La isla de los fragmentados

Una chica de otro reino

Eira me despierta con un té caliente junto a mi cama y se va a preparar el desayuno. Dice que se siente muy emocionada porque ayer aprendió un par de recetas de Elassia y quería probarlas.

La verdad me esperaba algo más desabrido y desagradable, pero tengo que confesar que a pesar de su aspecto poco apetitoso tiene muy buen sabor.

Aunque hasta ahora no he probado ningún platillo de Elassia hecho por alguien de aquí, no puedo evitar sentirme orgullosa del trabajo de Eira.

Mientras tomo el último bocado de mi desayuno un guardia real aparece en la entrada de mi esfera, listo para llevarme hasta la chica con la que tendré que hablar.

Nunca me había sentido nerviosa al hablar con otra persona de este mundo, y, sin embargo, esta vez es la excepción. Aún que claro, las otras veces no involucraba la vida de posiblemente miles de personas.

- No será un camino largo - menciona el guardia al comenzar a caminar a mi lado.

Y no miente, ya que solo un par de pasos adelante se detiene frente a la esfera de mi vecina “favorita”.

- ¿Es aquí? - pregunto solo para estar segura. El guardia en lugar de responder solo hace un asentimiento con la cabeza.

Me quedo paralizada por un par de segundos ¿Cómo es que de tantos habitantes de Elassia justo tenía que ser ella? Me cuesta tomar valor para hablarle, pero, aunque no quiero, le prometí a la reina que lo haría.

- ¿Hilary? - pregunto justo a fuera de su esfera.

No contesta.

- ¿Hilary? - vuelvo a llamar en voz más alta, un par de risas se escuchan del otro lado.

- ¿Hilary estás...?

No puede terminar mi frase cuando un chico sale muy sonriente de la esfera y detrás de él, sale Hilary recargándose en la pared de su esfera. El chico avanza por el pasillo, sin quitar su mirada de Hilary. Ella limpia su labio con un dedo y sonríe coquetamente hacia él. El chico mueve su mano a modo de despedida y Hilary contesta de la misma manera. Ignorándome por completo, dice en voz alta

- Deberíamos repetirlo – la sonrisa del chico se ensancha mientras asiente.

En cuanto desaparece de nuestra vista Hilary voltea los ojos y me mira amargamente.

- ¿Qué quieres? - pregunta con su típica cara de pedo.

- Solo quiero hablar

- ¿De?

- Arcanum

Su expresión cambia por un segundo a una de confusión y luego vuelve su cara original.

- ¿Por?

- Se que eres de ese reino

Por un momento esa pequeña confusión que se asomaba en su rostro es reemplazada por una pizca de terror, como si no le gustara que supieran ese dato de ella. No puedo negar que me causa intriga saber el porqué. Sin embargo, ahora no puedo concentrarme en eso, primero tengo que conseguir lo único por lo que vine y luego me las arreglaré para saber qué la hizo salir de Arcanum.

No es como que me incumba, pero me interesa saberlo. Llamémosle: curiosidad.

- ¿Y qué con eso? – pregunta más agresiva de lo que me gustaría. Tomo aire y suelto.

- Necesito que me ayudes a entrar




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