Thomas
-Nerezza mencionó que eres amigo de Lyra – hago saber al chico que monta la Fynéra justo a mi lado.
- Si bueno, nos conocimos hace muy poco, pero hemos conectado bien… - vuelve a hacer silencio mirando al frente. No se rompe el hielo.
- Mmm ya- es lo único que puedo contestar. Tampoco soy bueno para hacer conversación. Por esto mismo no quería que Nezza me mandara a alguien más.
- Creo que tenemos muy buena relación – prosigue.
- ¿Cómo? ¿Relación? – siempre creí que esta chica estaba soltera. Supongo que aquí los chismes no corren rápido.
- Si bueno, como amigos, ya sabes
- Oh, claro, creí que había algo más
- Para nada, nunca podría estar con ella
- ¿Por qué no? – esto me interesa.
- Me recuerda mucho a mi familia, la real
- ¿Tu eres el niño que encontraron en el lago hace años? – mi mente no tardó en conectar su frase con un chico que llegó aquí de la misma forma que Lyra. Nunca tuve oportunidad de conocerlo, por eso cuando llegó Lyra traté de no perderla de vista.
- Justo ese
- Increíble – aunque me deja fascinado creo que mi tono serio al hablar hace parecer lo contrario.
- Sí, ¡amo! haber dejado mi mundo y nunca poder volver con mi familia, ¡lo mejor! – contesta sarcásticamente.
- Que envidia te tengo. A veces yo quisiera poder hacer lo mismo
Continuamos avanzando en silencio durante un rato. Hasta que una capa de gas oloroso nos rodea.
-Pero que asquerosidad ¿qué demonios es ese olor? – Dice Kael tratando de contener el vómito, pero sus caras no me permiten perder la oportunidad de carcajearme.
El karma es rápido porque segundos más tarde el feculento olor llega hasta mí como una bomba haciendo que naturalmente imite las caras de Kael.
- ¡Pero qué carajo!, ni los muertos huelen así
Instintivamente tapamos nuestras narices con el ante brazo, cosa que no solo no nos libra del olor, además nos hace que el ardor del olor entre por nuestros ojos y nos nuble la vista al momento de sacarnos algunas lágrimas.
Mi Fynéra comienza a estornudar, y yo con la vista tan nublada no logro manejarla bien. Su cuerpo se mueve de un lado a otro sin control y accidentalmente chocamos con Kael. Ambas Fynéras se enganchan y sus alas quedan atoradas una sobre otra, haciéndonos caer en picada dentro del bosque Valandor.
Siento como hay un momento durante la caída, en el que mi propio peso desaparece y nuestros gritos dejan de escucharse, como si me hubiera quedado suspendido en el espacio.
Poco a poco comienzo a sentir otra vez mi cuerpo cayendo. Las ramas de los árboles junto con un montón de hojas me golpean por todos lados. Una de las alas de mi Fynéra logra tomarme y contenerme hasta estamparnos en el suelo. El impacto hace que la Fynéra me suelte y salga rodando un par de metros.
Meto las manos a la altura de mi pecho y subo mi peso a mi rodillas. Trato de levantarme con un dolor de espalda que no me da ni en los masajes descontracturantes.
Volteo a mi derecha en busca de la Fynéra y la encuentro aun estornudando, pero aparentemente bien. Me sacudo la tierra y hojas de la ropa para volver con ella, confirmando que, en efecto, está bien.
-Si quieres, cuando termines con ella puedas ayudarnos – miro hacia arriba en busca de la voz solo para encontrarme con un Kael colgando de un árbol, enredado entre lianas, ramas y cuerdas que lo atan al asiento de la Fynéra. Casi junto a él, su Fynéra atorada entre las ramas de un gran árbol, solo que no por mucho tiempo, porque el peso de la Fynéra comienza a partir la rama que la sostiene, y puedo escuchar como esta se quiebra lentamente.
Solo pasan unos segundos cuando esta cae a mi lado y se levanta moviendo la cabeza de lado a lado, sacudiendo un poco su cuerpo.
-Ayúdame – dice Kael aclarándose la garganta.
- ¿Por qué debería? Tengo dos Fynéras y un excelente sentido de orientación
- Pero no a Lyra
- Eso es lo que voy a buscar
- No tendrías que buscarla si me ayudas
- ¿A qué te refieres?
- Sé dónde está Lyra
Mi cara de confusión es bastante notoria porque inmediatamente continúa hablando.
-Bajame y te llevaré directo con ella
Pienso en su oferta un momento porque ¿Qué tanto me convendría? Digo, fuera de eso, Kael no me sirve para nada, pero ciertamente me ahorrará mucho trabajo.
- Bien – no me permito dudar más. Lyra es justo lo que necesita para mantenerme al poder y no hay nada más que me permita mantenerme en este lugar. No me puedo dar el lujo de dejarla ir así por así.
Trepo el árbol hasta llegar a Kael y con una navaja en mano corto las lianas y cuerdas suficientes como para dejarlo caer directo en el piso.
- ¡Ay! Mi dignidad – se queja retorciéndose en el piso.
- Tranquilo, no la ví en ningún lado – respondo deslizándome para bajar del árbol.
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Editado: 25.02.2026