por escrito de la autora.

Título de la obra: la ideología del amor

Autora: Gabriela González Calette

Nombre de autora: Gabby Rose Noir

Contacto: fridagabbycalette@gmail.com



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En el texto hay: suspenso, mistica, misterio amor

Editado: 14.03.2026

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