Lyra
Kael despierta de golpe sosteniendo su cabeza. El movimiento repentino me hace abrir los ojos a mí también. Al principio lo veo borroso, tanto que podría jurar que sus pecas desaparecieron por un momento. Logro enfocar mi vista sobre él, ya no tiene los ojos hinchados, pero sí algo rojos.
Kael mira hacia todos lados y sigo sus ojos hasta el resto del grupo. Thomas es el único que no se encuentra, supongo que no volvió en todo el rato que estuvimos dormidos. El resto del equipo también parece estar despertando de un sueño profundo. De alguna manera este ha sido de los mejores descansos en toda mi vida, y a juzgar por su cara, estoy segura de que en la de ellos también.
Elowen ya se ve más relajado, pero aún mantiene la expresión seria en su rostro. Veo como los nudos de Thomas han dejado marcas sobre sus muñecas y varios moretones aparecieron en sus brazos y cachetes, seguramente por la pelea con Thomas.
Me acerco a él sin decir nada y comienzo a desarmar los nudos que Thomas dejó. Primero, despego su torso del árbol y después suelto sus manos.
-No quiero que estés cerca de Thomas – es lo primero que sale de su boca al desamarrarlo – y gracias.
- De nada y no te preocupes, ya sabes que no es de mis personas favoritas aquí.
- ¿Lo has visto?
- No, ¿por qué?
- Solo preguntaba
- ¿Ver a quién?
Como si lo hubiera invocado, Thomas aparece detrás de mí en ese momento.
-A ti, de hecho
- ¿Ocupaban algo?
- No, nada – responde Elowen entre dientes.
- Entonces si no falta nada supongo que podemos seguir avanzando, llevamos buena ventaja y ahora con los caballos llegaremos más rápido
- ¿Qué caballos?
- Fiyero y los demás, solicité un par de caballos antes de salir, como no estaban listos los mandaron más tarde y mientras ustedes dormían yo fui por ellos.
La amabilidad con la que se está comportando Thomas me hace sospechar que el efecto de los hongos aún no se le pasa.
-Suban a uno y caminemos – dice Thomas mientras se impulsa a subir en Fiyero.
Me acerco hasta un caballo con el pelo tan oscuro que se ve azul. Es un poco más grande que Fiyero, pero igualmente hermoso. Hace años que no monto, y las veces que lo llegué a hacer fueron muy pocas, es de esperarse que me cueste un poco subir, a pesar de que recuerdo la técnica. Solo necesité un empujoncito de Kael para montarme en el lomo del animal.
Empezamos haciendo los caballos caminar tranquilamente. Una vez que nos acostumbramos al movimiento comenzamos a galopar intentando ir lo más rápido posible.
Solo minutos después de salir, el sol ya está prácticamente oculto. Tenemos que detenernos a hacer un campamento. Al menos esta vez ya no es en medio de una selva mareadora como la que acabamos de atravesar.
Lo raro es, que al salir de ella y mirar atrás, la selva completa ha desaparecido, solo estamos rodeados de plantas muertas y animales hambrientos.
El campamento es rápido, más que nada es para que Thomas y los caballos descansen. Según Johnny ya debemos estar por la mitad del camino. Solo nos quedamos un par de horas hasta que despertaron. Volvemos a caminar cuando aún siquiera ha amanecido.
Estoy segura de que, si esto sucediera en uno de los libros que leo, lo más probable es que la protagonista estuviera todo el tiempo pegada a su enamorado, acurrucándose juntos y apoyándose entre ellos, lo más probable es que incluso se hubieran besado ahí por primera vez. Lamentablemente este no es uno de los libros que me gusta leer, y en lugar de estar pensando en algo romántico (que no voy a negar, siempre he querido experimentar realmente mi idea del amor) mi mente divaga entre recuerdos con mis amigas, mi hermana, Eira, Harley.
No me malentiendan, me gusta estar con los chicos, los amo, pero no es lo mismo que estar acompañada de otra mujer, me entienden ¿no?
Todo el día siguiente los cabellos andan prácticamente sin parar, hasta el atardecer, los dejamos descansando a la orilla de un río que pasa a través de las montañas. Decidimos que es más fácil y seguro para los caballos si subimos a pie.
Tomamos solo lo necesario para comenzar a subir antes del anochecer. El plan es ir y venir lo más rápido posible para pasar la noche a la orilla del río y volver a nuestros reinos.
Siento como el ambiente se empieza a tensar a medida que subimos las montañas. Trato de no mirar alrededor, sé que lo único que veré serán los bosques muertos y los círculos protectores desvaneciéndose más cada día.
-A partir de ahora todos debemos estar alerta a cualquier sonido – habla Kael.
- Miren por donde pisan, no queremos ningún herido – agrega Thomas, como siempre queriendo llamar la atención.
- ¡Los nixies ya están listos! – grita Draven al final de la fila.
Continuamos todo el camino en silencio, pendientes a cualquier anormalidad que se presente. Las armas están cargadas y tenemos en mente cualquier movimiento de pelea que nos pueda servir.
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Editado: 12.07.2026