Yuqing Dashi y Tong Yuanqi, el Arcoiris Volador de Diez Mil Li, aguardaron el momento convenido. Cuando Xiaoyue Chanshi y los dos ancianos entraron en combate, descendieron sobre el patio mayor de Ciyun Si junto con Xiao Heshang, Sun Nan y Zhou Qingyun.
Xiao Heshang ya conocia el templo. Deseoso de lucirse ante los mayores, movio la cabeza, oculto su cuerpo mediante la fuga de espada y se escurrio hacia los pabellones posteriores.
Tong Yuanqi, en cambio, era un inmortal de espada de la vieja generacion y no quiso herir a nadie desde las sombras.
—¡Miserables corruptos! ¡Salgan a recibir la muerte!
Dos luces grises volaron desde el salon y tras ellas aparecieron dos monjes corpulentos. Tong Yuanqi rio.
—¿Con un cultivo tan pobre tambien se atreven a presumir?
Senalo. Su luz blanca corto las dos espadas enemigas y, en el siguiente giro, vencio a los monjes. Eran Huiming, el Vajra de Gran Fuerza, y Huixing, el Vajra de Muchos Ojos. Bajo Zhitong habian cometido incontables abusos. Al fin los alcanzo su retribucion: la red del Cielo tiene mallas anchas, pero ningun culpable se pierde entre ellas.
Los monjes que no dominaban la espada hicieron sonar la campana de alarma. En el pabellon posterior, Zhitong conversaba con Mingzhu Chanshi, Ma Jue, Zhu He y Yuchi Yuan. Mingzhu y Ma Jue fueron los primeros en salir volando.
En el patio vieron a Tong Yuanqi, Yuqing Dashi, la joven Qingyun vestida de negro y Sun Nan vestido de blanco. Los dos guardianes yacian derrotados. Sin pronunciar palabra, lanzaron sus espadas.
Tong Yuanqi recibio a Mingzhu. Yuqing Dashi contuvo a Ma Jue. Una luz dorada, una blanca y dos verdes se anudaron sobre el patio.
Qingyun y Sun Nan aprovecharon para registrar el salon. Los otros monjes habian huido por detras de la imagen de Maitreya. Como el templo estaba lleno de mecanismos, los jovenes no tocaron el suelo: cruzaron volando hacia el patio medio, donde cuatro grandes cipreses flanqueaban el camino.
Una voz los insulto desde una puerta circular. Yuchi Yuan lanzo una espada amarilla contra Sun Nan. Desde la puerta opuesta salieron Huixing y Huineng. Uno de ellos profirio contra Qingyun una amenaza tan vil que la joven llevo la mano a su espada.
Entonces un cuerpo atado salio despedido desde el corredor e intercepto las luces enemigas. Xiao Heshang aparecio detras y abrio su espada dorada.
—Hermana mayor Zhou, dejame estos dos. Ve a capturar a Zhitong.
Qingyun calculo que Xiao y Sun Nan bastaban. Sin embargo, la amenaza de Huixing aun le encendia la sangre. De su hombro broto un relampago verde. La espada del monje se partio al contacto y la misma luz puso fin a su violencia.
—¡Hermana mayor! —protesto Xiao Heshang—. ¡Dejame al menos uno para jugar!
Qingyun habia desahogado su ira. Sin perseguir a los demas, regreso al patio principal.
El cautivo arrojado contra las espadas era Zhu He. Xiao Heshang lo habia sorprendido en el fondo del templo. Zhu He, que habia perdido su espada dias antes, queria desertar; Yuchi Yuan le habia aconsejado esperar mientras el iba a reconocer al enemigo. Apenas Yuchi volvio la espalda, Xiao inmovilizo a Zhu He con la tecnica de dislocar tendones y huesos, lo ato y se lo llevo.
Huineng ya habia perdido un brazo ante Xiao. Al ver muerto a Huixing, su valor se derrumbo. Intento escapar sobre su espada, pero Xiao encerro su luz con un circulo dorado y la fue apagando hasta obligarlo a arrodillarse.
—¡Pequeno senor Buda, perdoname!
Nadie se habia arrodillado jamas ante Xiao Heshang. La suplica desperto en el muchacho una inesperada compasion.
—Te perdonare si permaneces de rodillas aqui hasta que capture a tu maestro. Si huyes, mi espada te alcanzara por lejos que corras.
Huineng acepto todo con tal de conservar la vida.
Yuchi Yuan, mientras tanto, apenas conseguia igualar la espada de Sun Nan. Al ver aparecer a Xiao Heshang, abandono el combate.
—¡Emei, no exterminen hasta el ultimo! ¡Me voy!
Retiro su luz y se elevo. Xiao y Sun Nan lo siguieron, pero Yuchi agito la mano. Una lengua de fuego se precipito sobre el rostro de Sun Nan. Xiao salto delante, lo empujo y ambos escaparon por poco. El proyectil partio un gran cipres con un crujido.
Cuando miraron de nuevo, Yuchi Yuan ya estaba lejos.
Aquel era el Wuxing Leihuo Suo, la Lanzadera de Fuego y Trueno de las Cinco Fases, arte del que provenia su sobrenombre, Mano del Trueno. Fue su ultimo recurso y le salvo la vida.
Tras huir varias li, Yuchi oyo espadas en el aire. Reconocio a dos condiscipulos mayores y corrio a su encuentro. Uno era Qian Xiao, Riyue Seng de Luohun Gu, en Saerwen Shan: un monje de rostro mitad azul y mitad amarillo, con dos protuberancias sobre la frente. El otro era Lin Yuan, Xuandu Yushi, famoso maestro de Wutai que vivia retirado en Wanxiu Shan. Su rostro era delicado y su porte parecia ajeno al polvo mortal.
Yuchi se inclino y confeso lo ocurrido. Qian Xiao se enfurecio.
—¡Emei abusa de su poder! Volvamos, matemos a esos jovenes y despues ayudemos a Xiaoyue en Bixie Cun. ¡Hoy decidiremos quien vive y quien muere!
Los dos veteranos llevaban anos retirados en el sur. Desde la muerte de Hunyuan Zushi en el antiguo duelo de espadas de Emei, habian cultivado lejos del mundo. Fue Xu Feiniang quien descubrio sus paraderos. Por medio de Yin Changtai les envio una carta que hablaba de anos de humillacion, del renacimiento de Wutai y de la deuda de sangre con Emei.
Qian Xiao se conmovio. Lin Yuan comprendio algo mas: Xu Feiniang queria usar a los viejos condiscipulos como piedra con que probar el filo enemigo. Sabia que Emei contaba con demasiados maestros y que ni siquiera sus progresos recientes garantizaban la victoria. Por eso demoro la partida hasta el dia catorce.
Su calculo era sencillo. Llegaria al anochecer. Si Xiaoyue ya vencia, podria ofrecer un favor barato y compartir el merito. Si perdia, Lin Yuan aun estaria a tiempo de retirarse. Pero Qian Xiao lo apremio durante todo el trayecto y, poco antes del ocaso, encontraron a Yuchi cerca de Ciyun. Lin Yuan supuso que los atacantes del templo serian pocos y acepto acudir primero alli.