Kael
Todas mis opciones se ven interrumpidas por detonaciones o paredes de fuego. Thomas y yo nos habíamos decidido por seguir a Lyra, en algún momento terminamos separados y perdidos entre las cuevas.
Hasta ahora he caminado por más de una hora y no me he encontrado con nadie más que algunos esqueletos estorbando mi camino.
Giro mi mano cortando la cadera de un esqueleto en dos partes. Cinco de ellos me había escuchado entrar en un área de la cueva. No tenía intenciones de revisar nada, pero el tener un grupo de esqueletos concentrados en un mismo punto me lleva a pensar que algo ocultan.
Un par de manos huesudas me aprietan el cuello encajando sus dedos en mi piel. Siento como logra atravesarla perforando en al menos tres puntos de mi garganta. Corto su mano con la espada logrando inmovilizar esa parte para desprender sus dedos de mí.
Corro entre las paredes de piedra hasta toparme con un camino sin salida. O al menos eso parece.
En la parte inferior del muro hay una abertura lo suficientemente grande como para lograr pasar del otro lado.
Una habitación iluminada está ante mis ojos. Salgo detrás de varias pacas de algas y plantas con las que generalmente hacen alimento para Astras. Abro un portón de madera saliendo delante de muchos otros portones alineados enfrente y a los lados. Pareciera un establo, pero versión gigante. Lo suficientemente grande como para ocultar Fynéras o Kelpies.
Camino por el gran pasillo entre los cajones hasta final. Es otra entrada desde el exterior. Es tan grande que me sorprende no haberla encontrado nunca. La salida da directo a las vistas del mar de Vesperis. En el aire. Todo el grupo de Fynéras da un espectáculo girando alrededor del mar.
Una rompe la formación, volando en mi dirección. Siento una gota de sudor frío recorrer mi frente, seguramente ya me vio. El nudo en mi estómago se desarma cuando la veo subir más. Escucho sus patas detenerse sobre la superficie arriba de mí.
Regreso por el gran pasillo, llegando a la puerta que se encuentra en el otro extremo. Un túnel largo pero adornado con antorchas me lleva por varios minutos de caminata hasta encontrarme con una lujosa habitación en rojo y negro. Nadie se encuentra en el lugar, sin embargo, no parece inhabitado. No hay polvo sobre los muebles y parece que alguien usó esta cama hace poco.
Sigo mi camino a través de otro túnel conectado a esa habitación. Y para hacerlo más emocionante, descubro que ese túnel está conectado a seis túneles más. A este punto considero que es más fácil encontrarlos desde afuera que paseando entre túneles por horas.
Un extraño humo blanco que se desliza por el piso desde no de los túneles. El humo se prende en fuego sin previo aviso, tapando mi paso. Corro de regreso al establo de Kelpies para tomar su misma salida. Más Kelpies han roto la formación volando al mismo lugar que el primero.
Es la única prueba que necesitaba para confirmarme que algo que raro sucede arriba. Salgo pegado al borde de la montaña, deteniéndome de las piedras sobresalientes de la pared.
Rugidos y disparos de magma golpeaban el piso. Algunas salpicaduras alcanzan a llegar cerca de mí. Escalo la montaña como las veces que me tocó subir a mi esfera sin ayuda de las Fynéras. Mi cara se asoma logrando ver a una mujer volando a pocos metros sobre el suelo.
El cuerpo de Lyra aterriza frente a ella y luego vuelve a levantarse en el aire zangoloteándose por todos lados. Sus extremidades están muy aguadas, pero de alguna forma se logra mover.
Entiendo que está siendo controlada al momento en que sus extremidades se contorsionan en diversas posiciones. Empujo mis brazos levantando mi peso hasta salir del acantilado.
Corro hacia la mujer que controla a Lyra y salto en un intento de bajar a aquella mujer del aire, pero un cuerpo me taclea haciéndome caer de espaldas contra el pasto.
Recibo un fuerte puñetazo en el rostro sintiendo sabor metálico de la sangre cubriendo mis mejillas. Detengo su puño con mis manos desviando su ataque. El forcejeo nos hace dar la vuelta y termino sobre el hombre de bigotito de mago golpeando su rostro como respuesta.
Me despego de él para tomar mi espada. Un par de manos me toman por los tobillos, jalando mi cuerpo hacia atrás. La espada queda tirada a unos centímetros de mi mano. A tropezones, el peso del hombre se mueve sobre mí intentando tomar mi espada. Doy un codazo al aire y afortunadamente le pego en el abdomen.
Lo empujo lo más lejos que puedo para deslizarme por mi espada. El hombre se levanta rápidamente, poniendo su cuerpo como barrera a la mujer que manipula a Lyra.
-Ni se te ocurra acercarte a mi esposa – escupe el hombre
Frunzo el ceño ante tal declaración.
Miro a mi alrededor en busca de los nixies, pero no hay ninguno. Lyra está siendo manipulada de una forma horrible y nadie más parece estar cerca.
Su boca empieza a escupir palabras que no logro identificar. Corro hacia él con la espada bien puesta a la altura de abdomen. De un movimiento de manos causa un desequilibrio en mi cuerpo, logrando esquivarme fácilmente.
Caigo sobre una rodilla con el espectáculo de Lyra y la mujer sobre mi cabeza. Un ligero movimiento en el brazo de Lyra hace que la mujer se enfurezca. Al parecer está encontrando la manera de recuperar su cuerpo.
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Editado: 12.07.2026