Camino a través de los largos pasillos del hospital buscando algo de comida para dar a Eira, sin tener éxito. Varios pisos recorridos y aún no puedo creer que aquí no tengan ninguna cafetería o algo por el estilo. Giro a la izquierda al terminar el pasillo y por fin encuentro una sala con una máquina expendedora ¿antigua? Me acerco a la máquina y saco un par de barritas de proteína.
Bajo del hospital y comienzo a caminar en medio del bosque buscando el lugar perfecto para sentarnos un rato. Siento unas pequeñas pataditas en mi hombro que puedo deducir se trata de un reclamo por su parte. Saco ambas barritas de mi mochila y las destapo.
- ¿Puedes dármela ahora? De verdad la necesito - Dice Eira con un poco de drama extra, en respuesta giro los ojos divertida.
- Claro, aquí tienes - muestro ambas barritas para que tome la que guste. Sin poner peros le da un gran bocado a la barrita de frutos rojos - ¿Que tal está?
No necesita contestar, para darme cuenta de la respuesta. Solo con ver cómo se dilatan sus pupilas y sus ojos brillando de una manera irreal puedo darme cuenta de lo mucho que le ha gustado. Para no quedarme con la duda pruebo la barrita que aún tengo en mis manos, no es mala, pero esperaba otro sabor. Volteo hacia Eira para encontrármela con un par de cachetes enormes y relamiendo sus dedos.
- Si quieres más te puedo dejar la mía, yo no tengo hambre – dijo ofreciendo la barrita. Su única respuesta es recibirla con una emoción increíble.
Continúo caminando por el bosque mientras Eira termina la segunda barrita. Unos quejidos de dolor en medio de los árboles llaman mi atención. Sigo el sonido apresurando el paso hasta detenerme detrás de unos arbustos. Con la vista, encuentro dos siluetas peleando brutalmente, siento la respiración agitada y un extraño temor subiendo por mi cuerpo. Posiblemente debería intervenir, se harán daño si me quedo aquí parada.
Me preparo para salir de mi escondite y entonces descubro muchas más personas en el lugar, todos apoyando y haciendo ruido sin interrumpir la pelea. Quizá sea solo un show.
Presto atención al público y de pronto algunos rostros me empiezan a sonar conocidos, entre el ellos estaba el chico despeinado gritando algunas cosas que parecen apoyar a alguien, como si estuviera en un partido de fútbol o algo así. No muy lejos de él reconozco a Elowen, solo que este parece estar dando instrucciones a los chicos que pelean.
Detengo mi vista sobre las dos figuras que se golpean sin parar. Otra cara familiar, Kael, derribando a un chico y dejándolo inmóvil contra el piso. La gente a su alrededor explota en ruido y sonidos de apoyo entre algunos abucheos, que resuenan por todos lados y se pierden en la multitud.
Elowen se detiene en medio del circulo junto a los peleadores y el ruido cesa, todos prestan atención a él.
- Basta de reclamos, Kael ganó limpiamente - toma la mano de Kael levantándola hacia el cielo como un verdadero triunfante mientras Kael sonríe ligeramente.
Sigo los movimientos del chico que estaba en el piso. Se para ágilmente con una mirada que emana y tiene postrada en Kael. Con movimientos veloces golpea a Kael en la cara de manera repentina y lo comienza a empujar. Elowen detiene al chico del pecho separándolo de Kael.
- Oye oye, tranquilo, no puedes atacarlo así
- ¿Así cómo eh? ¿Haciéndole daño a tu protegido? - responde el chico demasiado furioso. Ahora que lo veo sin hacer tantos movimientos, parece ser demasiado mayor para estar entre los chicos - estuve entrenando toda mi vida y un día llega este ¿y me lo quita todo? No me parece nada justo – avienta el pecho al frente de forma retadora y Elowen lo detiene con la mano.
- Reglas son reglas- contesta Elowen muy tranquilo.
El chico lleno de furia se da la vuelta y comienza a dirigirse hacia mí. El miedo invade mi cuerpo y me quedo inmóvil sin saber que hacer. Mis instintos me dicen que corra, pero mis piernas no responden. Se detiene a solo un par de metros de mí y se queda parado frente a un árbol. Su puño se dispara a toda velocidad y golpe tras golpe lo azota hasta que tronco comienza a partirse. Una extraña tinta verde brota de sus nudillos y logra salpicar las plantas frente a mí. El tronco cede y cae justo a mi lado, casi aplastándome por un par de centímetros.
El chico ahora menos molesto me mira tirada en el piso y me escanea de arriba a abajo, luego camina recto, ignorándome por completo, pero ya ha revelado mi ubicación. Sigo sus pasos con la mirada y enfoco la vista en la tinta que mancha sus manos, como si fuera sangre, pero en otro color. Para cuando me doy vuelta, un grupo de chicos ya me tiene rodeada.
- Parece que una tormentita vino a espiar - dice una voz que reconozco al momento. Me levanto más rápido de lo que puedo y siento un mareo golpearme unos segundos. Me enfoco en quedarme quieta y lo encaro.
- No vine a espiar y no soy una tormentita
- ¿Entonces que hacías escondida chica tormenta?
- No estaba escondida, y deja de decirme así - digo un poco molesta.
- Tranquila, solo trataba de hacer conversación -dice Elowen haciéndose un poco para atrás de manera bromista - pero entonces, ¿Qué haces aquí?
- Solo me estaba paseando y me llamó la atención una pelea en medio de la nada, ahora yo te pregunto lo mismo ¿Qué hacían ustedes aquí? ¿Acaso organizas peleas clandestinas?
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Editado: 06.01.2026