La verdad siempre es objetiva. ¿Qué pasa cuando nos aferramos a un amor que no es real, a una relación que se basa en mentiras? Me acuerdo de mis clases de psicología, cuando una maestra me daba un ejemplo muy claro y simple:
—"¿Qué pasa cuando construyes una casa que tiene malos cimientos? ¿O qué pasa si empiezas a hacer una torre de bloques y la haces chueca?".
Al final, es muy simple: es una casa que, cuando la terminas, se va a derrumbar. Es imposible que se quede de pie. Podrá sostenerse un tiempo, como la Torre de Pisa, pero no es estable; en cualquier momento se viene abajo. Eso es lo que ocurre con esas relaciones tan tóxicas y enfermizas: crees que estás bien, pero pasan los días y surge un problema todavía más fuerte.
Recuerdo muy bien esos momentos, de los más horribles que he tenido en mi vida. Es increíble cómo uno romantiza situaciones que no existieron y que nunca serán reales. Eran instantes tan tóxicos que no tenían nada que ver con la realidad; simplemente eran fantasías que no encajaban con lo que de verdad sucedía.
¿Qué pasa cuando uno dice: "Resisto por mis hijos"? ¿De verdad te parece correcto que tus hijos vean o vivan lo que tú estás viviendo día a día solo por no afrontar la realidad y decir "basta"? A mí no me parece correcto. Claro que, en ese momento, yo no veía la verdad; veía lo que quería ver porque me convenía para no irme, para quedarme con esa persona que era mala para mí en todos los sentidos, tanto física como emocionalmente.
Yo siempre me quedaba en el cuarto de arriba. Nunca estuve presente en ninguno de los pleitos que se suscitaron; cada conflicto que mis padres tuvieron con Georgina fue directamente con ella. Yo no presencié ninguna de esas situaciones... hasta esa noche.
Cuando los problemas estallaron, subieron su hermano y su mamá. Cabe mencionar que ella ya venía en plan de pelea. En ese instante me estaba marcando mi mamá por teléfono. No sé si fue inconsciencia o el destino, pero tras dos horas de ofensas recibidas por parte de esas personas tan carentes de valores y principios, mi madre lo escuchó todo. Sin querer, la llamada se quedó activa.
Cuando me percaté, decidí no colgar. Lo que hice fue subir el volumen. Durante todo ese tiempo nos atacaron a mí y a mi hija. A Georgina no le importó: aventaron mi ropa hacia afuera, sacaron a la bebé a la calle y nos exigieron que nos largáramos de su casa. Yo no supe realmente qué se dijeron entre ellos, pero me ofendieron a mí. Decían que cómo se atrevía Georgina a andar con "un tipo como yo", que me había sacado de lo más bajo, que yo había sido un prostituto y un gigoló. En fin, no hubo insulto que no me lanzaran.
En ese entonces, Georgina, por conveniencia, les gritó:
—"¡Cállense! ¡Lárguense!".
Y luego me dijo:
—"Entonces, con tu hombre de la casa, nos vamos".
Y así fue. Empacamos y nos fuimos. Georgina salió muy enojada, con una careta de indignación absoluta. Llegamos con mis padres a una ciudad que estaba a una hora de distancia. Al llegar de noche, nos abrazaron; nos recibieron con amor y apoyo. Nos dijeron:
—"Escuchamos todo. Pásense, esta es su casa".
No me dejaron ni cargar las cosas de la bebé que traía en brazos, porque ella nunca la cargaba. Ahí recibí el amor y el cuidado que tanto me faltaba. ¿Qué fue lo que vi de más? ¿Por qué no recibí lo que esperaba? Muy simple: lo di todo.
Por eso aprendí que no se debe dar el cien por ciento con nadie, porque te dan "el tiro por la culata". Con esa persona, cuando éramos pareja, lo único que hacía era controlarme. Me controlaba hasta la vestimenta:
—"¿Qué te vas a poner?" —me preguntaba.
—"No sé" —respondía yo.
—"Ponte esto, esto y esto. Y si no te lo pones, no vengas a verme".
Eso era lo que yo permitía en ese momento. Al cruzar la puerta de mis padres, con su amor extendido, no sabía que estaba por vivir un verdadero infierno. Sin saberlo, llevé a mi casa a una demonia, al diablo vestido de mujer.
Tienen que agregar mi libro a su lista para que vean el final de esta novela. Esta historia continuará...
2026 Gabriela González Calette (Gabby Rose Noir). Todos los derechos reservados.
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Título de la obra: la ideología del amor
Autora: Gabriela González Calette
Nombre de autora: Gabby Rose Noir
Contacto: fridagabbycalette@gmail.com
Editado: 04.04.2026