Tan solo entrar en la recepción del área médica, encuentro a la doctora Woods ya esperándome en el lugar.
- Lyra! Qué bueno que llegas, tu nixie despertó hace un rato, sígueme.
Qué confianza, ya ni saludito ni nada, todo directo al punto. Se lo perdono, porque la verdad ya me muero de curiosidad, y no puedo negar que la doctora me agrada.
Sigo los rápidos pasos de Harley a través de los pasillos del ala naranja hasta detenernos frente a una puerta con habitación cerrada.
- Escucha Lyra, la paciente que está aquí aún no es completamente consciente y no sé si la conozcas, pero quiero que al menos la veas – gira el picaporte y detiene sus movimientos para mirarme una última vez antes de abrir la puerta - solo te aviso que esta paciente es un poco... Pequeña – empuja la puerta hacia adentro dejando que el aire frío de la habitación eriza nuestra piel al cambiar de clima. Desde mi posición alcanzo a ver una parte de la camilla, pero las sábanas parecen estar muy ordenadas como para que un adulto normal esté descansando ahí.
Posiblemente se trate de una niña, y de hecho una muy pequeña. A medida que deslizo mis pies sobre el piso de la habitación la camilla comienza a descubrirse poco a poco, aún sin mostrar rastro de alguien postrado ahí. Me detengo al pie de la camilla, observando al diminuto ser que por fin puedo ver.
Pegada a la almohada se encuentra una chica, muy pero muy pequeña, de no más de 30 centímetros, de hecho, no creo que llegue siquiera a los 25.
De lejos no se puede detallar demasiado, pero una vez que me detengo a su lado es imposible ignorar su belleza.
En realidad, es hermosa, y mucho. Tiene una piel tan blanca que incluso se marcan muchas de sus venas y se ve muy suave como si hubiera sido tallada por un ángel. El cabello rubio y brillante hasta los hombros, las mejillas y los labios rosados. Y sus ojos, grandes e igual de verdes que el pasto en primavera, además de pestañas largas y chinas.
Simplemente hermosa.
La chica, que hace unos segundos se veía desorientada, cambia su expresión a una de sorpresa al momento de postrar sus ojos sobre mí. Un brillo se reflejó en ellos. Sé que definitivamente yo no la conozco, pero al parecer ella a mí sí.
- Lyra – mi nombre escapa de su boca casi expulsado por el aire.
- ¿Sí? – trato de contestarle con la misma delicadeza que ella parece tener.
- Estaba preocupada – el brillo que antes cubría sus ojos ahora se derrite sobre sus mejillas, empapándolas en lágrimas - mis sistemas se alteraron mucho y luego ya no te podía sentir – habla soltando todo de golpe y procede a quedarse completamente callada, en blanco, hasta que su boca se vuelve a abrir - creí que habías muerto.
- No entiendo, ¿Tus sistemas? ¿De qué hablas?
- ¿Cuánto tiempo pasó? ¿No me reconoces? - niego con la cabeza - soy Eira, tu androide de compañía.
- ¿Eira? ¿Pero cómo? Tú eras de metal.
- Lo sé, ahora me siento rara.
- Lamento interrumpir chicas, pero creo que les tengo que explicar algunas cosas - la doctora Woods se sienta tras una computadora y comienza a teclear un par de cosas antes de voltear la pantalla a nosotras - los pulmones de Eira se llenaron de agua cuando cayeron al lago por lo que estuvo a punto de morir. Tuvieron suerte de que el cazador pudiera llegar a tiempo para darte respiración de boca a boca – explica Harley, reacomodando la pantalla en su lugar para seguir tecleando más cosas.
- ¿Señorita Woods? - creí que necesitaba preguntar por Eira ya que eso no lo había explicado.
- ¿Sí?
- ¿Por qué Eira cambió?
- ¿A qué te refieres?
- En nuestro mundo, Eira era un androide llena de cables y metal, pero ahora parece una mini humana.
- Nixie - volteo a ver a la doctora con cara de confusión para que continue hablando - Eira es una nixie, no una humana.
- De cualquier manera, no es lo mismo que antes.
- Si lo que quieres saber es ¿qué le pasó? entonces no tengo ni idea. Es la primera vez que llegan así. Contigo y Kael no hubo ningún problema o cambio por lo que sabemos. Supongo que las nixies vienen siendo lo mismo que los androides en tu mundo, pero no hay manera de saberlo.
El sonido de la puerta abriéndose a mi espalda interrumpe la conversación. El doctor Wells pasa a través de ella riendo demasiado y seguido de un chico completamente sucio y de cabello alocado, al final, los sigue un chico de lentes igual de sucio que el anterior al cual puedo reconocer de esta mañana. Elowen. Nuestras miradas se cruzan provocando una sonrisa como saludo.
- ¿Qué tal chica tormenta?
- ¿Chica tormenta? ¿A qué te refieres con eso exactamente? - ¿acaso se está burlando mí? Necesito una explicación para este tipo de humillaciones públicas.
- Al escándalo que logras armar en solo unos segundos
- Vamos Elowen basta, una chica de ese tamaño no podría armar tanto escándalo – dice el chico de cabello alocado metiéndose en la conversación.
- Tienes razón, es más como una tormentita - ambos chicos se carcajean mientras brinco la mirada de ellos a los doctores, que tratan de contener las risas.
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Editado: 06.01.2026