Devuelta a los orígenes de haber observado la pareja ser íntima en su Luna de miel, se verifica que lo que viene no se trata de felicidad.
Bajo la luz de la pantalla, el mayor de los hermanos había descubierto parte de una verdad que sería devorada, observó en la imagen el pabellón cercado en el bosque; el nombre de la propiedad estaba bajo el seudónimo de "W", un mínimo detalle que no pasó de alto.
Dominic ya tenía una sospecha, pero no podía creer que fuera real, este era el lugar donde el dinero viajaba dejando huecos que fue recogiendo. La información era limitada, llegando meramente a la información a dos horas de camino. Por no más tardar, se iría antes del amanecer.
En la habitación contigua, Wade conversaba con el doctor. Su mirada se posaba en la ventana abierta que dejaba entrar el aire en pasos lentos que acariciaban su rostro. Aunque, ni el amargo sabor del té le quitaba la idea que su _princesa_ era manoseada por manos que no eran suyas.
—Entonces... —hace una breve pausa, dejando el té olvidado en la mesita caoba— ¿El protocolo se mantiene?
—No, los análisis llegaron más rápido de lo previsto y hemos llegado a la conclusion de que la joven ya está soldada a usted.
—Ah soldada.. —murmuró.
Con movimientos educados, se levantó de la cama moviéndose en la habitación. Una ráfaga de satisfacción lo atrapó, se detuvo frente a un marco: Rosemary en sus primeros años, alegre, inocente y hermosa en su esplendor a su lado como al hombre que siempre había programado.
Todo lo que estaba construyendo en aquellos años tenía frutos impecables, solo para él.
—Para la próxima sesión —el médico continuo—. No precisará de inyecciones, deberá tomar medicamentos para que el organismo se siga adaptando.
—Espléndido —sus labios formaron una sonrisa torcida que amenazaba sobresalir—. Doctor, ha terminado su trabajo, el pabellón puede dejar de existir.
Colgó. La orden ya estaba hecha y no era gusto hacer esperar al despiadado. Rosemary no necesitaría nada que no sea **_él_**, su voz, su cuerpo, su presencia la haría desorbitar, la haría más suya y él más... amado.
¿Qué mejor éxtasis cumplir lo que siempre has soñado?
DOMINIC:
Mantuve los ojos abiertos, el sueño iba y venía, y seguía despierto esperando la hora de investigar. Normalmente no malgasto el tiempo y menos, la perdida de sueño en descubrir algo que el sol oculta.
Quizás el deber de ser el hermano mayor es cuidar al menor.
Dado finalmente las cuatro, ya tenía todo preparado —gps, móvil y llaves del coche— desactivé las cámaras en el tiempo que me tomaba salir de la mansión.
Fueron largas horas para mí, el sol se podía ver al horizonte en la amplia carretera, luego el tramo de árboles tomó la forma del paisaje hasta llegar un camino donde tuve que abandonar el auto y proseguir a pie.
El sendero resultó húmedo de la mañana, además la suave niebla no dejaba mucho para ver. Entonces presencié lejanamente una zona restringida rodeada por unas vendas amarillas; actúe antes de que pudiera analizarlo, me escondí detrás de un árbol y pude escuchar la conversación entre dos trabajadores.
—Creo que hemos acabado, no queda rastro de vida, si es que la tuvo —comento con una súbita sonrisa, de aspecto delgado y descarado.
—Concentrate, solo nos falta desechar las drogas y otros medicamentos —respondió el otro con una expresión cansada.
—¿Dónde es a la basura amigo? Hay escombros por donde lo vea.
Pasaron rato hablando sin ninguna información que recordar hasta la última parte. Ambos llegaron a una conclusión de asumir las bolsas de medicamentos: la primera sería llevada al mercado negro y la segunda enterrada para cuando volvieran por más.
El trabajador delgado abandonó el lugar, el segundo salió de la zona a embarcarse en el bosque.
Encontró un lugar, sacó la pala de su espalda y antes de que comenzara a cavar. Lo ataqué por detrás con rápido codazo en la nuca, este cayó de frente de rodillas acompañado de un gemido desconcertante. El apunto de coger el arma, pise su mano con fuerza, está vez salió un grito, al tomar el instrumento acabe con su vida a través de la imaginación del lector.
Acomodé la tierra restante, el cuerpo estando sumergido cinco metros de profundidad, donde pisé, eso da menos importancia a la bolsa que tenía en las manos. Volví por el mismo camino que vine, el coche intacto y el sol más vivo. Al entrar al asiento trasero, abrí la bolsa para escuchar el choque de pastillas y pomos entre sí. Mire cada una con nombres que ni me atrevería a pronunciar en voz alta.
Nada de esto se hizo por así, algo oscuro acecha; la voluntad de padre que temí. Además mi hermana que tanta atención robaba desde su nacimiento..
¿Estaría implicada en esto?
GRACIE:
Los chicos estaban en sus propias tareas que desconozco, Wes yendo a la preparatoria, Dominic que jamás comenta sus acciones y Carter en el mundo de la actuación.
Cómo mujer y madre de tres hijos tendría la obligación de preocuparme por ellos, y así continuó con la vista gorda. Todo hubiese sido normal si tan solo Wade no hubiese conocido a esa mujer, ya difunta y traer el fantasma. Ua maldición eterna, su comportamiento ya tan extraño se volvió drástico, al principio no importaba cuidar a la hija de Wade y unirla como una más.
Pero la culpa... es mía como la de él.
Después de que terminaran con mi peinado, veía a Wade alistarse, acomodando su corbata de azul obsidiana, aunque ya su expresión decía que estaba vinculado a Rosemary.
—A qué hora regresa? —pregunte desinteresada.
—A las dos.
—¿Necesitas que envié a alguien o...
El levantó la mano en un gesto de silenció que bien conocía:
—Yo mismo la busco —su voz bajo a un tono amenazante que ya no me hacía efecto—. No tienes de que preocuparte.
Al instante quise voltear, pero en cambio me mantuve en el mismo lugar con la frente en alto. Si yo pude desafiarlo una vez, entonces lo haría de nuevo para recuperar el tiempo.