La Luna Perdida

Mi Calma

Sergio

He tenido una semana de locos, el trabajo crece cada vez más y Paolo es más exigente de lo que pensaba, los problemas con los Jakob han aumentado a pesar de que han perdido fuerza y terreno. Ellos han logrado destruir varios de nuestros negocios, es la razón por la que Gian pasa fuera más de lo normal y es también la razón por la que Grupo MCC creció tanto, con mi cambió de identidad, no está vinculada de ninguna manera con la familia y es esta ahora la principal empresa mediante la cual operan en la cuidad.

— Paolo, no has considerado abandonar New York, los Jakob la han manejado por años y la familia tiene gran parte de Europa, no haca falta.

— No lo entiendes ragazzo, eso seria darse por vencidos, y dejar como sin nada lo que le pasó a tu hermana y a tu hermano.

— Harry está vivo, y Elena no regresará

Contesto con un poco de amargura. 

— Se burlaron de nosotros, nos utilizaron y eso no debe perdonarse.

— Está bien, y ¿Qué pretendes?

Entiendo que es una discusion sin fin. 

— Sigue trabajando como hasta ahora sin llamar la atención, un cargamento de armas será enviado junto con el vino que solicitaste para tu evento, Gian sabe los detalles.

Cuelgo la llamada y miro fijamente a Gian quien ha estado escuchando también.

— Los Jakob tienen un club, es uno de los lugares más importantes para ellos, en este momento está a cargo de Iván Jakob el hijo menor de Mijaíl, es un ragazzo berrinchudo.

—¿ Y como es que quedó a cargo él?

Preguto un poco curioso. 

— No les quedó opción, los únicos Jakob que pueden entrar al país son Majaíl II e Iván, pero con lo que pasó en Berlín, Mijaíl II debe ayudar a su padre a rescatar lo que pueda así que viaja entre Europa y América, sabemos que en este momento está reunido con su padre en Ámsterdam.

Tomo un cigarrillo y salgo a la terraza de mi habitación, no fumaba desde la universidad pero últimamente he comenzado a hacerlo de nuevo. Miro hacia el Empire State como siempre preguntándome si alguna vez podré salir de esto o si me convertiré en uno de ellos completamente. Bueno ya soy uno de ellos. Tomo una ducha y me meto a la cama, con el collar de Emily entre mis manos, pensando en ella como todas las noches.

A la mañana siguiente, me despierto temprano, decido hacer algo de ejercicio para calmar mi mal humor, no es un buen día. Paro a desayunar en la cafetería que queda a una calle de la empresa mientras leo el periódico como siempre.

Una voz bastante conocida interrumpe mi lectura, hago el periódico a un lado para ver su cara.

— Un gusto verte de nuevo Nathalie.

— Si, Claro

Ella toma asiento y comienza hablar molesta.

— ¿Unas flores y una nota?

Reprocha ella bastante molesta al parecer. 

— Me pareció un buen detalle de despedida, por cierto ¿No deberías estar en Washington?

Digo tomando un sorbo de mi cafe. 

— Para tu mala suerte, me re asignaron a New York, ya sabes está cuidad está llena de delincuentes y mafiosos.

Ella dice eso en un tono bastante sugerente, esperando mi reacción, yo decido sonar despreocupado.

— Igual, que Washington con su Casa blanca.

Hago este comentario para darle a entender que va a jugar en un juego donde sus jefes son parte de los malos. Ella solo resopla.

— Sabes, eres un patán idiota, me usaste y cuando te aburriste no fuiste capaz de decírmelo a la cara, simplemente ignoraste mis mensajes, llamadas y envías flores diciendo “Feliz Viaje “.

No me agrada pasar de coversaciones formales a personales pero así es como ella maneja las cosas.

— No sé que fue lo que tu cabeza creó, pero siempre fui claro contigo, ambos sabíamos que esto era de un rato y estuviste de acuerdo.

Sus mejias se estan poniendo rojas y ya sé hacia donde va esto. 

— ¡Igual sigues siendo un patán idiota! Y también un cobarde porque apenas viste atisbos de sentimientos saliste huyendo.

— Supongo que te refieres a sentimientos tuyos porque míos nunca hubieron.

Eso sale de mi garganta sin pensarlo, realmente hoy no debía ser el día para esta conversación, no tengo paciencia y su actitud me irrita aún mas. Ella se ha quedado callada fulminándome con la mirada, entonces decido finalizar esta conversación aclarando todo aún mas, porque honestamente no tolero los berrinches femeninos. 

— Escucha, lo siento si la manera en la actué no fue la mas agradable para ti, pero somos adultos y...

Pero ella no me deja terminar. 

— Sabes qué, cállate por el poco respeto que me queda hacia ti.

Se levanta bruscamente y camina hacia la salida. Yo espero unos minutos más para salir pero no considero prudente ir a la oficina con Natalie tan cerca, puede estar por ahí. Subo a mi auto y recuerdo que ella lo conoce perfectamente, llamo a un contacto para resolver ese detalle.

Es la hora del almuerzo y todo el segundo piso del edificio se encuentra en silencio, camino hacia las escaleras del tercer piso y al pasar por la puerta del taller una figura llama mi atención. Emily está sentada en una de las largas mesas dibujando, se ve tan serena, tan despreocupada. Me apoyo en el marco de la puerta para observarla ya que se me ha hecho costumbre, mirarla mientras trabaja, me trae calma, no importa que tormentas se estén desenvolviendo dentro de mi, ella me da paz con solo verla. Se ve tan hermosa con su cabello en un moño que sostiene con un lápiz dejando un par de mechones sueltos por ahí. Está tan concentrada que no se da cuenta que estoy aquí, ni tampoco que camino hasta donde está pero el ruido del banco que halé debajo de la mesa la saca de su concentración, yo me siento, ella me mira por menos de un segundo y continua en lo que está.

—¿Necesita algo Señor?

Yo observo en lo que ella está trabajando. 

— Es muy bonito, deberías usarlo cuando esté confeccionado.




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