La isla de los fragmentados

Difícil decisión

Un fuerte viento golpea mi espalda causándome un escalofrío. La idea de que mi historia hubiera sido real en otro mundo parece imposible y ahora la siento atormentándome. Lo tengo metido en la cabeza y tan presente a la vez que logra hacer que se me vaya el sueño.

Ya han pasado horas desde mi conversación con la reina y aún no me la puedo dejar de pensar en todo lo que me dijo.

Me levanto de cama con cuidado de no hacer mucho ruido para no despertar a Eira y me dirijo al cuarto que asimila un baño. Activo la tubería esperando que salga el agua perfecta para darme un baño, quizá eso logre despejar mi mente.

Meto la mano bajo el chorro un par de veces antes de sentir la calidez que me gusta cuando se trata de bañarme. Al estar lista el agua, me desvisto y dudo en acomodarme en medio de la bañera. Tapo el agujero que se deshace del agua y dejo que se llene hasta la mitad de pura agua caliente. Me quedo parada dejando que gota tras gotas cubra cada parte de mi piel mientras mantengo la cabeza baja.

No sé qué es lo que espera la reina de mí o que querrá que haga con tal de salvar su isla, y para un problema así, por supuesto que no será algo sencillo.

Aprieto los ojos como si pudiera cerrarlos aún más de lo que ya están y dejo que el agua me golpee en la cara. Creo que he estado tan ocupada tratando de sacarme las cosas de la cabeza que todo el asunto que me tiene aquí metida me ha ahogada más que la propia regadera que empapa mi nariz.

Las piernas ceden y mi cuerpo cae casi de golpe en la bañera. Un gran calor abraza mi cuerpo cuando dejo solo media cara fuera del agua. Es tan cómodo que no me molestaría quedarme aquí.

Con el pelo empapado y una toalla en el cuerpo, salgo del baño en buscando de ropa cómoda para dormir. Tomo un short y una blusa holgada y paso la toalla por mi cabello para quitar el exceso de agua.

Miro a mis espaldas para encontrar a una Eira que continúa durmiendo plácidamente. Sonrío al verla ahí tan tranquila, aunque no puedo evitar sentir ese piquete de envidia, queriendo estar en su lugar por lo menos un par de horas.

Camino hacia la cocina en busca de un vaso de agua. ¿qué se sentiría el poder vivir en tu propio mundo, con tu familia y amigos, sin tener que estar pensando en cómo evitar que otro mundo no se derrumbe? Y si se supone que yo estoy aquí parece entonces ¿cómo me explican lo de Kael? ¿qué se supone que hace él aquí si yo soy la escritora? Aunque no he considerado la posibilidad de que ellos tuvieran a un escritor antes de mí, pero sería raro que fuera este chico, digo, tomando en cuenta que llegó a los 10 años. Dudo que alguien sea capaz de escribir un libro a esa edad.

- Ya deberías haberte acostumbrado a no interrumpir el sueño ajeno - la tierna voz de Eira me saca de mis pensamientos. Volteo buscando por toda la habitación tratando de encontrarla. Prendo una tenue luz para ayudarme.

Me paso las manos por la cara y suspiro - Lo siento Eira, pero no puedo dejar de pensar en lo que me dijo la reina

- No entiendo que tanto piensas, eres la escritora, parece ser que estamos en tu libro, solo termina y sácame de aquí.

- No puedo, no tengo mi computadora y tampoco me puedo arriesgar.

- ¿Arriesgarte a qué? – junto a mi cama veo a Eira levantándose su antifaz nocturno, con un poco de trabajo logra agitar sus alas para reacomodarse en mi cama.

Con los días hemos descubierto que los nixies tienen muchas habilidades, una de ellas es volar, la ha estado practicando últimamente pero aún no lo domina bien.

- A lo que pueda pasar con ellos, si realmente yo soy la escritora entonces sus vidas solo son así por una falla, si reescribo todo y termino mi libro no sé qué será de ellos, podrían ser personas muy distintas o terminar muertos o que sé

- ¿Y qué importa? Tú ya no estarás aquí para verlo

No me había puesto a pensar en eso. Cada vez que me imagino en un futuro después de escribir mi libro ellos siempre están ahí, no había considerado que quizá no los volveré a ver después de terminar mi libro.

De cualquier manera, no me agrada la idea de vivir sin saber nada de ellos y pasar el resto de mi vida creyendo que están muertos o algo similar, ni siquiera creo que la reina haya considerado que su vida dejaría de existir si termino mi libro.

Aunque si lo pienso de otra forma ¿sería tan malo?, me refiero a que, todas las personas que he conocido hasta ahora son mayores que yo, por lo que ya tenían familia, amigos y básicamente una vida que les arrebataron antes de los tiempos oscuros. Y en realidad, son contadas las personas con las que me he llegado a encariñar un poco. Nada en comparación a mi vida real.




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