Zhuyun Sou, el Anciano que Persigue Nubes, no respondio de inmediato. Cerro los dedos, hizo un calculo y dijo:
-No. Todavia no. Aun faltan varias personas destinadas a esta calamidad. Y si se va a arrancar el mal, hay que hacerlo de raiz. Tengamos paciencia unos dias. Cuando lleguen sus refuerzos, los atraparemos a todos de una sola vez, para que no vuelvan a hacer dano al mundo.
Luego explico que, si atacaban el templo Ciyun en ese momento, los monjes estarian aislados, pero ellos tambien eran pocos. Los Cuatro Guardianes, Mao Tai y los discipulos perversos de Zhitong pertenecian a escuelas heterodoxas, pero no eran faciles de vencer. Wei Qing y Zhou Chun no dominaban la espada; Sun Nan y Qingyun si, pero apenas podrian igualar a Mao Tai y los otros.
-Hace poco encontre al maestro de Sun Nan, Li el Barbado -anadio Zhuyun Sou-. Como corre mucho, le pedi que invitara a varios amigos. Quedamos en reunirnos el primer dia del primer mes del ano que viene en tu Biyun'an. Entonces decidiremos como destruir el templo y cortar el mal de raiz.
El daoista ebrio asintio.
-Lo que dice el senior es muy razonable. Pero al venir encontre a Qingyun. Me rogo varias veces que la ayudara. Quiere ir esta noche al templo Ciyun para averiguar que ocurre. Usted conoce de antemano los movimientos del destino; puedo dejarla ir?
Zhuyun Sou sonrio.
-Hace anos Kuxing Toutuo me dijo que el florecimiento de nuestro Camino dependia de las dos Yun. Una de ellas cultiva amargamente en Jiuhua; esta otra avanza con tanta decision que da gusto verla. Que vaya, pero tu no debes mostrarte. Ayudala solo desde la sombra. En cuanto obtenga una pequena victoria, que regrese. Si Zhitong descubre ahora nuestra gran accion del ano proximo, podria llamar a los restos de la banda de su maestro muerto y darnos mas trabajo en el futuro.
Dicho esto, Zhuyun Sou se despidio del daoista ebrio y se llevo a Zhou Chun, Wei Qing y Sun Nan.
Zhou Chun acababa de reencontrarse con su hija. Apenas habian cruzado unas palabras y ya debian separarse. No pudo evitar la tristeza.
Zhuyun Sou le dijo:
-Tan atado a los sentimientos familiares, como vas a parecerte a un espadachin? Ella vencera esta noche. Manana padre e hija podran hablar con calma. Para que apurarse?
Zhou Chun solo pudo advertir a Qingyun que no fuera descuidada y que obedeciera al daoista ebrio. Qingyun prometio hacerlo, y todos se separaron.
En el templo Ciyun, el feroz monje Zhitong llevaba uno o dos meses de mal humor. Zhang Liang, la Peonia Rosada, habia desaparecido al salir a cometer sus fechorias; Zhou Yuncong habia escapado de la mazmorra; el viejo Zhang y su hija habian abandonado la casa. Todo eso lo irritaba.
Para colmo, Mao Tai ardia por vengarse y queria salir una y otra vez a buscar a Zhou Chun. Zhitong siempre lo detenia. Mao Tai empezo a creer que Zhitong era cobarde, y entre los dos nacio una grieta.
El origen mas inmediato de su pleito era Yang Hua.
Zhitong era brutal y depravado, pero habia aprendido de la ruina de su propio maestro. Habia levantado Ciyun con mucho esfuerzo y por eso rara vez cometia crimenes cerca del templo. Dos veces al ano enviaba a sus Cuatro Guardianes a provincias vecinas, donde robaban, extorsionaban y traian mujeres cautivas. Las que se resistian morian pronto; las que cedian por miedo quedaban convertidas en juguetes de la casa y, cuando Zhitong se cansaba, pasaban a manos de otros monjes segun el rango de cada cual.
Tres anos antes, en el templo capturaron a una ladrona llamada Yang Hua. Zhitong quiso castigarla de forma humillante y despues matarla, pero pronto quedo prendado de ella y la guardo para si. Mas tarde, cuando quiso atraer a Mao Tai y ganarse tambien a su maestro, le entrego a Yang Hua como favor.
Mao Tai la recibio como si fuera un tesoro raro. Zhitong, en cambio, no pudo olvidarla. Ninguna otra mujer le sabia igual. Se arrepentia, pero no queria reconocerlo. Cuando Mao Tai no estaba, buscaba a Yang Hua a escondidas; ella, sabiendo que los dos estaban atrapados por el deseo y el orgullo, los provocaba a ambos.
Al poco tiempo Zhitong hizo traer a otras dos mujeres y sugirio a Mao Tai cambiar a Yang Hua por ellas. Mao Tai no queria, pero vivia bajo el techo de Zhitong y no podia negarse abiertamente. Desde entonces compartieron aquel vergonzoso arreglo. Cada uno se tragaba los celos por salvar la cara.
Aquella noche correspondia a Mao Tai estar con Yang Hua. Pero durante el dia, resentido porque Zhitong no le permitia buscar venganza, Mao Tai habia salido en secreto a Chengdu para averiguar el paradero de Zhou Chun.
No encontro al enemigo. En cambio, oyo que la autoridad del condado habia ejecutado aquella manana a un criminal acusado de raptar y asesinar mujeres. Como temian que sus compinches intentaran rescatarlo, lo habian ajusticiado dentro del propio tribunal. El cadaver ya habia sido llevado fuera de la ciudad.
Mao Tai penso enseguida en Zhang Liang. Siguio el rastro hasta un cobertizo. El cuerpo estaba cubierto con una estera de juncos, a la espera de entierro. Cuando levanto la estera, vio que era su discipulo. La cabeza estaba separada del cuerpo y las piernas habian sido mutiladas. Junto al muerto seguia clavado el cartel oficial: "Gran bandido culpable de raptos y asesinatos; ejecutado: Zhang Liang."
Mao Tai casi se desmayo. Sabia que los alguaciles del condado nunca habrian podido vencer a Zhang Liang por si solos. Alguien poderoso estaba detras.
Su afecto por Zhang Liang era profundo y torcido, anterior incluso a la relacion de maestro y discipulo. Cuanto mas pensaba en ello, mas le dolia. Decidio volver al templo y consultar con Zhitong como descubrir al verdadero enemigo.
El encargado local regreso de comer y vio a un monje enorme levantando la estera del cadaver. Le parecio sospechoso y se acerco. Mao Tai dijo que era monje de Ciyun y que, por compasion, no podia permitir que un muerto quedara asi. Saco mas de veinte taeles de plata: veinte para comprar un ataud y el resto para vino.