Desde que escucho a Tao Quan, Tao Jun habia empezado a mirar con cuidado cada movimiento de aquella gente. Al ver que llegaba un visitante y que Sai Suqin se apresuraba a salir, comprendio que si iba de frente los instructores lo detendrian. Fingio entonces una urgencia y rodeo por el jardin.
Apenas llego, vio a Sai Suqin soltar un golpe furtivo contra aquel hombre pobre. Tao Jun se disgusto mucho. Una prueba de artes marciales debia hacerse a tambor y gong, cara a cara; no con emboscadas. Pero el forastero ni siquiera parecio sentirlo, mientras Sai Suqin, por el contrario, daba muestras de dolor.
Tao Jun lo siguio desde lejos. Cuando los dos entraron en la habitacion, se quedo escuchando bajo la ventana. Vio bastantes miserias de Sai Suqin y oyo las palabras del forastero; solo entonces entendio que siempre habia sido engañado por aquellos hombres. Furioso, salto dentro, hizo una profunda reverencia al visitante y dijo:
"Valiente, puedo preguntar su honorable nombre? Yo, Tao Jun, aunque estudie artes marciales durante algunos años, he sido engañado todo este tiempo y no he recibido una transmision verdadera. Si usted quiere medirse con los instructores de mi casa y permite que yo sacie los ojos viendo el combate, lo recibire con todo gusto."
Sai Suqin maldijo en secreto a aquellos inutiles por no haber retenido a Tao Jun. Sabia que el asunto estaba descubierto; entre la verguenza y la prisa, no espero la respuesta del visitante y se adelanto:
"Los hombres de artes marciales tenemos por norma poner la cortesia primero. Si no es absolutamente inevitable, preferimos perder algo de palabra antes que pasar a las manos y romper la armonia. Este instructor Zhao es un heroe famoso de Chengdu. Vino porque admira el gran nombre del joven señor. Yo temia que la habilidad del joven señor aun no estuviera madura y que un descuido dañara el principio de hacer amigos por medio del combate. Como el joven señor busca justamente hombres capaces, pensaba hablar con el instructor Zhao para que se uniera a nosotros y estudiara artes marciales con usted dia y noche. No debe usted malinterpretarlo."
Zhao Xinyuan solto una carcajada. "Su honorable instructor de veras tiene flores de loto bajo la lengua. Yo, Zhao Xinyuan, no tengo ningun interes en engañar profanos para ganarme la comida, ni estoy a la altura de entrar en su grupo. Pero si se trata de acompañar a los señores instructores en unas vueltas, para mi seria un honor."
Tao Jun vio que Sai Suqin aun queria engañarlo y se lleno de ira, aunque no podia estallar. Rio friamente dos veces. "Ya que el instructor Zhao insiste en medirse, para que detenerlo? Vamos, vamos. Yo sere testigo. A quien gane le entregare cincuenta taeles de plata como premio. Que les parece?"
"El joven señor si habla con franqueza", dijo Zhao Xinyuan. "Yo, Zhao, estoy muy de acuerdo."
Sai Suqin comprendio que el asunto se habia torcido y que el no era rival. De pronto fruncio el ceño: se le ocurrio un plan. Propuso que, como ya caia la tarde, Zhao descansara una noche y que todos los instructores se reunieran al dia siguiente en el prado de la villa para decidir la superioridad. Tao Jun, deseoso de retener a Zhao y tantearlo, acepto. Zhao Xinyuan tampoco se nego con firmeza.
Tao Jun dejo a Zhao Xinyuan alojado en su propio estudio. Ordeno a la cocina preparar vino de bienvenida y cedio a Zhao el asiento de honor. Zhao no hizo ceremonias; tras preguntar los nombres de los instructores, dijo "con permiso" y se sento directamente.
Cuando el vino iba a medias, Tao Jun dejo ver su deseo de contratarlo. Zhao Xinyuan rio. "Ahora entiendo por que en el jianghu dicen que el joven señor ama hacer amistades, que recibe buenos y malos, finos y toscos, sin escoger demasiado. Yo, Zhao, ando errante por los cuatro mares y sufro por no tener donde alojarme. Que usted me quiera retener es mas de lo que podria pedir. Pero aun no me he medido con estos señores instructores, y usted no sabe si tengo alguna capacidad. Como podria aceptar sin mas? Si pierdo ante ellos, usted perdera rostro por haberme retenido. Si por suerte los derribo, entonces los señores instructores naturalmente me permitiran quedarme aqui a comer una taza de arroz ocioso. Agradezco su gran intencion; esperemos a cruzar manos mañana."
Tao Jun vio el polvo del camino en el rostro de Zhao Xinyuan, el brillo penetrante de sus ojos, su habla franca y su porte abierto. Era por completo distinto de la vulgaridad de los instructores de su casa. Antes siquiera de la prueba del dia siguiente, ya lo admiraba de corazon. En la mesa se dedico a atenderlo a el solo, casi sin mirar a los demas.
Sai Suqin y aquella banda de instructores inutiles, al verlo, apretaban los dientes de odio. Terminada la comida, Tao Jun llevo dos trajes nuevos al estudio. Zhao quiso esperar hasta despues del combate, pero Tao Jun insistio tanto que al final tuvo que aceptarlos. Conversaron un rato y luego cada cual se retiro a dormir.
Despues del banquete, Sai Suqin reunio a los demas. Primero se echaron culpas unos a otros; luego discutieron como enfrentar al enemigo.
Entre ellos habia dos con algo mas de habilidad: uno se llamaba Li Chuo y el otro Huang Nuan. Eran grandes bandidos de las rutas de agua; habian venido a visitar amigos y comparar artes, y los demas los habian persuadido con buenas palabras para que se unieran.
Decidieron que al dia siguiente Li y Huang saldrian primero. Los demas apoyarian despues. Si veian que no podian ganar, calcularian que, por diestro que fuera el enemigo, dos puños no vencen cuatro manos, y se le irian todos encima. Si aun asi no vencian, al final cada uno soltaria a la vez las armas ocultas que llevaba encima; si no lo mataban, al menos lo dejarian gravemente herido. Despues de herir al de apellido Zhao, si Tao Jun aceptaba explicaciones, bien; si no, prenderian fuego, saquearian hasta dejarlo limpio y cada cual buscaria otro refugio.