Dos días de ida, un día en el pueblo y otros dos de regreso. Quizá no lo parezca, pero es demasiado cansado recorrer todo eso.
Y ni hablar si llevas compañías tan bipolares como las mías.
Al llegar a Elassia lo primero que hago es tirarme en mi cama a dormir por un largo rato. Eira también recarga su energía y al estar listas salimos directo a continuar con los pendientes que dejamos.
Eira por supuesto va a practicar su poder y yo, con la reina, llegando al momento exacto para esperar al famosísimo rey de Arcanum. Si es que llega, claro.
- ¿Cómo hizo para que accediera a venir? - pregunto a Nerezza.
- No fue muy difícil de hecho, eso me hace tener un mal presentimiento.
- ¿Por qué?
- Desde ... Nuestros problemas, nunca ha querido comunicarse con nosotros y ahora, mágicamente, decide que sí le interesamos.
- Tiene razón, algo no huele bien aquí. Si no es muy indiscreto, se puede saber ¿Qué hizo Arcanum? O el rey, o lo que sea que los haya hecho separarse.
- Primero tuvimos desacuerdos al repartir las reglas, pero se suponía que se había solucionado, pero después comenzó a haber rumores de que el rey metía sirvientas o campesinas a su dormitorio, se hizo tan famoso entre las chicas que incluso varias de Elassia se metieron a su reino para probarlo. Todo cayó cuando varias empleadas del rey vieron a una chica entrar al palacio de manera muy continua, pero seguían apareciendo nuevas todos los días y su señor rey ya era conocido como "el capitán labios ligeros"
- Espera - la interrumpo - una vez escuché del capitán labios ligeros, algo sobre los nixies o algo así.
- ¡Oh! Si, creo que eso fue lo peor que nos hizo. Verás, al tener esta mala fama su hermana abandonó el reino y desapareció por completo del mapa. Algunos dicen que la secuestraron y ella no quería, pero al menos en Elassia acusan al rey de obligarla a hacerlo y comenzaron a atacar Arcanum para que la princesa volviera. Siempre fue su heredera favorita, pero las quejas solo lograron molestar al rey y terminó tomando todos los nixies. A veces desaparecían por puño y luego aparecían sus cuerpos cerca del lago. Pero nunca volvimos a verlos, si supimos con exactitud lo que les había ocurrido. No quedó casi ninguno.
Antes de que pudiera contestar un guardia toca la puerta.
- Su majestad, el invitado la espera - se escucha del otro lado de la puerta.
- Hazlo pasar por favor.
Dicho esto, la puerta se abre y mi mirada choca directamente con un par de ojos marrones y un cabello dorado. Mi boca se abre al tomar aliento tras la sorpresa.
Thomas Lenox.
El chico del lago.
El chico del caballo.
Parado frente a mí.
Solo que ya no parece un simple cazador, ahora usa una vestimenta diferente que lo hace verse como cualquier rey que puedas imaginar.
Sus ojos brillan en un toque de empoderamiento y su boca esboza una sonrisa de lado. Pasa a través de la puerta y esta se cierra detrás de él.
- Hace tanto tiempo Nezza ¿Qué tal te ha ido? - habla mientras se acerca a nosotras.
- Ay por favor, no me hables como si fuéramos amigos reencontrándose.
- ¿Entonces no somos amigos? - fingiendo estar ofendido.
- No después de lo que has hecho - responde la reina.
- Bueno ¿entonces para qué me has hablado?
- Te expliqué los motivos en la carta, lo que a mí me interesa saber es ¿Por qué has venido?
- Supongo que por la misma razón que enviaste esa carta.
Los tres intercambiamos miradas por algunos segundos. Finalmente, la reina toma aire y camina unos pasos hacia Thomas.
- Debemos encontrar el maldito libro - murmura Nerezza.
- ¿Y yo por qué debería de hacerlo?
- El libro puede estar en cualquier parte de la isla, solo tú conoces tú reino, tú has visto el libro y tú eres el único que tiene el armamento necesario para una búsqueda como esta.
- ¿Y ella? - posa su mirada en mí escaneándome de arriba a abajo mientras escucha a la reina.
- Es nuestra escritora, tiene que involucrarse sí o sí
- Escucha Nerezza, yo estoy aquí porque quiero encontrar a mi hermana, y porque no quiero que te…
Nerezza lo interrumpe antes de dejarnos escuchar lo demás que iba a decir.
- No sigas. Está claro que ella quiere hacerlo
- ¿En serio? ¿Con todas las condiciones? – dice retando a Nerezza. No sé exactamente que era lo primero que quiso decir, pero al parecer la reina si lo descifró. Ahora me preocupan las palabras que salen de la boca de Thomas, por lo que no puedo evitar meterme en la conversación.
- Perdón ¿De qué condiciones hablas?
Su mirada se mueve entre la reina y yo un par de veces hasta posarse en ella - entonces no lo sabe - hace una pausa y suspira - si es que llega a estar de acuerdo, dile que me busque - guiña un ojo y sin titubear sale de la habitación.
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Editado: 06.02.2026