La ilusión de una vida perfecta

Capitulo 12

Hay momentos en los que creemos que el pasado se quedó atrás.
Momentos en los que pensamos que las cosas difíciles ya terminaron.
Pero la verdad es que el pasado no desaparece.
Solo espera.
Es paciente.
Permanece oculto en silencios, en recuerdos que evitamos, en historias que nadie quiere contar en voz alta.
Y a veces…
todo vuelve a moverse con algo tan pequeño como un mensaje.
Perspectiva de Camila
El teléfono vibró sobre la mesa.
Camila levantó la mirada inmediatamente.
No había dejado de pensar en el mensaje que había enviado la noche anterior.
"Hola. No nos conocemos, pero creo que ambos conocemos a Valeria."
Había sido una apuesta.
Una pequeña puerta abierta hacia una historia que todos parecían conocer… menos ella.
Miró la pantalla.
Daniel ha respondido.
Camila abrió el mensaje.
"Sí. La conozco."
El mensaje era corto.
Demasiado corto.
Camila sonrió apenas.
Las personas que esconden algo rara vez hablan demasiado al principio.
Escribió otra vez.
"Estuve viendo algunas cosas del antiguo instituto."
Pasaron unos segundos.
Luego llegó otra respuesta.
"Entonces ya debes haber leído algunos comentarios."
Camila apoyó el codo sobre la mesa.
"Algunos."
La respuesta de Daniel tardó un poco más esta vez.
Cuando llegó, el mensaje era diferente.
Más largo.
"Si estás preguntando por Valeria, supongo que ahora estudia contigo."
Camila observó la pantalla.
Luego escribió.
"Sí."
Hubo otro pequeño silencio digital.
Después llegó otro mensaje.
"No sé qué rumores están diciendo ahora, pero la historia no es tan simple como la gente cree."
Camila inclinó ligeramente la cabeza.
Eso era interesante.
"¿Qué quieres decir?"
La respuesta tardó más esta vez.
Como si Daniel estuviera pensando cuánto decir.
Finalmente apareció el mensaje.
"Digamos que… todo ese problema comenzó por algo que nadie debería haber compartido."
Camila sintió que algo dentro de la historia comenzaba a tomar forma.
No era una simple pelea entre estudiantes.
Había algo más.
Algo que había salido mal.
Muy mal.
Sus dedos tocaron la pantalla otra vez.
"¿Qué fue lo que pasó realmente?"
Pasaron varios segundos.
Luego apareció la notificación de que Daniel estaba escribiendo.
Pero el mensaje nunca llegó.
En lugar de eso, apareció uno diferente.
"Eso no es algo que se pueda explicar en un mensaje."
Camila sonrió lentamente.
Porque esa respuesta confirmaba algo importante.
Había una historia.
Y Daniel la conocía.
Perspectiva de Sebastián
La biblioteca estaba casi vacía.
Valeria estaba sentada frente a mí, concentrada en su cuaderno.
La luz que entraba por la ventana caía suavemente sobre su cabello oscuro.
Durante varios minutos la observé en silencio.
No porque no supiera qué decir.
Sino porque cada vez estaba más seguro de algo.
Me gustaba.
Y no era una simple curiosidad.
—Valeria.
Ella levantó la mirada.
—¿Sí?
Respiré profundo.
—He estado pensando en lo que dijiste el otro día.
Ella no respondió.
Pero su expresión se volvió más seria.
—Sobre confiar en las personas.
Valeria cerró lentamente su cuaderno.
—No deberías pensar demasiado en eso.
—¿Por qué?
Ella tardó unos segundos en responder.
—Porque algunas historias… solo complican las cosas.
La observé con atención.
—Tal vez no me importa que se compliquen.
Valeria sostuvo mi mirada por un momento.
Había algo en sus ojos.
Algo que parecía debatirse entre decir algo o quedarse en silencio.
—Sebastián —dijo finalmente—.
Su voz era más suave de lo normal.
—Hay cosas de mi pasado que no son fáciles de explicar.
—No tienes que explicarlas todas.
Ella negó ligeramente con la cabeza.
—No entiendes.
Sus dedos se cerraron alrededor del cuaderno.
—En mi antiguo colegio… las cosas se salieron de control.
No dijo más durante unos segundos.
Pero la forma en que lo dijo hacía evidente que aquello había sido más que un simple problema.
—La gente empezó a hablar.
—¿Hablar de qué?
Valeria bajó la mirada.
—De mí.
Su voz era apenas un susurro.
—A veces los rumores se vuelven más fuertes que la verdad.
El silencio entre nosotros se volvió más pesado.
—¿Fue tan grave?
Valeria tardó en responder.
Cuando lo hizo, su voz tenía un tono diferente.
Más oscuro.
—Hubo un momento en el que sentí que todo el mundo estaba en mi contra.
Mis cejas se fruncieron ligeramente.
Ella continuó hablando, pero parecía estar recordando algo que preferiría olvidar.
—No podía caminar por los pasillos sin escuchar comentarios.
—Valeria…
—No sabía en quién confiar.
Sus manos temblaron apenas.
—Hubo días en los que simplemente… no quería salir de mi casa.
Su voz se quebró ligeramente.
—Hubo días en los que pensé que tal vez sería más fácil si todo simplemente… se detuviera.
Las palabras quedaron suspendidas en el aire.
Sentí un nudo en el pecho.
No pregunté más.
Porque entendí lo que estaba diciendo sin necesidad de explicarlo completamente.
Valeria respiró profundamente.
Como si acabara de revelar algo demasiado pesado.
—Por eso me cambiaron de instituto.
Volvió a mirarme.
Sus ojos tenían una mezcla de tristeza y miedo.
—Por eso prefiero mantener distancia con las personas.
El silencio volvió a instalarse entre nosotros.
Pero esta vez era diferente.
No era incómodo.
Era frágil.
Me levanté ligeramente de la silla.
Y sin pensarlo demasiado, di un paso hacia ella.
Valeria no se movió.
—No tienes que pasar por eso sola —dije.
Ella me miró como si no supiera qué responder.
Durante un segundo pensé que iba a apartarse.
Pero no lo hizo.
Porque a veces…
cuando alguien ha estado demasiado tiempo luchando solo…
lo más difícil no es recordar el dolor.
Es creer que alguien más podría quedarse.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.