La isla de los fragmentados

Nuevos lugares

Lyra

Kael siempre ha sido esa pieza que me falta, esa clave que me ayudaría a deducir que lo que sucede en mis extrañas visiones son solo otra forma de comunicarme con otras personas, pero que por alguna razón solo Kael lograba escucharme.

Pensar en todo lo sucedido las últimas horas me llevó a hablar con Eira de emergencia. Necesito de sus consejos y hablar con una cara que no me haga querer llorar al recordarla.

- ¿Después que pasó?

- Nos abrazamos un rato, como si lleváramos años sin vernos

- Técnicamente si llevaban años sin verse, aunque le hablabas aquí todos los días no sabías que era él, así que es lo mismo que si no se hubieran visto – dice Eira con dulzura.

- Solo imagina como debió ser para él el verme llegar y no poder decir nada para no asustarme

- Es un chico muy fuerte, no sé qué hubiera hecho yo en su lugar

Asiento dando un largo suspiro de tranquilidad.

- ¿Ahora que debo hacer? – pregunto en un murmuro que a penas yo logro entender.

- ¿Cómo que qué? Pues aprovechar que te reencontraste con uno de tus hermanos, hay al menos uno que te está acompañando aquí

- ¿Ahora mismo? No sé si estoy lista

- Entonces tómate un rato, haz cualquier otra cosa para sacarlo de tu mente un momento y luego ve.

Me detengo solo u n momento a pensar en lo que me dice y realmente no sé si “un rato” es exactamente lo que necesito. Para procesar todo esto sin problema podrían pasar meses y yo seguiría sin entender.

Pero aún así, mi cuerpo sabe más que yo lo que necesito. Supongo que por eso no necesito pensar en una respuesta, porque mis labios ya lo están haciendo por mí.

- Sí, está bien, eso haré. Suerte que tengo entrenamiento

- Ve, estaré esperándote cuando vuelvas

- Gracias, Eira. Te quiero – grito justo antes de salir de mi esfera.

- Yo también – responde amablemente, con una sonrisa en su rostro – eso creo… ¿qué es querer?

No alcanzo a responder su última pregunta de tan rápido que salgo hasta el área de entrenamiento.

Dejo mi mochila junto a la banca y rápidamente me ato una coleta alta, acomodándome frente a Elowen para empezar.

-Estoy lista – menciono con la mirada fija en él, concentrada en mi próximo movimiento.

Repasamos rápido los ejercicios que me enseñó el día de ayer, para pasar directo al truco que tanto quería realizar.

Elowen vuelve a darme las instrucciones, esta vez solo necesitó reacomodar mis piernas ligeramente para tener mayor postura. Se deja ir contra mí enterrando su brazo en el punto exacto entre mi cintura y codo. Lo tomo con fuerza y empujo mis piernas y cadera lo más alto que puedo, logrando posicionarme sobre sus hombros y haciéndolo caer en una rodilla.

Me quedo quita en mi lugar con la mirada fija al piso, tratando de entender lo que acaba de suceder. Todo es tan rápido que no noto en que momento Elowen se paró, hasta que lo siento levantarme en el aire, aparentándome entre sus brazos.

- ¡Lyra eso fue increíble!

La emoción recorre mi cuerpo como una estrella fugaz que pasa por mi espalda y los gritos de felicidad salen por todo mi cuerpo a forma de saltitos.

-No puedo creerlo, lo logré – digo emocionada, mientras su mirada profundiza en la mía. Nuevamente me toma en un abrazo y luego de unos segundos me separo con delicadeza.

-Quiero volver a hacerlo – suelto sin apartar la vista de él.

- Las veces que desees – responde con una sonrisa.

Sin perder tiempo, lo intento una y otra y otra vez hasta que el truco sale prácticamente sin esfuerzo alguno.

-Va, dame una última antes de cambiar de ejercicio

Asiento ya posicionada en mi lugar. Elowen se deja ir con más fuerza de lo normal y naturalmente reacciono metiendo más impulso en mis piernas.

Caigo de rodillas en la tierra, justo sobre Elowen, sin saber cómo acabamos en esa posición, con mi cara a solo unos centímetros de la suya y sus manos sobre mi cadera.

-Creo que nos pusimos muy cómodos – dice Elowen en un tono coqueto, provocando un ligero enrojecimiento en mi cara.

- ¿Siempre te pones tan cómodo con tus alumnas? – ataco de vuelta.

- Solo con las que me gustan – suelta guiñando un ojo.

- Oh, entonces usas tus clases como una excusa para coquetear – asumo acercando más mi cara a la suya.

- Tal vez lo hago ¿qué harás al respecto? – susurra casi sobre mis labios, con una mirada que me reta a besarlo.

- Ella no sé, pero yo sí sé quién te dará un recuerdito si se te ocurre hacer algo – pronuncia Draven interrumpiendo el momento que se había formado.

Tapo mi risa con la palma de mi mano mientras me levanto del pecho de Elowen y alejo sus manos de mi cintura.

-No da risa amenazar con esas cosas – contesta Elowen ligeramente molesto.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.