Cuando Zhou Chun estaba en el momento mas peligroso de su combate contra Mao Tai, tuvo la fortuna de que llegara el daoista ebrio para ayudarlo.
La luz de espada de Mao Tai y la del daoista ebrio chocaban en el aire sin que ninguno pudiera imponerse. De pronto se oyo un silbido que rasgo el cielo, y cinco lineas rojas cruzaron hacia ellos.
El daoista ebrio no quiso prolongar la pelea. Tomo a Zhou Chun bajo el brazo, retiro su luz de espada y salio volando hacia la ciudad. Zhou Chun cerro los ojos. Solo sentia el viento rugir junto a sus oidos. Poco despues descendieron en un lugar apartado, fuera del templo de Wuhou, en las afueras de Chengdu.
Zhou Chun se arrodillo de inmediato y agradecio haberle salvado la vida.
El daoista ebrio no contesto. Camino hasta una choza de paja, empujo la puerta y lo hizo entrar. La celda estaba limpia y ordenada. Dentro habia dos jovenes acolitos taoistas de doce o trece anos. Al verlos llegar, fueron enseguida por te.
El daoista ebrio supuso que Zhou Chun aun no habia cenado y ordeno preparar vino y comida. Cuando los dos muchachos salieron, Zhou Chun volvio a arrodillarse y le rogo una y otra vez que lo aceptara como discipulo.
El daoista ebrio dijo:
-Por tu corazon y tus bases, no es que no puedas formarte. Pero ya tienes cuarenta anos y no conservas cuerpo de muchacho. Aprender la espada te resultaria especialmente dificil. Si me tomas por maestro, temo que solo sufriras en vano.
Zhou Chun insistio con amargura.
El daoista ebrio anadio:
-No es que yo no quiera aceptarte. Quien debe recibirte es uno de los Dos Ancianos de Songshan, tambien uno de los Tres Inmortales del Mar del Este. Su poder supera al mio cien veces. El posee una pildora divina que nutre la medula y fortalece el espiritu primordial. Aunque hayas perdido la condicion de muchacho, eso no sera obstaculo. Piensa bien: si no fueras alguien destinado a nuestra escuela, por que iba yo a seguirte desde Emei hasta aqui?
Zhou Chun comprendio que hablaba con sinceridad y no se atrevio a forzarlo. Pregunto varias veces quienes eran los Dos Ancianos de Songshan, pero el daoista ebrio solo respondio que, cuando llegara la ocasion, lo sabria; decirlo antes no serviria de nada.
Al poco rato, los acolitos trajeron comida y vino. Zhou Chun comio, agotado por todo lo ocurrido durante el dia, y luego ellos lo llevaron a una habitacion lateral para dormir.
A la manana siguiente desperto temprano y fue a saludar al daoista ebrio, pero este ya habia desaparecido.
Los dos acolitos se llamaban Song'er y He'er. Zhou Chun pregunto a Song'er:
-Adonde fue el maestro? Anoche, con tanta prisa, ni siquiera pude preguntarle su verdadero nombre. Ustedes dos lo siguen desde hace anos; seguramente lo saben.
Song'er respondio:
-Nuestro maestro casi nunca esta en el templo. A veces pasan dos o tres meses sin que vuelva una sola vez. Esta manana se marcho sin dejar recado. En cuanto a su nombre, nosotros tampoco lo sabemos. La gente de fuera, como le gusta beber, lo llama daoista ebrio. Quien viene a buscarlo tambien pregunta por el daoista ebrio. Supongo que ese es su nombre.
Luego le explico que aquel lugar se llamaba Biyun'an. Era el sitio de practica de Suyin, discipula mayor de la divina monja Youtan. El daoista ebrio apreciaba su tranquilidad y lo habia tomado prestado por un tiempo. Ellos llevaban alli poco mas de medio ano, y casi nadie los visitaba.
-Si usted esta solo en Chengdu -dijo Song'er-, por que no trae su equipaje y se queda aqui? Oi al maestro decir que sus artes marciales son muy buenas. De paso podria ensenarnos algo. Quiere?
Zhou Chun vio que el muchacho era listo. La ermita era mucho mas limpia que la posada, y si el daoista ebrio lo habia llevado hasta alli, seguramente no se opondria a que se quedara. Acepto de inmediato. Pregunto el camino, regreso a la posada, pago la cuenta, recogio sus cosas y se mudo a Biyun'an para evitar problemas. Desde entonces casi no salia.
El daoista ebrio no volvio durante muchos dias. Zhou Chun pasaba el tiempo conversando con Song'er y He'er, y no se sentia demasiado solo.
Era un hombre con experiencia. Cada vez que la charla tocaba las artes marciales, encontraba manera de esquivar el tema. No queria presumir sin saber donde estaba parado.
Una manana se levanto muy temprano y oyo en el patio un sonido apenas perceptible de saltos. Se acerco a la ventana y vio a Song'er y He'er, cada uno con una espada de bambu, practicando entre ellos.
Al principio no parecia nada extraordinario. Sus movimientos eran lentos, como si solo marcaran posturas, aunque muy firmes. Pero Zhou Chun tosio sin querer. Los dos muchachos comprendieron que los estaba mirando y empezaron a mostrar sus habilidades.
Las estocadas se hicieron cada vez mas rapidas. Saltaban y caian como aves de presa. Aunque Zhou Chun era experto en la espada Liuhe, no podia distinguir sus desplazamientos.
Song'er dejo una abertura intencional y uso una forma llamada "la grulla inmortal despliega las alas". He'er no perdio la ocasion. Con la izquierda hizo el gesto de espada y con la derecha ejecuto "la serpiente larga entra en la cueva".
-Ahora! -grito, lanzandose contra el pecho de Song'er.
Zhou Chun penso que Song'er no podria defenderse. Pero Song'er no retiro el golpe ni bloqueo. Apoyo apenas un pie, siguio el impulso y se elevo en el aire con la forma "la golondrina atraviesa las nubes". Luego cayo oblicuo, como un aguila atrapando una liebre, y ataco la espalda de He'er.
He'er oyo el viento detras de la cabeza. Se agacho, giro, quedo de espaldas contra el suelo y con el rostro hacia arriba, usando una postura invertida de la espada de los Ocho Inmortales ebrios. Apenas habia esquivado la estocada cuando algo volo hacia su cara.
-Bien venido! -grito.
Desde el suelo hizo un salto de carpa, se alzo de lado siete u ocho pies, apoyo un pie sobre el otro, dio dos o tres impulsos y alcanzo una rama de osmanthus frente al patio. Se sento alli, jadeando.