Los cuatro hombres de Jin Guangding eran bandidos lascivos por naturaleza. Desde que Fayuan habia ordenado a Zhitong sujetar a todos los del templo y prohibirles salir a causar problemas, llevaban muchos dias encerrados en Ciyun. A diario veian a Zhitong y a Yu De entregados a sus placeres, mientras ellos no podian tocar nada.
En el templo habia muchas mujeres, pero todas estaban bajo llave ajena. Si querian salir a buscar presas, Zhitong los detenia. Odiaban que Zhitong solo pensara en si mismo y no tuviera consideracion por los demas; pero dependian de su techo, y no les quedaba sino tragarse la rabia.
Ese dia habian llegado muchos expertos. Los cuatro tenian poca antiguedad y escasa habilidad. Aparte de ayudar como criados a los monjes de Ciyun en la recepcion de invitados, ni siquiera les daban asiento cuando los demas hablaban. Su resentimiento crecio.
Al mismo tiempo, sus malos deseos los quemaban. La vispera habian visto como una luz dorada rescataba a Qiu Lin sin que nadie pudiera impedirlo. Por lo que sabian y habian visto, aquel grupo de Ciyun no parecia rival de Emei. Entonces decidieron que lo mas prudente era buscar otra guarida.
A la manana siguiente, los cuatro acordaron una excusa: dirian que iban a Qingcheng Shan para invitar a Ji Deng a venir en ayuda de Ciyun. Zhitong, que siempre los habia visto fingir lealtad, no sospecho nada. Les dio dinero abundante para el viaje y les ordeno ir y volver pronto.
Cuando salieron del templo, Jin Guangding dijo:
"Nosotros vinimos aqui porque el monje ladron Yifan nos perseguia. Esperabamos valernos de esta gente para gozar y vengarnos. Quien iba a pensar que acabariamos trabajando para ellos, sin libertad ni respeto? Ahora ellos y Emei se odian, pero ambos bandos se preparan en secreto. Mejor aprovechemos el frio: iremos a la ciudad, usaremos el nombre de Ciyun para cometer varios asuntos de placer, prenderemos la mecha entre los dos lados, nos quitaremos esta fiebre de encima y luego volaremos lejos, a refugiarnos con los Ocho Demonios. Que les parece?"
Aquellos hombres no se negaban a ningun mal. Como Jin Guangding sabia arte de espada, los otros siempre obedecian sus ordenes. Al oir que podrian atacar mujeres, aceptaron con entusiasmo.
Se separaron para reconocer casas y tender hilos. Ese mismo dia encontraron cuatro o cinco hogares con mujeres hermosas. Ma Xiong y Lu Hu querian esperar a pasada la tercera vigilia para actuar. Bai Jin, en cambio, dijo:
"Hoy debe abrirse el festin. Todavia es temprano; por que no buscamos algunas mas?"
Tambien era que sus culpas estaban colmadas. Aquellas familias que habian visto tenian virtud en la puerta y no debian sufrir la humillacion de esos bandidos.
Los cuatro volvieron a reunirse y caminaron sin rumbo. Sin darse cuenta salieron por la puerta norte. Por entonces aquel sector era el mas desolado.
Ma Xiong dijo:
"Senores, miren donde nos ha traido nuestra busqueda: entre montones de tierra. Volvamos ya. Primero busquemos donde cenar. Con esas cuatro o cinco casas nos basta para divertirnos. Para que correr caminos inutiles? Ademas, ya oscurece; aunque hubiera buena gente, no saldria ahora."
No habia terminado de hablar cuando, junto a unos monticulos del oeste, se oyeron las risas de un muchacho y una muchacha.
"Hermano mayor, mira: solo atrapamos tres liebres y ya se hizo de noche. Volvamos rapido a la finca, o la abuela volvera a reganarnos."
La voz era clara y suave, muy agradable. Los cuatro bandidos se alegraron. Miraron hacia delante y vieron salir de los monticulos a un muchacho y una muchacha. Ambos llevaban una espada corta al cinto y tres liebres silvestres en la mano. Tendrian dieciseis o diecisiete anos, y los dos eran de una belleza limpia y extraordinaria.
Los cuatro sintieron moverse su deseo. Ma Xiong dio un salto y les cerro el camino.
"Ustedes dos, pequenos obedientes, no se vayan. Vengan con nosotros a disfrutar de buena vida."
Antes de que acabara, el muchacho le dio un punetazo en la cara. A Ma Xiong le estallaron estrellas en los ojos y casi cayo al suelo.
Furioso, grito:
"Malcriado que no sabe recibir favor. Ahora veras como te quito la vida."
Tampoco termino esta frase. El muchacho y la muchacha ya habian desenvainado. Ma Xiong saco su arma y salio a combatir. Jin Guangding, Lu Hu y Bai Jin avanzaron tambien.
Quien habria pensado que aquellos dos jovenes no solo tenian artes marciales superiores y cuerpos agiles, sino que ademas sabian usar varias armas ocultas? Al ver que los cuatro se les venian encima, no mostraron miedo. En poco rato dos bandidos ya estaban heridos: Ma Xiong recibio una piedra voladora del muchacho, y Lu Hu una flecha de manga de la muchacha. No eran heridas mortales, pero dolian de veras.
Jin Guangding vio que la situacion no iba bien. Salto a un lado y solto su luz de espada.
Los dos jovenes conocian el peligro. Gritaron:
"Malo!"
Apoyaron los pies, retrocedieron de un salto tres o cinco zhang, se volvieron y huyeron como viento y relampago.
Jin Guangding queria capturarlos vivos. Recogio su luz de espada y los persiguio de cerca, pensando que, cuando estuvieran a su alcance, usaria la luz para cortarles el regreso.
Mientras corria, vio delante a una joven de belleza extraordinaria. Supuso que era companera de los dos muchachos y no le dio importancia. Ya iban a lanzarse todos sobre ella cuando la recien llegada ni siquiera movio las manos: solo sacudio apenas el hombro, y una luz azul salio volando.
Jin Guangding alcanzo a gritar:
"Cuidado!"
Fue tarde. Ma Xiong y Bai Jin ya habian caido.
Lu Hu, que corria ultimo, conservo la vida por un instante mas. Jin Guangding vio lo feroz de aquella espada voladora y solto tambien la suya. Una luz azul y una amarilla se enfrentaron en el aire.
Los dos jovenes, que huian sin mirar camino, notaron de pronto que los enemigos ya no los seguian. Al volver la cabeza vieron a una mujer que combatia con luz azul contra la luz amarilla del enemigo, y vieron que dos de los cuatro bandidos ya habian muerto. Se alegraron y regresaron.