Los momentos en el aire se sienten eternos, pero ese “eterno” que es incómodo, sino ese que no quieres que termine, ese que disfrutas tanto que podrías pasar ahí mil vidas y nunca aburrirte de ella, incluso cuando sentí un gran vacío cuando la Fynéra comenzó a descender.
-¡Dios mío! ¿en verdad creíste que esto no me gustaría?
- ¿La vista? Claro que sabía que te iba a encantar, lo que me hacía dudar no era eso
- ¿Entonces qué era? – pregunto girando la cabeza hacia atrás para ver a Elowen.
- Uno era la caída
- Oh, eso definitivamente no me gustó
- Lo noté… Lo otro, aún no lo has visto
- ¿A qué te refieres?
Sin contestar, Elowen toma el control de la Fynéra llevándola a través de los árboles en un zigzag que me impide reconocer el camino. Una luz azul muy brillante se comienza a asomar en medio del bosque haciéndome fijar la vista en ella.
Me toma unos segundos, pero al ver alrededor finalmente logro reconocer el lago Nocturnia.
Mostrándose de una forma en la que nunca lo había visto. La luz resplandeciente desde el fondo del lago hacia el exterior y las orillas brillantes como si estuviera expulsando estrellas. Mismas que parecían estar cayendo de la cascada.
Entre las hojas, gran cantidad de Astras (ya no se me olvida que así les llaman a los animales aquí) se encuentran mirando el lago. Y la transparencia del agua me permite ver todo un espectáculo de peces arremolinándose en el centro.
Luego de dar un par de vueltas sobre el lago, Elowen aterriza casi junto al muelle, dejando a la Fynéra tomar un poco de agua.
-Entremos – dice Elowen sacándome de mis pensamientos y hace una seña con la cabeza para después ofrecerme su mano.
- No traemos ropa
- No hace falta, no hay nadie más
Realmente no sé qué estoy dudando, confío en él y no me molestaría pasar un rato en el agua, es solo que, no lo sé. Hay algo que me quiere impedir entrar, no sé qué es, pero no se siente bien.
Veo como Elowen no duda en entrar al lago, dejando atrás su chamarra y su camiseta.
-Ven Lyra, te aseguro que no pasa nada
Por supuesto, me decido a confiar en él y hago caso omiso a mis pensamientos. Solo llevo mi pijama, así que prefiero entrar con toda la ropa puesta.
De un salto me sumerjo en el agua tratando de concentrar mi mente en salir de nuevo a la superficie.
Siento una mano tomarme por debajo del agua y jalarme a la superficie, ayudándome a no quedarme tanto tiempo ahí dentro.
-No creí que de verdad quisieras entrar
- Yo tampoco, pero ya estoy aquí – contesto intentando fingir que no tragué agua y que no me molesta para nada tener el cabello pegado a la cara.
- Exacto, y como ya estás aquí deberías relajarte
- Estoy relajada
- Yo te siento muy tensa
- No…
Elowen me mira enarcando una ceja, dejándome en claro que no me cree ni un poco.
-Quizá solo un poco – acepto en voz baja
- Ven, tranquila – sus manos jalan mi cuerpo hasta el suyo pegándome a él. Hace un movimiento dejando que mi cuerpo comience a flotar sin tener que esforzarme un poco.
– Cierra los ojos Ly, relájate – susurra - ¿sabes por qué me interesaba que vieras el lago esta noche?
Niego con la cabeza - ¿por qué?
- Porque está igual de hermoso que el día en que llegaste, solo pasa en luna llena
Me intento concentrar en hacer caso a las indicaciones, solo evitar concentrarme en sus palabras.
-Deja que tu cuerpo fluya, siente como el agua te toca, te sostiene, no es un amigo para ti, el lago te cuida y otra parte de tu ser.
Me concentro en mi cuerpo y en todas las sensaciones pasando por mi piel, como el agua choca en mis costados y las pequeñas corrientes que se hacen con el movimiento. Siento el aire frío pegando en mi nariz y mi pecho sobresaliendo del agua. Las manos de Elowen sosteniéndome por la espalda y piernas. Todo muy tranquilo.
Mi cuerpo flota en medio del lago, notando cada movimiento de los peces debajo de mí y el viento causando escalofríos cada vez que choca con mi piel.
En algún momento, perdí la noción del tiempo sumida en mis pensamientos, hasta que noté ausencia en el lugar.
Abro los ojos asustada al no sentir las manos de Elowen cerca, causando algunas salpicaduras de agua desordenadas.
- ¿Todo bien? – pregunta Elowen nadando a solo un par de metros de mí.
- Si, todo perfecto – respondo más tranquila.
- ¿Quieres nadar un rato?
- Seguro
Pateo el agua hasta llegar con él, que se detiene viendo mi manera de nadar.
- ¿Qué sucede?
- ¿Siempre has nadado así?
- Sí
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Editado: 22.06.2026