La isla de los fragmentados

Cambio de mando

¿Alguien podría explicarme QUÉ DEMONIOS ESTÁ SUCEDIENDO?

Hace solo un par de hora estaba segura de que Thomas Lennox era un simple cazador del reino más odiado, que el rey de ese lugar era un idiota y que yo podría solo ayudar a Elassia y encontrar la manera de volver a casa, pero ahora que Thomas interfirió en los planes todo es diferente. ¿Acaso a eso se refería cuando dijo que no tenía ni idea de quién era? Y ¿por qué decide aparecer ahora?

Nezza mencionó que él nunca había tenido la intención de ayudar a Elassia y un día simplemente acepta ayudarlos si yo estoy de acuerdo, porque al parecer, ayudarlos significaría entregar mi vida por la de toda la isla.

Sin respirar

Un suspiro

Dos suspiros

No respiro

Vuelvo a inhalar

El aire no llega

Las lágrimas brotan de mis ojos

Un escalofrío recorre mi espalda y mi respiración se cierra cada vez más. La desesperación invade mi cuerpo y trato de despegarla de mi cuerpo. Rasguños comienzan a aparecer en mis brazos y piernas. Suben por mi cuello como arañas y comienzan a jalar mi cabello. Mi espalda se dobla y quejidos leves salen de mi boca.

Me arrastro por el piso tratando de atraer más aire a mí, pero este no llega. Siento un dolor en el pecho que se hunde dentro de mí y absorbe todo lo que hay dentro. El poco aire que recibo sale de mi boca. Mis piernas tiemblan y mis uñas perforan la palma de mi mano.

¿Dónde está Eira cuando la necesito?

Eira

Es cierto

¿Cómo dijo?

Las burbujas

Ojos cerrados, piernas juntas, manos en la tela. Tomo aire y soplo una burbuja. Otra. Y otra.

Siento el aire frío raspando mi cara. Pero entra en mí y puedo seguir soplando burbujas.

Para cuando vuelvo a estar consiente, me veo en el bosque, recargada a un árbol y con arañazos por todo mi cuerpo, siento mi piel palpitar ligeramente. Pero ese hueco en el pecho ya no está y el aire entra sin problema.

No me había pasado desde que llegué a Elassia, creí que al ser un mundo mágico estas cosas no pasaban. Nuevamente me engaño quedando como una tonta, sigo pensando en esas cosas aún después de que mis ilusiones se destruyeran una y otra y otra vez.

Me equivoqué, y lo peor es que no puedo llamar a Eira. Si por algo ella no está disponible mi hermana sí, al menos siempre estaba ahí. Solo ellas dos sabían cómo ayudarme. Eira por su programación. Pero Anya… Ella me conocía, ella aprendió poco a poco, nadie tuvo que decirle cómo hacerlo. Solo lo supo.

El estar pensando en cómo reaccionarán otras personas ante mis decisiones hace que todo dentro de mí explote. Nunca me preocupé por eso al estar aquí, en un lugar que nadie me conocía, que nadie me decía qué hacer, cómo vestir o cómo actuar. Hasta ahora.

Si no hago lo que ellos esperan entonces no podré volver a mi vida, y seguramente tampoco tendré una aquí. Pero si sí lo hago, ni siquiera tendré la oportunidad de vivir una.

Esto no es algo que se decida en un segundo, ni siquiera debería ser algo por lo que tuviera que decidir cualquier persona.

-Señorita Lyra- Una linterna encandila mi vista al ser apuntada directamente a mi cara. Tapo un poco la luz con mi mano – que suerte que la encuentro, la reina está preocupada, solo la vio huyendo – saca una chamarra y me la ofrece mientras se acerca -venga conmigo, la llevaré a un lugar seguro.

- No

-Disculpe ¿qué?

- Dígale a la reina lo que quiera, pero yo no pienso volver, lo siento – y sin esperar cualquier contradicción que pueda salir de su boca, corro. Corro hacia donde nunca he ido y espero que nadie pueda detenerme. Corro donde nadie me conoce. Coro donde no debo cumplir expectativas. Corro directo hasta Arcanum.




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