El sol comienza a ocultarse indicándome que debo volver con la doctora Woods. Pienso en ver el lago, aunque sea unos momentos más pero realmente estoy muy desanimada como para concentrarme en eso.
Llego al edificio médico más tarde de lo que tenía contemplado y entro como un rayo hasta la habitación que la doctora me indició. Ni siquiera me detengo a preguntar el camino en la recepción.
Abro la puerta encontrándome con ella, sentada mientras conversa con un chico pecosa y de nariz respingada como duende. A pesar de no conocerlo, sé que debe ser el chico que estaba en coma.
- Lyra! Llegas justo a tiempo - la doctora Woods se levanta rápidamente y me lleva de la mano hasta el chico duende - te quiero presentar a mi paciente.
Al parecer la doctora Woods ya ha hablado de mí con este chico, cosa que no me molesta porque me distrae más el hecho de pensar que hay otro como yo.
- Hola - soy la primera en hablar, aunque con la voz más dura de lo que me imagino, posiblemente por los nervios - soy Lyra.
- Sí, lo sé - el chico, que parece algo desorientado habla casi en un susurro.
- Bueno chicos, sé que tienen cosas de que hablar así que si me permiten tengo que hacer un par de pendientes - inmediatamente la doctora Woods sale de la habitación dejándome a solas con el chico.
- Soy Kael, pero eso tú ya lo sabes ¿no? - el chico parece seguir inseguro al hablarme, como si me tuviera miedo.
- Lo siento, ¿nos conocemos? - a pesar de que si me suena su cara estoy segura de que nunca en mi vida lo he visto y cuando la doctora Woods lo mencionó nunca dijo su nombre.
- No, perdón, lo siento, es que te hiciste un poco conocida pero solo eso.
- No te preocupes, tú también me pareciste conocido - basta de amabilidad, tengo que hacer la pregunta - ¿cómo es que llegaste aquí?
- Morí - bien, no fue lo que me esperaba - tuve un accidente cuando era niño, supongo que después de morir aparecí aquí, así que me adoptaron.
- ¿Todas las personas de este mundo ya murieron?
-No, no, todos están vivos, excepto creo que - tengo un mal presentimiento, pero espero que por favor no lo confirme- nosotros - yyyy lo dijo.
- Imposible, yo estoy viva
Me niego a creer que morí, es que es imposible, simplemente no me cabe en la cabeza. Tenía tantas cosas planeadas para mi futuro y mi libro sin terminar. No puedo estar muerta.
- Recuerdas cómo llegaste aquí?
No pude contestar, en realidad no recuerdo más de cuando salí de casa.
- Si no moriste entonces no me explico cómo llegaste
- Debe haber más opciones, no solo la muerte ¿Como por qué la muerte me mandaría a un mundo que se está derrumbando?
- Créeme que también quisiera saber eso.
La puerta se abre dejando pasar a la doctora Woods, seguida del doctor Wells.
- Hola chicos - saluda el doctor Wells mientras acomoda algunos papeles - Kael, necesito que vengas conmigo, aún nos faltan un par de estudios.
- Seguro, nos vemos luego chicas – ambos salen de la habitación tras las últimas palabras de Kael.
El silencio en la habitación se llena únicamente por el sonido de las cosas rodando en el interior de los cajones que la doctora abre y cierra frenéticamente.
Toma una bolsa que encuentra sobre el escritorio y comienza a llenarla de ropa que saca de los cajones. Se dirige a la puerta pronunciando unas palabras.
- Bien Lyra, sígueme, quiero llevarte a tu esfera - sale de la habitación dejándome desconcertada por un momento. Vuelvo a la realidad, comprendiendo sus palabras y salgo tras ella.
- Espere, ¿A qué se refiere?
- Todos tenemos nuestra propia esfera, ahí vivimos. Si ahora vas a estar con nosotros lo justo es que tengas tu propia esfera, ya sabes, por privacidad.
Salimos de las esferas del hospital solo para descubrir la belleza de la noche en aquel lugar. Un cielo completamente brillante, pero no por el sol, sino por las hermosas contestaciones que se aprecian desde la oscuridad, rodeadas de estrellas parpadeantes.
Lamentablemente este tipo de cosas no se pueden apreciar desde mi ciudad, supongo que tiene demasiadas luces artificiales como para dejar ver bien la belleza que tienen las naturales.
Aquí no hay edificios, ni luces de cuidad, solo árboles y árboles con luces tenues pero muy hermosas. Que, aun así, no logran opacar las que se encuentran sobre nosotras.
Sigo a la doctora Woods, hasta llegar a una alta rama de un árbol naranja muy brillante. En él hay 3 esferas de distintos tonos de café, el interior de dos de ellas brillando. Al parecer estas ya ocupadas por algún habitante, dejando en contraste la última esfera, que se haya en completa oscuridad. Pasamos junto a las dos esferas iluminadas hasta llegar a la más oscura.
La doctora Woods entra delante de mí encendiendo las luces. Solo está la habitación principal en la que entramos y otra más pequeña con una cama y algunos muebles básicos por todo el espacio, además de varias plantas verdes adornando cada rincón.
#1254 en Fantasía
#388 en Joven Adulto
romance fantasía acción aventuras, romanc de otro mundo., ficción fantasía
Editado: 06.01.2026