CAPÍTULO IX "EL DÍA QUE DEJO SU PASIÓN"
Ji Ho:
Observo a Lizzy dormir, veo su rostro con unos leves raspones y su brazo derecho con un hematoma en la parte inferior del brazo, tanto yo como Aitana la observamos, veo la impotencia en Aitana y observo como Tamara la observa con los brazos cruzados, veo como esconde las manos mientras las aprieta con fuerza, ella está igual o más furiosa que yo, la observo tener una respiración controlada. Pasan los minutos y los médicos llaman a Aitana, ella se va y ambos quedamos mirándola.
- Los conoces – dice con un tono que aparenta tranquilidad, pero tiene esa calma que pronto se va a convertir en un huracán.
- No – respondo y bajo mi cabeza – no escuche nada de ellas.
- Son chicas – dice mientras ve a una sola dirección – sabes sus nombres.
- No – un remordimiento acompañado de nauseas viene a mi – no me lo dijo, nunca hablo de eso, al menos no desde que se fue Aitana, yo no sabía que.. – antes de que pueda terminar la frase es abierta, una mujer con algunas canas y con un semblante de bibliotecaria entra seguida de cuatro estudiantes mujeres, todas parecen el prototipo de una chica popular y entre ellas una realza demasiado, su cabello ondulado castaño ondulado, sus ojos realza detrás del maquillaje oscuro de ojos, lleva un top blanco brilloso y una falda corta, no hace falta hablar con ella, pues la prepotencia se siente en el aire.
- Buenas tardes – dice la directora un tanto desanimada – soy la directora de la escuela y vengo con las chicas para que pidan disculpas y arreglemos el asunto de la manera más pacífica.
- Pacífica – repite Tamara mientras se aleja de la pared y las chicas la observan con prepotencia – le parece pacifico lo que le hicieron a mi prima.
- Señorita sé que – dice, pero no la deja terminar.
- Usted no sabe nada – dice y se acerca de una manera que aterraría a cualquiera, ella es más alta que la directora, y su forma de vestir la hace ver más intimidante – dejo que unas seudo princesas dejaran así a mi prima – su tono no se eleva, pero tiene el tono que cae como veneno.
- No venimos a hablar contigo – dice una de las chicas, la sonrisa sarcástica se posa en los labios de Tamara y se acerca a la chica quien es apoyada por el resto del sequito, veo como extiende su mano y le da una cachetada que parece salida de telenovela mexicana, se nota la fuerza en el golpe, pues la tumba al suelo.
- Cállate – dice mientras la directora se posiciona delante de ellas, observo como las protege y se el por qué.
- Señorita – dice y esta vez yo me pongo de pie, las chicas me observan e incluso muestran una cara de coqueteo que me repugna.
- Debería irse – me limito a decir – creo que sabrá pronto que los padres de Lizzy no son precisamente las personas más pacificas cuando se trata de sus hijas.
- Y tú eres – dice una de ellas.
- Eso no te interesa – suelta Tamara y se coloca a mi lado.
- Disculpen – su tono es ahora más serio y observo como se acomoda los lentes – pero veníamos a hablar con los tutores de la joven y al parecer no existen – siento un tono de altivez – me gustaría saber como se lo va a tomar el consejo al saber que la chica tiene unos padres…
- Unos padres que – dice Aitana en la entrada y todas las chicas voltea hacia su dirección – creo que no aprenden verdad.
- Desobligados – termina la frase y la mira confundida.
- Así que la escuela dejo ir a una directora incompetente para meter a otra peor – dice con un tono que lleva un veneno tan toxico que mataría en segundos – disculpe señora, pero mis padres por motivo laborales no pudieron asistir, pero creo que les encantar saber lo que piensa de ellos y la pregunta correcta es que pensara el magisterio si se enteran que una directora dejo de lado el acoso a una de sus estudiantes y que eso derivo en la hospitalización que dejara a la estudiante al manos un mes de incapacidad – esas palabras parecen llegarle a la directora quién cambia se limita a mirarla, las chicas ya no están tan confiadas al ver a Aitana quien hace menos de un año dejo la escuela para irse del país.
- Ji Ho – escucho mi nombre y mi mente que aún parece estar adormecida – saca de aquí a Tamara tengo que hablar con la directora y veremos si con una simple disculpa esto se solucionara.
Ambos decidimos salir para tomar un café, el camino esta lleno de un silencio que más allá de ser uno incomodo es uno tenso, se de sobra que Tamara protege mucho a Lizzy y aunque vive al otro lado del país debido a sus estudios, siempre esta pendiente de ella, ambas son unidas. Caminamos por unos minutos hasta que observamos al chico que causo que mi mejor amiga este en una maldita cama de hospital, habla con la chica que parecía ser la líder de ese sequito, los escuchamos discutir del porque él está ahí, decido caminar para evitar los problemas, pero una frase de la chica hace que Tamara salga hacia ella, tardo en reaccionar, pero observo como Tamara la toma del pelo y la empuja al suelo, la chica se voltea para defenderse, pero ella es más rápida, antes de siquiera poderme acercar a ella si quiera, Tamara ya le ha conectado bastantes golpes en la cara a la chica, intento separarlas y el otro chico interviene de una manera brusca y empuja con demasiada fuerza a Tamara quien cae y se lastima la muñeca, veo como se la sostiene y una ira que no reconozco sale de mí, levanto la pierna como si se tratara de una pelea y le doy dos patadas rápidas que dejan al deportista en el suelo, la chica se para e intenta golpear a Tamara, quien se sostiene la muñeca, mi mente esta nublado, pero en esta ocasión la costumbre me para al ver que el chico se sostiene la pierna y una parte del tronco.
- ¿Qué le haces bestia? – suena detrás de mi y una señora que parece ser mayor, pero con un cuerpo que se nota que ha sido una inversión se interpone y sostiene a la chica.
- Van a saber de mis abogados – dice mientras un hombre con traje la sigue, ve a la chica y se pone furioso, pero se contiene por el traje intuyo que es abogado o quizá algún tipo de alto ejecutivo, su tono de voz es amenazante.
- Y ustedes del mío – menciona una voz conocida, es la mamá de Lizzy, su presencia impone, él señor sonríe con prepotencia – yo quitaría esa sonrisa del rostro – menciona la mamá de Lizzy – créame cuando le digo que su menor problema son los golpes de mi sobrina a su hija Señor Princeton.
- Me sorprende su confianza – menciona el señor.
- Ji Ho lleva a Tamara dentro, que la revisen y le hagan un estudio a la lesión – da un leve suspiro – a tu madre no le gustara eso señorita, esperemos que no afecte en tu carrera.