La inmadurez que me exterminó

La emoción de un gran lugar

El primer día, del inicio de esta gran aventura.

Comenzó mediados del año 2021, con una oportunidad que surgió, desde una iniciativa.

En el cuál, mí madre, lo observó, como una necesidad para no exponerme en los conflictos familiares internos.

Abriéndome, a presenciar semanalmente, a un centro de aprendizaje inclusivo. Para que expandiera mis conocimientos y explore nuevos horizontes.

Recuerdo que el primer día, en el que presencié el lugar, sentí una alegría increíble. Al ver tantas personas; adultas, y jóvenes.

Sentí curiosidad pero todo. Ese día estaba llena de gozo. Estaba maravillada. Más bien, fascinada.

Por algunos momentos, me dio ciertos temores

Porque tenía ciertas extrañezas ajenas, ya que era una nueva. Un comportamiento normal.

Recuerdo y guardé ese día, en mí corazón.

Ese momento, cuando sentí inocencia y felicidad.

Indescriptiblemente, encantada.

Hoy, al recordar ese primer día, me doy cuenta de que

fue mucho más que un simple comienzo. Fue el

inicio de una transformación, de un viaje hacia mi

verdadero yo, de una historia que aún hoy sigo

escribiendo con cada paso que doy. Y así, entre risas,

temores y sueños compartidos, ese gran lugar se

convirtió en mi refugio, en mi segundo hogar. Un

lugar donde aprendí a crecer, a amar y a ser feliz. Un

lugar que siempre llevaré en mi corazón.




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