La isla de los fragmentados

TODO es mágico

Otro viaje más comienza para mí. A diferencia del último, esta vez llevo la mejor compañía, bueno, a excepción de una persona, pero con el resto todo bien.

Elowen, Draven, Kael y yo salimos de Elassia muy temprano esta mañana, encontrándonos con Thomas, los nixies y dos compañeros de él al otro lado del lago Nocturnia.

Aun no tengo rastro de Eira o Alaric y los demás nixies parecen no saber nada. Intenté hablar con ellos a escondidas de Thomas, no sirvió de mucho ya que son muy callados (que gran contraste con los dos que conozco).

Como se podrán imaginar Draven por sí solo logra llenar más ruido que el que todo un ejército completo pudiera hacer. Solo se calla cuando Thomas lo amenaza con robar a su nixie apenas aparezca. El milagrito nos duró 10 minutos. Tiempo récord, a decir verdad.

-Carajo, el calor está matándome – se queja Draven, limpiando su frente con el borde de su camiseta.

- Pues toma agua – responde Thomas

- ¿Cuánto falta?

- Demasiado, así que mejor deja de quejarte – resopla Elowen.

- Debimos traer Fynéras

Draven sigue caminando con la mirada el piso durante media hora. Nos detenemos a comer y tomar agua, y, sorprendente Draven no habla en ningún momento.

- ¿Estás bien?

Pregunto sentándome a su lado, el solo asiente un par de veces.

– ¿Seguro? – vuelve a asentir.

Su silencio claramente no es normal. Daría lo que fuera por saber qué es lo que está pasando en esa cabecita. Miro al frente, Kael y Thomas también están sentados juntos, charlando como si se conocieran de toda la vida, incluso podría jurar que ví a Thomas sonreír varias veces.

Draven sigue a mi lado, quieto, son hacer ningún ruido y con la vista en el piso.

- ¿Sigues pensando en Alaric? – lentamente asiente – él está bien, estoy segura

- No hay forma de que lo sepas

- No, pero sé que es muy fuerte, tú mismo lo dijiste

- Es diferente

- Te aseguro que no, él y Eira deben estar juntos en el alguna parte de la isla, que no estén aquí no significa que sea por algo malo

- Tampoco desaparecerían si fuera por algo bueno

- No lo sabes ¿Qué tal si escaparon juntos para una salida romántica?

Draven suelta una ligera risita y niega con la cabeza – ojalá pudiera creer eso

Sin dejarme hablar de nuevo, se levanta y camina hasta los chicos que acompañan a Thomas. A uno de ellos lo reconozco al instante, es el tío Johnny, el que me atendió en la tienda horas antes de robarle. Para ser sincera, en todo este tiempo no me he atrevido a verlo a la cara, mucho menos a hablarle.

- ¿En qué tanto piensas tormentita? – la voz de Elowen me saca de mis pensamientos al verlo detenerse frente a mí.

- Nada en especial

- Vamos, cuéntame

Se sienta a mi lado y me mira esperando hablar. La verdad no estoy muy segura de querer admitirlo en voz alta porque Draven está cerca. La realidad es que yo también tengo un mal presentimiento sobre Alaric y Eira, solo le dije esas cosas para convencerme a mí también que ellos están seguros.

-Aún no sé nada de Eira

- Claro que sí, está justo aquí – suelta tan natural y sincero que por un momento creí escuchar su tierna voz. Rápidamente se corrige – me refiero a que siempre te va está acompañando mientras la tengas presente.

- Gracias, pero quisiera tenerla en físico

Elowen extiende su brazo por encima de mis hombros y me atrae hacia él – la vamos a encontrar

Asiento mientras siento cómo su mano recorre lentamente mi brazo para después besar mi frente.

- ¡Ya es hora, vámonos! – grita Thomas al tiempo que vuelve a tomar cosas. Me despego de Elowen para tomar mi mochila. Detrás de mí escucho el impacto de un saco en el pecho de Elowen.

- Lo siento amigo, se me fue – habla Thomas – igual puedes ayudarme con eso.

Siento como mis ojos lo recorren mirándolo mal, sin lograr contenerme, al darse cuenta hace una sonrisa forzada y sínica. Claramente lo ha hecho con toda la intención de lastimarlo. Me acerco a Elowen.

- ¿Estás bien?

- Por supuesto – sonríe y toma mi mano guiándome al caminado por donde debemos continuar. Mi respiración se corta ante su tacto y siento como las mejillas se me encienden hasta por dentro. Un aire de inseguridad, miedo o vergüenza choca con mi espalda, haciendo que suelte su mano instintivamente.

- ¿Qué pasa?

- Perdón, no fue nada, solo me tomaste desprevenida

Thomas pasa en medio de nosotros pasándonos, y nuevamente, con la intención de molestar a Elowen, noto como lo empujó.

-Hay que seguir, debemos ahorrar todo el tiempo posible – justifica al pasar a mi lado.

Me esfuerzo en tragarme el coraje para no jalarle los pelos dorados en ese mismo instante. Respiro hondo y vuelvo a tomar la mano de Elowen, retomando el camino detrás de los otros chicos.




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