Mis piernas se mueven a toda velocidad entre túneles y túneles intentando encontrar alguna señal de vida de mis amigos. Juraría que he estado dando vueltas en círculos. Me enfoco en el sonido de una gotera para tratar de ubicarme. Mientras más corro más lejos me siento del lugar.
Me encuentro con una pared sin más camino. Doy la vuelta volviendo por donde llegué. Mis pies están adoloridos y el polvo entra por mi nariz haciéndome estornudar repetidas veces.
Me detengo a tomar aire y descansar mis piernas. Lo único que veo es un largo y estrecho camino oscuro que no parece tener fin. Un humo blanco llega desde el final de pasillo. El olor salado de las paredes se mezcla con la pólvora que acompaña al humo.
Instintivamente me alejo del humo blanco que se esparce por el piso. Todo el humo se transforma en una pared de fuego de un segundo a otro. Impidiéndome aún más el paso. Obligo a mis piernas a seguir corriendo tras notar que la pared se expande en mi dirección.
Una serie de detonaciones en alguna parte de las cuevas captan toda mi atención. Varios caminos aparecen ante mí. Decido seguir el que tiene mayor ruido de detonaciones, esperando no encontrar ningún cuerpo conocido para mí. Antorchas comienzan a iluminar mi camino a través del túnel. Las detonaciones continúan sonando más fuerte y con más repeticiones.
Un espadazo de piedra pasa a solo centímetros de mi cara. Suelto una patada al aire, descubriendo accidentalmente la presencia de un esqueleto en el lugar. Arranco una antorcha de la pared usándola como herramienta de defensa contra el esqueleto.
La antorcha no aguanta mucho contra la espada del esqueleto. Tomo sus muñecas jaloneando la espada entre sus manos, pero su agarre es demasiado fuerte. Entre mis intentos de desarmarlo logra romper mi mochila haciendo que todo el contenido caiga en el suelo.
Un ligero resplandor me llama la atención desde el piso a mi lado. La manopla que Elowen me dio como defensa está ahí tirada, iluminada por las antorchas aún en la pared. Me agacho y jalo la pierna del esqueleto haciéndolo caer sobre su espalda. Me da tiempo para estirarme a recoger la manopla y ponérmela.
No sirve de mucho contra él debido a que es solo un puñado de huesos, pero a mí me da mayor seguridad traerlo.
Me levanto del piso y capturo su cabeza entre mis manos, girándola hasta separarla de su cuerpo. Un fuerte empujón desde mi espalda me hace tambalear. Otro amigo esqueleto de se une a la pelea. Mínimo este no lleva armas sobre él.
Jalo el brazo del segundo esqueleto y lo giro esperando causar algún tipo de daño. El primero sigue debajo de mí buscando su cabeza con sus manos. El aire se siente denso.
Nuevamente nos alcanza el humo blanco que se desliza por el piso. Desesperada, arranco el brazo de su cuerpo y lo tiro al piso sobre el otro esqueleto. Doy varios brincos fuertes sobre sus cuerpos logrando quebrar algunos huesos.
Corro en dirección contraria al humo. Siento como el humo se transforma en fuego solo segundos después de correr. El sonido de las detonaciones es tan fuerte que me hace doler cabeza.
Al girar en una esquina, un grupo de esqueletos me encuentra y ninguno duda en correr hasta mí. Sus huesos crujiendo al ritmo de sus pasos, mis manos cubriendo mis oídos y las detonaciones más fuertes que nunca.
Mi cuerpo vuela por el aire atravesando varios túneles al tiempo que escombros, huesos y piedras me golpean. Reboto en una pared y mi cuerpo cae de cara contra el piso. Las detonaciones se detienen. Levanto la vista apreciando mi alrededor. El rojo de pequeños incendios que quedaron tras el desastre de detonaciones se logra ver en distintos lugares del ahora gran hueco en medio de la montaña.
Siento la piel sudada y la cara cubierta de tierra y polvo. En el centro del lugar una figura reluciente en rojo y negro se eleva lentamente. Un rayo de iluminación entra desde un orificio en lo más alto de la cueva.
La figura baja la intensidad de su brillo y los esqueletos que no fueron destruidos con las explosiones corren a formarse detrás de aquella figura. La mujer que antes ví en la habitación flota sobre sus cabezas dedicando miradas matadoras.
- ¡ENCUÉNTRENLOS A TODOS! – solo necesitó gritar eso con una voz increíblemente grave para que todos los esqueletos salgan corriendo en distintas direcciones a través de los túneles.
Tras su salida, la mujer gira su cuerpo lentamente como si se tratara de una muñeca de aparador, y lo parecería si no fuera por los ojos ardientes en blanco que me observan fijamente. Un par de enormes alas escamosas se desprenden de su espalda, transportándola hasta mí.
Gracias a los entrenamientos de Elowen, tengo la suficiente fuerza para levantarme y caminar hacia ella.
- ¿Quién eres y qué haces aquí? – me gana la pregunta al verme acercarme sin tartamudear.
- Soy Lyra Weissman. Y estoy aquí con un solo objetivo. No quiero dañar a nadie y espero que usted tampoco.
- ¿Tú eres la famosa escritora?
- Sí
El fuego en ella se apaga mientras baja a pararse frente a mí. Una sonrisa le invade el rostro.
-Qué curioso. Es justo a ti a quien a buscaba
- ¿Para qué me necesitaba?
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Editado: 12.07.2026