Anya
Mi presencia en el hospital cada tarde ya es normal en mi rutina diaria. Las enfermeras me saludan al llegar, incluso a veces compartimos tiempo durante sus descansos.
Admito que al inicio fue difícil acoplarme a mi vida sin Lyra, aunque ahora creo que me he adaptado lo suficiente para seguir con mis rutinas a pesar del dolor.
Primero me arrebataron a mi hermano. Aunque casi no lo recuerdo y su imagen en mi mente se debe a principalmente a las fotos que guardaron nuestros padres, ya que yo en ese momento tenía solo un año. Ahora con Lyra es distinto, a ella le he tenido toda mi vida, siempre estábamos juntas, éramos las dos contra el mundo.
El simple hecho de imaginarme una vida sin ella me hacía llorar por las noches. Ahora que se está cumpliendo es peor. De alguna manera te esperas que ese tipo de cosas duelan, lo sabes, y, aun así, no estás ni cerca de sentir lo que en verdad apuñala tu corazón cuando ese momento llega.
Mis pies atraviesan todo el pasillo mientras saludo a las enfermeras. Al fondo, la misma puerta blanca que siempre me espera se encuentra cerrada, igual que todos los días.
El aire acondicionado eriza mi piel al abrir la puerta. Todos los sonidos de las máquinas conectadas a mi hermanita sonando en el mismo ritmo que tanto conozco.
-Hola Ly- dejo mis cosas sobre una mesita y me siento a su lado.
Sus manos frías posan a sus costados y su perfil se encuentra tan relajado como cuando dormía.
-Hoy salí con Matt antes del trabajo, fuimos por hamburguesas, te dejé una en casa porque sé que te gustan. En el trabajo me siguen preguntando por ti, todos tienen ganas de que vuelvas, incluso nuestros vecinos.
Miro alrededor de la habitación y encuentro mi bolso recargado en el sillón. La acerco hacia mí y lo dejo descansando sobre mis delgados muslos mientras escarbo en la bolsa. Continúo hablándole para no dejar que se enfríe el ambiente.
-Pasé a casa antes de venir acá, mira o que traje – tomo un peluche de ranita que Lyra había tenido desde pequeña, siempre fue su favorito, y ahora llevaba meses sin tocarlo – vi a Bubble en tu cuarto esta mañana y decidí traerlo para ti.
Dejo el peluche sobre su pecho y lo presiono contra ella enredando sus manos alrededor de él.
Mis ojos visualizan su cuerpo, revisándolo de arriba abajo un par de veces. No sé qué esté sucediendo por su mente en este momento, pero al menos se ve mucho más tranquila que cuando la encontramos.
Los policías habían llegado a mi casa segundos después de llamar, me preocupó no encontrarla en el lago después de estar ignorando todas mis llamadas. Ella no es así, mi corazón me decía que algo que estaba mal con ella.
“¿Qué sucede?”
“Hace horas que salió mi hermana y no ha vuelto a casa, no contesta su celular ni nada”
“¿Mencionó a dónde iba?”
“Al lago, acabo de volver y no estaba ahí”
“Volveremos a buscar, si no aparecer extenderemos el caso”
Fuimos a los alrededores del lago, no estaba ahí. Seguíamos tratando de hablar con ella, pero no entraban las llamadas.
Finalmente decidieron hacer lo inevitable: buscar en el lago.
Solo tardaron unos segundos en encontrar el helado cuerpo de Lyra. Al aire dejó de entrar en mis pulmones de un segundo a otro y las lágrimas cubrieron mi visión.
Recuerdo el grito que escapó de mis labios aún resonando en mi mente una y otra y otra vez, siempre acompañado con la imagen de ese hombre sacando a Lyra entre sus brazos.
Mis manos acunaron su cuerpo tratando de hacerla mía hasta que sentí como me despegaban de ella y la llevaban dentro de una ambulancia.
Su cuerpo reaccionaba con espasmos y agua saliendo por cualquier orificio. El eco de las sirenas acompañó su salida mientras unos brazos externos me detenían.
A partir de ese momento nuestras tardes de hermanas se convirtieron en visitas al hospital. Ella sobreviviendo gracias a las máquinas y yo mirándola hacer su mayor esfuerzo.
-Señorita Weissman – una de las enfermeras me llama al entrar a la habitación.
- ¿Sí?
- Necesito monitorear a Lyra
- Claro, pase
La enfermera se desplaza hasta Lyra y mi concentración se desvía de mi hermanita a mi celular cuando algunos mensajes lo hacen vibrar.
“¿Estás libre? Pensaba en salir esta noche”
Matt siempre trata de hacerme olvidar mis problemas por un rato. Ha sido el único que le he contado todo lo sucedido y sabe lo mucho que me cuesta sacar a Lyra de mi mente.
Aunque me duela admitirlo, a veces me siento mejor sin pensar en ella.
La mantengo presente durante todo mi día, y claro, no quiero olvidarla o dejarla de lado por seguir viviendo mi vida, pero sí me gustaría que no dependiera del estado de Ly.
Tomo mi celular y respondo al mensaje de Matt:
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Editado: 22.06.2026