La isla de los fragmentados

Fragmentos caídos

Todo el camino es muy silencioso. El doctor Wells va a la cabeza, seguido por Elowen. Eira y yo detrás de ellos y al final Alaric y Draven, que solo se echan malas miradas de vez en cuando. El regreso se siente mucho más tardado, sobre todo porque ahora vamos de subida.

Mientras montamos nuestras casas, el ambiente no cambia ni un poco. Todos continúan serios, enojados, o al menos muy callados. Cada que Eira y yo hablamos tiene que ser en voz muy baja para no sentirnos incómodas.

Las únicas palabras que salen durante la cena son del doctor Wells - Vayan a dormir, quiero que mañana lleguemos temprano - procede a levantarse y entrar en su casa.

Eira y yo nos metimos a nuestra casa sin mencionar nada más, dejando a los chicos solos.

- ¿Crees que es buena idea dejar a esos 3 en la misma casa, toda la noche? - pregunta Eira, a lo que contesto negando con la cabeza.

- En algún momento tendrán que arreglar sus problemas, y espero que sea pronto, prefiero oírlos discutir por todo que no oírlos.

- Si, tienes razón, se siente muy vacío no tener sus voces.

Ambas nos acomodamos para dormir.

- Buenas noches Ly

- Buenas noches, Eira.

Elowen

- Creo que esta vez lo arruinamos - murmura Draven a mi lado.

- ¿Arruinamos? ¿Es en serio? ¿Qué demonios pasa por tu cabeza eh? - contesto, me molesta bastante que intente culparnos a todos por lo sucedido cuando la indicación que le di fue clara - ¿Que no puedes seguir una simple orden? ¿Tan difícil es para ti ser normal por al menos una vez en tu vida?

- ¿Ser normal? ¿Qué demonios quieres decir con eso? - se levanta retador frente a mí

No me quedo atrás y también me levanto a encararlo - Justo a esto, no puedes pasar ni cinco minutos sin hacerle daño nadie, ni siquiera a ti mismo y ahora por TÚ culpa no tenemos comida para el reino.

- Lamento no conocer la vida de todas las personas en esta isla, al menos trataba de ayudar.

- Pues no vuelvas a hacerlo - me doy la vuelta dirigiéndome a mi casa.

- ¿Estás loco? Ve a arreglar esto, ahora - susurra Alaric

- No, no pienso arreglar algo que no rompí

- Técnicamente sí lo hiciste, y por si no te has dado cuenta no tenemos casa, así que o lo arreglas o me das un lugar para dormir.

Draven imita a Alaric de manera burlona y luego suspira molesto - bien, lo haré, pero será la última vez.

- Gracias

Los pasos de Draven llegan detrás de mí y me toca el hombro.

- Oye, amigo, lo siento, ¿ok?, la cagué, pero solo trataba de ayudar, debí dejarte hacer las cosas cómo sabes.

Volteo para verlo - lo sé, pero me molesta que no entiendas que en ocasiones debes detenerte.

- Es mi personalidad, no puedes pedirme cambiarla

- No te digo que la cambies, solo que sepas cuando debes contenerla

- Si te prometo hacerlo me dejas dormir en tu casa – sugiere con un tono tan descarado que me hace soltar la risa.

- Sí, si los dejo dormir aquí, solo no me quites la cobija.

No sé cómo confío en Draven. En cuanto lo dejo entrar en mi casa lo primero que hace es robarme la cobija, y lo peor es que me dejan en medio. Pero no voy a permitirle salirse con la suya.

Sin nada de cuidado, comienzo a empujarlo lejos de mí mientras jalo mi cobija en el lado contrario a él. Su cuerpo rueda hasta golpear uno de los soportes de la casa que hace que esta se colapse sobre nosotros.

Alaric y Draven despiertan al sentir toda la tela de la casa de acampar sobre sus caras. Intento levantarme de inmediato a pesar de que no logro ver nada y mientras más me muevo más me enredo.

- ¡¡Qué demonios Draven! ¿ahora qué hiciste?! - grita Alaric a mi derecha. Siento como también trata de salir.

- Yo no tengo la culpa de todo idiota, no intentes hacerme quedar mal cuando estoy seguro de que fuiste tú quien la tiró - contesta Draven a mi izquierda.

- Lamentablemente mi trabajo es mantenerte vivo no ¡tratar de asfixiarte! - alega Alaric apretando los dientes mientras habla.

Siento como la tela de la casa se mueve de forma anormal y un golpe aterriza en mi brazo. Empujones y golpes comienzan a sentirse a través de la tela y mis extremidades se enredan aún más con cada movimiento.

Alaric y Draven continúan gritándose cosas mutuamente. Hasta que siento como una gran mano me toma por el hombro y me levanta junto con un pedazo de casa.

La tela se estira dejando ver a Draven con el pelo de Alaric entre sus manos y los pies de Alaric sobre la cara de Draven.

Al fondo, el doctor Wells abre la puerta de la casa con el ceño fruncido.

- ¡¡¡No me importa qué esté pasando con ustedes, si tienen problemas matrimoniales arréglenlos cuando lleguemos a Elassia!!! Por ahora, hay gente que quiere dormir para aguantar la caminata de mañana, así que agradecería mucho si lo tomarán en cuenta ¡y dejaran de gritar! - reclama el doctor Wells.




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