Capítulo 19: El siguiente movimiento del tablero
La sala de conferencias del Consejo Estudiantil poseía una atmósfera de rigidez que siempre me había resultado reconfortante. Las paredes revestidas de paneles acústicos oscuros, la mesa de roble macizo de diez metros de largo y las luces LED empotradas en el techo proyectaban una luz blanca, nítida y corporativa que eliminaba cualquier rastro de espontaneidad. Yo estaba sentada en la cabecera, con la espalda perfectamente recta contra el respaldo de cuero de mi sillón presidencial, manteniendo las manos entrelazadas sobre la superficie pulida. A ambos lados de la mesa, los demás miembros del Consejo ocupaban sus respectivos asientos, organizados de acuerdo con su rango jerárquico, sosteniendo carpetas de expedientes y dispositivos digitales listos para desglosar los informes métricos sobre los resultados del Festival Deportivo.
A mi derecha, la coordinadora del departamento de prensa y registro visual aclaró su garganta antes de activar el proyector holográfico del centro de la sala.
—Las fotografías del evento principal quedaron excepcionalmente bien, presidenta —anunció la chica, deslizando los dedos por su pantalla para proyectar las imágenes flotantes sobre la mesa—. He seleccionado personalmente las que consideré más destacables por su composición y dinamismo técnico, aunque toda la base de datos está completamente disponible en el archivo compartido del servidor central para que podamos emitir una opinión presupuestaria definitiva antes de la impresión.
Mis ojos oscuros recorrieron las imágenes que flotaban en el aire: atletas cruzando la línea de meta, la multitud agitando banderas, los puestos de pintura del ala este... y, finalmente, una ráfaga de capturas de la carrera de diez mil pies. En la pantalla flotante apareció la figura de Mateo, con el torso cubierto de sudor y la clavícula extendida un milímetro por delante del corredor de ingeniería mecánica. Al ver la imagen, una chispa latente de la noche anterior cruzó por mi mente legal, pero bloqueé el pensamiento de inmediato de forma mecánica.
—Confío plenamente en tu juicio y en tu criterio de selección —declaré con mi habitual tono gélido y protocolar, manteniendo la vista fija en los documentos digitales—. Selecciona un grupo de las mejores imágenes para el periódico oficial de la escuela. Transmíteles la directriz explícita de que deben redactar un informe estrictamente positivo, enfocado en el éxito logístico, la alta competencia y el rendimiento institucional del festival. Las demás fotografías del archivo también pueden ser entregadas a la mesa de redacción bajo una condición punitiva: diles con total claridad que si intentan publicar chismes, conjeturas de carácter privado o cualquier elemento ajeno al desarrollo deportivo del evento, la facultad de derecho aplicará una sanción administrativa inmediata con suspensión de créditos de prensa.
La chica asintió con rapidez, tomando nota del apercibimiento en su agenda digital. Sin embargo, en el extremo izquierdo de la mesa, uno de los voceros de la carrera de relaciones institucionales apoyó los codos en la mesa con una sonrisa de audacia burocrática.
—¿Y qué tal resultó la cita con la estrella del deporte, presidenta? —preguntó el chico, con un tono de curiosidad impertinente—. Las métricas de recaudación del Consejo se triplicaron gracias a esa recompensa.
Un estremecimiento sutil e involuntario me recorrió la columna vertebral, y por una milésima de segundo sentí que el calor del sonrojo de la noche anterior amenazaba con subir por mi cuello. No obstante, obligué a mis músculos faciales a congelarse en una máscara de hielo absoluto, sosteniendo la mirada del vocero con una fijeza implacable que desmanteló su sonrisa en el acto.
—Redacta un informe positivo de la jornada —ordené, ignorando por completo la pregunta personal y proyectando mi voz con una autoridad cortante—. Dale toda la atención mediática y el espacio editorial al equipo de baloncesto y a su capitán por haber obtenido el primer lugar absoluto en el medallero. Entre menos me mencionen a mí en la redacción de la crónica, mejor será el balance del Consejo.
Los miembros de la mesa asistieron en silencio, entendiendo que el caso penal de mi vida privada estaba completamente cerrado para el debate público. La secretaria general tomó la palabra para cambiar de folio.
—Bien, creo que eso cubre todo el cierre del área atlética, presidenta —declaró la estudiante—. Es hora de que empecemos a prepararnos de forma inmediata para el Festival Cultural del próximo mes.
—Correcto —asentí, enderezando los folios de mi mesa—. De acuerdo con los estatutos tradicionales del campus, cada carrera universitaria elegirá un tema específico para su stand de exhibición.
A mi lado, Zul dejó escapar un suspiro largo, pesado y visiblemente cansado, frotándose las sienes ante la perspectiva de otra semana de jornadas de dieciséis horas de trabajo administrativo.
—Como parte de la sección residencial Élite Special, yo me encargaré de coordinar los proyectos de los cinco departamentos que hoy dirigimos nosotros por cuestiones de promedio académico —añadí con firmeza—. Por favor, ustedes encárguense de supervisar y aprobar las propuestas de las demás carreras de la universidad. Estaremos en contacto continuo a través de la plataforma para ver qué espacios físicos e insumos quedan disponibles en el inventario central.
Todos los miembros del Consejo se levantaron de sus asientos de forma coordinada, recogieron sus carpetas y abandonaron la sala de juntas en una fila ordenada. Una vez sola, apagué el proyector, tomé mi tablet y caminé con paso firme por los pasillos del campus hacia la seguridad arquitectónica de la residencia Élite Special.
Al cruzar el umbral del departamento común, noté que todos estaban reunidos en la inmensa estancia de diseño minimalista. Karen limpiaba un juego de cuchillos de chef en la barra de granito, Rabi revisaba líneas de código en su terminal portátil cerca de la ventana, Timoteo ordenaba unos bocetos de carbón sobre la mesa de centro y Mateo se encontraba sentado en el sofá principal, lanzando una pequeña pelota de tenis contra el techo con un ritmo constante.
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Editado: 04.07.2026