De alguna manera, Kael logró convencer a Elowen de enseñarme a defenderme. Solo un día después de volver a Elassia, Elowen empieza con sus entrenamientos de combate físico.
-Cada vez que te posiciones trata de que tu cadera esté mirando a tu objetivo, los pies separados, uno frente a otro, así tendrás mayor equilibrio al momento de atacar y defenderte.
- ¿Algo así?
- Exacto
- Perfecto – digo soltando aire, tratando de aflojar el cuerpo - ¿cuándo peleo?
- Cálmate mi Rocky
- ¿No era tormentita?
- ¿Prefieres ese apodo? – pregunta divertido, con una sonrisa de lado.
- No, prefiero mi nombre
Elowen ríe negando con la cabeza – entonces, tormentita…
- ¡Oye! – interrumpo
Da un largo suspiro y procede a seguir hablando.
Tormentita - mis ojos giran directo hacia él, y trato de poner la mirada más filosa que un cuchillo – antes de salir a pelear debes entrenar tus músculos para que tengas algo con qué golpear.
- ¿Qué sugieres?
- Harás la rutina que hacen los cazadores y guerreros
- Perfecto
NO
NO
NO
¿En qué momento se me pasó por la cabeza que podría con el entrenamiento de estos chicos?
De verdad no entiendo como nunca se me ocurrió que estos chicos son como los militares de este mundo.
No duro ni 3 minutos corriendo, claro que no iba a aguantar los 30 minutos que nos ordenó Elowen.
Y ni hablar de los burpees y ejercicios con fuerza de brazos, me siento como pollito de tianguis cuando trato de hacer dominadas como los demás. Al menos en las piernas creo que me puedo defender un poco.
¿Recuerdan que en algún momento les mencioné que fui bailarina? Bueno, supongo que me ayuda con los ejercicios, a pesar de tener tanto tiempo sin practicarlo.
Si tan solo me pudieran ver con la cara roja, bañada en sudor y el cabello tan revuelto como si me hubiera explotado un boiler. Ya no puedo ni con mi vida. Me arrepiento tanto de nunca considerar meterme a un gimnasio.
Mis piernas se desploman al momento en que mi espalda se recarga sobre un árbol antes de tomar agua.
Con la respiración agitada y los brazos temblorosos tomo un sorbo de agua viendo a Draven dirigirse hacia mí.
- ¿Qué tal su primer entrenamiento señorita Weissman?
- Increíble, más sencillo de lo que imaginé – trato de verme normal.
- Que bueno oír eso, supongo que Elowen quiso dejar el entrenamiento más tranquilo sabiendo que era tu primer día.
- ¡¿Tranquilo?!
Un chorro de agua me empapa la cara y a mi lado Draven empieza a toser un poco mientras se limpia alrededor de la boca para luego hundirse en carcajadas tan fuertes que juraría se escuchan hasta Vesperis.
Le doy un suave empujón en el brazo mientras se sigue burlando de mí.
- ¿De qué te ríes?
Sin poder contener la risa me contesta – lo siento, pero de verdad no creía que te pareciera tranquilo el día que Elowen quiso darnos el mayor desgaste de nuestra vida.
Reprocho dando otro empujón en su brazo.
- ¿Entonces los otros días serán más tranquilos?
- Se supone que sí, al menos eso espero
El día siguiente no fue ni más sencillo ni más complejo, simplemente fue igual, aunque creo que me ayuda el hecho de que me haya tomado esa caminata hasta Vesperis hace solo un par de días. Ahora mis músculos ya no sienten tanto entumecimiento como los primeros días.
Y poco a poco, entrenamiento tras entrenamiento, voy acostumbrándome a este estilo de ejercicios. Hasta que después de dos semanas finalmente llega el día de mi primera batalla. Ya era hora.
Al igual que mi primer día entrenando con Elowen, nos encontramos en la zona de entrenamiento, justo en el espacio dedicado a las peleas. Retomo la posición que Elowen me enseñó semanas atrás.
-Cadera al frente y pies separados, lo recuerdo – confirmo con total seguridad mientras me posiciono en el lugar.
- No exactamente, estás un poco chueca – menciona Elowen acercándose a mí – si te fijas, tus puntas no tienen un lugar fijo, por lo que tu cadera mira hacia otra dirección
Replica mi pose justo a mi lado y luego acomoda como debe ser - ¿lo ves?
Asiento y trato de corregirme a mí misma. Elowen suelta una ligera risa negando con la cabeza. Se posiciona detrás de mí y guía sus manos hasta mis caderas. Justo antes de tocarlas se detiene mirándome a los ojos, como si estuviera pidiendo permiso. Asiento permitiendo que siga con su clase.
Coloca sus manos sobre mi cadera y con sus pies cambia la dirección de los míos. Sus manos dan un ligero movimiento a mi cadera que la hace cambiar de ángulo.
-Justo así – suelta las palabras junto a mi oído y siento su aliento golpear contra la piel de mi cuello, causando un escalofrío que recorre toda mi espalda.
#2922 en Fantasía
#1092 en Joven Adulto
romance fantasía acción aventuras, romanc de otro mundo., ficción fantasía
Editado: 29.03.2026