Vesphira
Siempre me ha encantado poder hacer de todo en la isla sin necesidad de salir de aquí. Y el que ahora también pueda ver a través de mis creaciones me facilita todo mucho más. Confío en las habilidades de ese enano, pero prefiero llevar todo bajo mi control, me gusta que las cosas salgan como quiero.
Hace poco, descubrí como ver mis creaciones desde aquí dentro, nunca me la había pasado tan bien viendo como en el centro de la habitación se proyectan los desastres causados por mí.
Ver a ese montón de niños tan desconcertados, envueltos en un montaje igual de falso que mi pedicura casi me hace sentir compasión por ellos. Pero mi diversión le gana a la compasión, así que prefiero disfrutar del espectáculo.
Mi parte favorita es ver al estorbo enloquecer y pelear con todos, debo reconocer que me sorprenden las habilidades de Thomas, aunque siempre fue bueno en lo que hacía ahora lo está más, en ambos aspectos. No me sorprende tanto que sea el rey.
Como sea, el espectáculo terminó, y no es divertido ver a un grupo de niños dormir. Rompo la proyección en medio de mi habitación al pasar a través de ella.
Hace un rato que no comen mis bebés Kelpies y con el tamaño de estas criaturas su apetito es insaciable. Nuevamente debo alimentarlos con lo que les puedo conseguir desde aquí.
Entro en el cuarto de Kelpies y tengo la sorpresa de encontrarme a mi lindo esposo alimentándolos con ayuda de los esqueletos.
- ¿Qué haces cariño?
- Vi que estabas ocupada y decidí encargarme de los niños
- Siempre tan atento – dejo un beso marcado sobre sus labios y vuelvo a salir de la habitación.
Ya que él se ha encargado de los Kelpies, tengo tiempo para ver a los dos pequeñines de mi nueva colección.
Al fondo de la cueva, en una habitación recién armada se encuentran dos pequeños nixies, los primeros que veo en siglos.
Atravieso toda la sala hasta llegar a ese túnel y camino en la oscuridad únicamente con mi cetro en mano, iluminando mi camino. Al final del camino, la habitación está a oscuras, en el centro una mesa de madera y sobre ella los dos frascos de llama oscura protegiendo mis nuevas adquisiciones.
Ambos muñequitos se voltean hasta mi cuando sienten mi presencia. Naturalmente, sus cuerpos se mueven tratando de alejarse lo más posible, cosa que los frascos les impiden.
Parecen haber estado hablando y por los nervios en la cara de la niña sospecho que no traman nada bueno.
- ¿Están cómodos ahí, o necesitan algo más?
- ¡Bruja! – exclama la pequeña
- ¡Oye! ¿no te enseñaron a respetar a tus mayores?
- Déjanos salir
- No es de buena educación correr a mis invitados, y menos cuando acaban de llegar
- Lyra es muy fuerte y mucho más inteligente que tú, en cuanto ella sepa la verdad… – no pudo terminar su amenaza gracias a su pequeño acompañante intentando callarla, la mejor decisión.
- No te preocupes pequeña, lo que suceda en esta habitación nadie más lo sabrá
- Le diré ¡todo!
- Tú no dirás nada
- No puedes callarme
He tratado de ser paciente con ella, pero mi paciencia tiene límites, y estarme retando en cosas tan sencillas de terminar me saca de mis casillas. La luz en la punta de mi cetro se hace visible y brillante cuando le empiezo a dar instrucciones, pasa por varios colores hasta llegar al fuerte rojo final y lo dejó caer directamente sobre la cabeza de ambas criaturas. Sus tiernas voces sueltan pequeños estornudos atorados en su nariz.
- ¿Qué hiciste? – pregunta la pequeña
- Lo necesario para mantenerte callada
- Pues te falló, porque mi voz está perfectamente bien
- Ya lo veremos – aunque no niego divertirme con las ocurrencias de esos dos, no tengo tiempo para distraerme antes de la llegado de los niños.
Decido dar la vuelta para volver por donde llegué, la pequeña sigue gritando.
-Lo único que verás será tu cara golpeando el piso cuando Lyra se entere que ~~~ - al tratar de decir el nombre de mi hijastro, su voz se transforma en chorros de agua saliendo de su boca, el resto de su amenaza solo se pierde en el aire mientras bajaba el volumen de su hablar - fue quien nos trajo aquí – incluso la última palabra suena desesperanzada.
Logro reconocer los murmullos de su amiguito diciendo algo que no entiendo, bueno, excepto el final.
- ¡Monstruo!
No puedo evitar soltar una risa ante tal comentario.
Hace años que no recibo a nadie en esta cueva, tengo que estar bastante presentable par mis nuevos amigos, sé que ellos también estarán emocionados por verme. Y con suerte, tendré suficiente tiempo para preparar todo lo necesario.
Directo en mi habitación, me comunico con todos los Kelpies, esqueletos y el enano flaco que siempre anda por ahí. Comienzo a proyectar mi imagen frente a ellos, lista para hablar.
-Solo ustedes saben tanto como yo, así que ya habrán notado que hay visitas en camino. Lucifer, Collins, quiero que ustedes dos vigilen a nuestros pequeños amigos, asegúrense de que no los vean – veo su asentimiento de cabeza a través de la proyección – los demás, quiero que entren y recuerden todo lo que han hecho estos últimos doscientos años, están más que preparados para acabar con un grupo de niños y sus nixies. Saben más que nadie por qué estamos aquí, esa chica, quiere quitarnos todo. La reina Nerezza la mandó a acabar con todos nosotros, no podemos permitir eso.
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Editado: 12.07.2026