La infinidad de un secreto

XXlV: Amapolas y silencio

Daphne:

Justa estaba en el jardín de la casa, regando las flores que me gustaban tanto, las amapolas de colores vibrantes y suaves son más hermosas en el atardecer, no es porque sea poética, sino que tienen una belleza encantadora. Había previsto que a las ocho de la mañana, Roberto iba a la oficina, y desde aquí los ventanales medianos que por su exterior estaban adornados por rosarios pequeños, lo veía trabajar en su escritorio con eficiencia.

Estaba dividida si creerle a mi hermano, sobre el "supuesto" el misterio que había encontrado, sé que esta familia está podrida por dentro, pero no me gusta divagar tanto, tratando evitar ver la podredumbre que los arrastra.

Mi hermano tuve que irse temprano, había dicho que tenía unas clases de cerámica que asistir, así que, me encontraba sin protección en el hogar. Cuando dejé la regadera a un lado del jardín, la sensación de unos ojos pinchándome la espalda, me paralizó por un momento. Seguro sería mi padre observando cada movimiento como una pequeña aguja pinchandome la espalda en un intento de penetrarme

¿Estará sospechando algo? No lo sé

Regresé al ambiente acogedor del hogar, casi había olvidado como estar en casa, no solo la habitación de la universidad, sino en mi elemento. Algunas cosas cambiaron o eso creo. Me dispuse a ir a la oficina de padre, necesito hacer algo mientras mi hermano esta en sus "cosas importantes" que obviamente es Rosemary y la cerámica.

¿Otros hobbies? Ninguno, prefiero los míos

Di dos toques exactos, tenía los latidos en la garganta que tuve que tomar una bocanada de aire al escucharlo:

—Pasa.

Firme, concreto y sin vueltas.

Me dispuse a tomar la manija en suave giro para entrar. Nuestros ojos se cruzaron como cuchilla, no me molesté en cerrar sino en que tome asiento en el sofá cercano en una posición informal.

—Bueno... ¿Cómo has estado?

—Bien —respondió volviendo su mirada a los papeles que debía firmar.

Por un momento el silencio acompaño hasta que hable nuevamente.

—Decía con respecto a los años que no estaba aquí, no tantos. Pero si lo suficiente para no saber de ustedes, no me han enviado ni un solo mensaje ni una llamada.

—Sería una distracción para tus estudios.

Veía imposible mantener una conversación mientras que echaba un vistazo al interior como águila. Mi lengua dio un viaje hasta el labio inferior hasta volver al interior para evitar mordermelo por los nervios. Mala costumbre de mi parte.

El sonido del bolígrafo olvidado en la mesa me llamo la atención con movimientos mesurados, se levantó para sentarse a mi lado.

—¿Para qué volviste?

Otra pausa, pero está vez más larga como si intentará buscar más razones que sonarán lógicas y menos sentimental.

—_Non mi avevi parlato del matrimonio_.—solté finalmente, mi cuerpo moviéndose en su dirección—. _Zio_, Marcelli fue el que me avisó mientas teníamos una llamada, así que como estaba tomando vacaciones de estudiante, _non potevo perdermi un evento così importante._

—Sí deberíamos haberte dicho, aún así, fue imprudente de tu parte no avisar tu llegada el mismo día.

—Me hubieran dicho que no.

—Quizás.. —sus cejas fruncieron de forma imperceptible antes de relajarlas de inmediato—. Ya que estás, ¿por qué no acompañas a tu madre a su fiesta de té?

—¿En serio? ¿Sigue haciendo esas cosas?

El asintió, se acomodó la camisa con un movimiento sutil al levantarse.

—La compañía de su hija después de tanto tiempo, la podría encantar. Si no tienes algo más que decir, retírate.

Así fue, salí de la oficina con un mal sabor de boca. Había creído que pudiéramos conversar padre e hija que al final resultó no ser así. Me encaminé al ala derecha de la casa, debía de encontrarla, seguro canturreando con alguna sirviente o simplemente dedicarse a pintar un rato —si es que lo sigue haciendo—.

A pocos pasos la escuché conversando, como lo había imaginado con una sirvienta desinteresada en su conversación, deseando poder continuar con sus tareas. Antes de que diera otro paso, ella ya me había visto.

—Daphne, solsito —la sonrisa que ella formaba en cada reunión familiar no desaparecía, con sus dedos hace una seña de que me acerque—. Acércate, sé a lo que viniste. Ya que se lo propuse a tu padre.

Tuve que parpadear un par de veces, sin darme tiempo a reaccionar con práctica el brazo de mi madre paso por el mío llevándome al vestíbulo. La sirvienta ya había desaparecido más rápido de lo que creí.

—Tu padre y yo tuvimos una larga charla. Sobre tu futuro y el de tu hermano.

El interior nos recibió con sus pequeñas partículas de polvo, aguante el estornudo estando un momento sin respirar. El sonido de los tacones resonaban en el interior como el "click" del reloj recostado a la pared frente mío con sus manecillas viejas y la madera desgastada.

—Verás, tú hermano ya se ha casado a sus 22 años, tu aún estás en tu etapa de universidad. Pero piénsalo un poco más —su voz había adquirido un bajo que incitaba a caer—. ¿Es necesario estudiar? Cuando todo lo que tienes, lo consigues con un simple papel de matrimonio

Ella se movió entre la habitación alejándose de la estatua, cada sílaba sacada de su afilosa lengua me hacían dudar. No parecía tener una conversación sino una orden, su figura llegó hasta el gran armario que relucía cualquier tipo de vestido de la alta excelencia.

La presión en mis dientes se me hizo notable hasta poder relajarlos.

—Madre sabes que no es lo que quiero, yo no deseaba alejarme de ustedes —solté lo que tenía adentro, una carga que llevaba todos los días al verlos o aquellos días que pasaba horas mirado el celular con una foto juntos—. Sabes que quería estudiar está carrera, de seguir tus sueños madre.

Inmutada, escogió un vestido recatado que suavizaba la parte de caderas y pechos, era un color que odiaba, el azul cielo. No complementaba conmigo.



#1078 en Detective
#833 en Novela negra
#1971 en Thriller

En el texto hay: #omegaverse, #taboo, #darkromance #amortoxico

Editado: 03.08.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.