Cuando Fayuan hubo terminado de comer y beber, pago la cuenta, bajo de Huanghe Lou y fue a buscar una posada. Apenas llego a la orilla del rio, vio venir de frente a un viejo bajo y flaco, borracho como lodo, con una calabaza de vino en una mano. El hombre caminaba torcido y se le vino encima.
Con la destreza de Fayuan, aquello no deberia haberle importado. Sin embargo no pudo apartarse. Hubo un golpe seco; el viejo le choco de lleno contra el pecho y lo hizo retroceder varios pies. Luego, como si se hubiera asustado de su propio tropiezo, el borracho solto una arcada y le vomito encima el vino que acababa de beber. Sabia que habia causado un desastre, pero ni siquiera dijo una palabra de disculpa. Giro y echo a correr.
Fayuan casi habia caido al suelo, y ahora llevaba la tunica empapada de vino. La ira le subio al corazon. Por un momento quiso soltar su espada y partir al viejo en dos. Pero penso en su propia posicion: si se corria la voz de que habia usado una espada voladora para matar a un anciano borracho, todos se burlarian de el.
Estaba a punto de seguirlo y herirlo a escondidas cuando, bajo la luz de la luna, alzo la vista y vio a alguien detenido en la esquina de la calle. Era el joven que habia visto en la torre.
Fayuan dejo al viejo y se apresuro hacia el. Pero Tao Jun parecio adivinar su intencion; apenas lo vio, dio media vuelta y huyo. Entre ambos habia mas de diez zhang. Fayuan no habia esperado que Tao Jun se escondiera de el, de modo que al principio no camino muy rapido. Cuando quiso acelerar, el joven ya habia entrado en un callejon que se dividia en tres senderos. Fayuan no supo por cual habia escapado y se quedo inmovil un momento.
Entonces recordo que el viejo de antes le habia parecido conocido, como si lo hubiera visto en algun lugar. Tambien recordo su propio dominio de la espada y de las artes internas y externas. Sus pasos eran firmes como el monte Tai; aunque lo golpearan con una fuerza de decenas de miles de jin, nadie deberia poder moverlo ni un cabello. Como era posible que un borracho casi lo hubiera derribado?
Cuanto mas lo pensaba, mas convencido estaba de que aquel hombre no era una persona comun, sino alguien extraordinario que habia venido a jugar con el. Miro su tunica nueva, ahora hecha un desastre, y sintio rabia y verguenza.
Espero un rato, pero el joven de la torre no volvio a aparecer. No tuvo mas remedio que buscar una posada. Alli limpio la tunica con un pano humedo y la puso cerca del fuego para que se secara. Sentado en el cuarto, empezo a sospechar que el joven y el viejo eran complices.
Al fin tomo una decision: si el joven no pertenecia a la escuela enemiga, de algun modo lo haria caer en su red y lo tomaria como discipulo, para que no lo aprovecharan otros. Si ya era discipulo de Emei, lo mataria antes de que su cultivo y su espada maduraran, y asi cortaria un peligro futuro.
Despues de preparar aquel calculo tan conveniente, Fayuan se sento con las piernas cruzadas. Cuando termino su practica, ya era la tercera vigilia. Supuso que la tunica estaria seca y fue a buscarla.
Al llegar junto al fuego, quedo helado. La tunica habia desaparecido, y con ella tambien las mas de diez onzas de plata suelta que Qin Lang le habia dado.
Fayuan podia volar con espada y recorrer mil li en un dia. Aunque no habia abandonado del todo la comida cocida, conocia ya metodos de respiracion y bigu, y podia pasar varios dias sin hambre. La plata del mundo polvoriento no le servia de mucho. Pero Qin Lang se la habia dejado por si despues necesitaba pagar algo, y ahora estaba en una posada.
No sabia que ladron tan audaz se habia atrevido a jugarle semejante broma. Pero entendia que la perdida era extrana. Su oido era tan fino que podia escuchar caer una hoja. Las puertas y ventanas de su cuarto no se habian movido; no hubo el menor ruido, y aun asi alguien lo habia vaciado por completo. Aquello no podia hacerlo un ladron ordinario. Ni siquiera un inmortal de espada de menor categoria tendria tal habilidad.
Comprendio que un enemigo queria avergonzarlo. Sin tunica ni plata, al dia siguiente no podria salir a ver a nadie, y ni siquiera podria pagar la posada. Como era un famoso inmortal de espada, tampoco podia escabullirse como un rufian cualquiera. El asunto no podia divulgarse, y por eso se encontro en un aprieto terrible.
De pronto penso que todavia era temprano. Por que no aprovechar la noche para entrar en una casa rica y robar algo de plata? Al dia siguiente podria mandar en secreto al posadero a comprarle una tunica de monje, y luego buscar las huellas del enemigo.
Decidido, no abrio la puerta. Unio cuerpo y espada, salio por la rendija de la ventana trasera y se elevo en el aire. Eligio una casa de techo alto y entro volando. Aquella familia tenia bastante plata a mano; Fayuan tomo unos veinte taels, entre piezas grandes y pequenas. Luego busco papel y pincel y dejo una nota:
Paso por aqui falto de fondos de viaje. Tomo prestados veinte taels de plata. En siete dias devolvere el doble. Quien lo divulgue, muere.
Guardo la plata, regreso por el mismo camino a la posada, recogio la luz de espada y se sento. Apenas exclamo "Canhui!" cuando sintio que alguien le tocaba la cintura. Supo que algo andaba mal y volvio la cabeza. En ese instante una cosa le cayo encima y le cubrio la cabeza.
"Malo!", grito Fayuan.
Ya estaba atrapado. En la urgencia no pregunto si era negro o blanco, bueno o malo; solto la luz de espada y corto a ciegas, mientras con las manos intentaba quitarse aquello de la cabeza. Al principio penso que seria algun tesoro magico. Pero al tocarlo lo sintio ligero y blando. Cuando por fin lo arranco y miro, ya lo habia despedazado con su propia espada. Era la tunica que le habian robado.
Por primera vez en su vida alguien lo habia tratado como a un nino. Fayuan estaba avergonzado, furioso y alarmado; no sabia si reir o llorar. Se palpo la cintura. Los veinte taels que acababa de robar tambien habian desaparecido. La tunica habia vuelto, pero ahora estaba hecha jirones y no podia usarse. Robar de nuevo era imposible. El enemigo estaba en la sombra y el en plena luz; por lo que acababa de ver, aquella persona no era inferior a el. Si no sabia retirarse, sufriria una perdida inmediata.